Publicado: octubre 6, 2026, 6:07 am

Tarde o temprano, se cumple de forma invariable una ley no escrita que opera en Moncloa cuando sus ocupantes se encuentran al borde del estribo. Las leyendas que acompañan a todos los presidentes, hábilmente tejidas, destejidas y vueltas a tejer por sus Penélopes, son sometidas a examen cuando las cosas empiezan a torcerse de verdad.
Los presidentes son la última frontera. El último teléfono que suena siempre es el suyo. La lucecita de La Moncloa nunca se apaga.
Pedro Sánchez ha sido un jefe de Gobierno hábil, astuto, afortunado, creativo, disruptivo, imprevisible, caótico, divisivo, temerario, adorado y odiado, pero la conversación pública de todos y privada de su partido giró en la hora de la verdad del 1-0, otra vez el 1-0, en torno a la complejidad psicológica del protagonista, y a su estado de ánimo vital y emocional.
Siempre ha sido así. Por eso, durante el primer fin de semana de octubre, políticos, empresarios y periodistas se han devanado los sesos, han hecho quinielas, porras, apuestas y veladas interminables de debates y discusiones acerca de si Sánchez haría otra vez lo imprevisto, lo repentino, lo sorprendente, lo inesperado. Es decir. Comparecer este lunes por la mañana, como después de los cinco días de abril, para proclamar en declaración para la posteridad: me quedo y así se lo he comunicado al jefe del Estado.
Para no anular del todo una épica laboriosamente trabajada, hay que decir que su costumbre de volver loco al personal a base de suspense la ha mantenido hasta el último minuto. Pedro Sánchez, que siempre dijo que gobernaría hasta 2027, ha faltado a esa palabra, pero ha hecho lo previsible, lo lógico, lo esperado, lo que dictaba el sentido común.
Ha hecho, incluso, lo que le pidió con ironía el viernes pasado su antecesor Felipe González. «Si digo yo que hay que convocar elecciones, no se convocan». «Yo tendré más éxito, por eso digo que se tienen que convocar porque no se puede gobernar», terció Mariano Rajoy en la charla que ambos ex presidentes mantuvieron en el Foro La Toja. Ellos, como la mayoría de la clase política del país y la inmensa mayoría de los socialistas, saben que sin Presupuestos no se debe gobernar, aunque se pueda estar en el Gobierno. Que Sánchez haya logrado normalizar una legislatura entera sin Presupuestos es una «hazaña» que pasará a los anales.
Sánchez ha hecho lo que le pedían sus ministros y sus colaboradores. Lo cual tampoco ha sido muy habitual en su biografía política.
Así que nos encontramos ante un presidente imprevisible que toma una decisión previsible. Precisamente en el asunto crucial de su propia existencia. La Constitución le da al presidente en exclusiva la capacidad de decidir la disolución de las Cámaras. Los jefes de Gobierno suelen guardar esta competencia en una caja fuerte blindada. Solo para sus ojos. Sánchez, sin embargo, ha dejado esa pieza tan valiosa en manos de un grupo de jóvenes acampados en la Puerta del Sol reviviendo las glorias pasadas del 15-M, y de una mujer de 87 años que se llama Maricarmen, una desconocida hace quince días que ahora es la persona más famosa de la política española. El Gobierno aprobó un decreto con su nombre. Tanta gente y tanto tiempo pidiendo elecciones, y al final las ha convocado Maricarmen.
Sánchez ha convocado las elecciones, eso dicen al menos sus colaboradores, porque en Sol se ha abierto una puerta y porque «la calle», así dicho, es un clamor para que arregle la crisis de la vivienda, aunque sea sólo la de alquiler. Sánchez el resiliente ha flojeado, Sánchez el resistente ha aflojado las riendas de su vida, Sánchez el que siempre supo qué hacer ha mostrado dudas, Sánchez el osado no se ha atrevido a tomar decisiones para devolver la vida a Ceuta, Sánchez el del Gobierno bonito, está casi solo en la torre, Sánchez el general en jefe de todas las crisis, se fue de vacaciones después de la entrada de 80.000 inmigrantes en Ceuta.
Aquí nos paramos porque aquí está la clave. En Ceuta. Agosto de 2026. «Pedro Sánchez no ha sido Pedro Sánchez en Ceuta», dicen los suyos. ¿Y por qué no?, hemos preguntado a personas que saben. La respuesta de alguien que le conoce, la más simple, es quizá la verdadera. «Muchas veces las explicaciones no son tan complejas. Muchas veces todo se resume en un hombre cansado, exhausto, agotado, y en el caso de Pedro, no se puede decir que no tenga motivos para el agotamiento. Ha sido el presidente más insultado de la historia, y en su mandato han estallado crisis tras crisis internacionales, los jueces han condenado a su hermano, juzgarán a su mujer, sus dos secretarios de Organización acabaron en la cárcel. Igual es que no podía más. Nadie podíamos más, hemos encontrado un motivo para convocar, y lo hemos aprovechado».
El PSOE dispone de un argumento letal para aquellos que advierten que las encuestas son muy desfavorables. Sobre todo en Cataluña, donde un sondeo de La Vanguardia pronostica que en unas hipotéticas elecciones autonómicas, el PSC empataría a escaños con Alianza Catalana. Eso decía todo el mundo en julio del 23, y le dio la vuelta a las encuestas, además de resignificar la palabra «perro» en su connotación de insulto. Él mismo se refiere a su persona como «perro», y sus admiradores así le llaman. «El perro es mucho perro», le dijo un dirigente socialista al periodista de El IndependienteJuanma Romero. Y con eso casi está todo dicho. El perro logró el milagro en 2023 y lo puede volver a hacer en noviembre de 2026. Su ex número dos, José Luis Ábalos, que cumple condena de 24 años de cárcel en Alcalá Meco, es escéptico y ya le ha advertido: noviembre es un mes nefasto para convocar elecciones. Un mes muy normal para perder. ¿O es que ya no nos acordamos? Ábalos, con tiempo para reflexionar, recuerda que en las elecciones del 20 de Noviembre de 2011, los socialistas lograron 110 escaños y el PP de Rajoy, la mayoría absoluta.
El milagro del año 23 opera también para la derecha política y mediática. El PP se llevó un buen chasco el 23-J. Temen otra resurrección de Sánchez. De producirse tal suceso extraordinario, ya no sería el milagro de Sánchez, sino el milagro de Maricarmen.
