'Bengala', la escort y activista que ocupó 'Casa 47' y ha desaparecido de la acampada de Sol tras pedir 'bizums' para los inmigrantes de Ceuta - España
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'Bengala', la escort y activista que ocupó 'Casa 47' y ha desaparecido de la acampada de Sol tras pedir 'bizums' para los inmigrantes de Ceuta

Publicado: septiembre 30, 2026, 10:07 pm

Actualizado Jueves,
1
octubre
2026
–
00:04

Entre la Travesía del Cruising y la Calle de las Panteras Negras se levanta uno de los mercadillos más concurridos por los jóvenes activistas que acampan estos días en la Puerta del Sol. Sobre sus mesas se amontonan bricks de zumo de melocotón, botellas de agua, leche fresca y una tortilla de patata ya empezada, junto a decenas de pegatinas y eslóganes sobre la causa de la vivienda. Está allí desde el primer día y entre los militantes que lo impulsaron se encuentra Duna, 22 años, natural de la sierra de Madrid.

Suyo era el número de teléfono al que tenían que pagar por Bizum quienes quisieran colaborar al objetivo final del improvisado supermercado callejero: enviar dinero a los inmigrantes que irrumpieron en Ceuta el pasado 30 de julio y siguen en la ciudad autónoma.

El cartel se hizo viral porque cualquiera que lo buscara en internet acababa en un destino inesperado: una página de contratación de escorts. Allí la joven madrileña ofrece sus servicios y se anuncia con otro nombre: Bengala, una «chica alternativa con tatuajes y pelos», según ella misma se describe.

Todos la buscan desde entonces, pero de Duna no hay rastro. Junto a las tiendas de campaña cercanas al mercadillo se agrupan jóvenes. Muchos beben cerveza. Algunos cenan un sándwich de jamón york y queso. Otros debaten sobre su situación habitacional en Madrid. El grupo de amigas de Bengala asegura que la protagonista de la polémica no ha aparecido por la acampada desde el lunes 28 de septiembre, cuando el cartel saltó a las redes.

Cuando se les pregunta por ella como mujer, lo primero que hacen es corregir: Duna es «una persona no binaria». Cuentan que conoce todas las críticas que le han llovido y defienden que, al margen de su trabajo como escort, solo buscaba recaudar fondos para la causa del cartel, con poca relación con la crisis de la vivienda.

CARTEL ROTO

El cartel sigue ahí. Sin embargo, tras la visita de varios medios de comunicación que insistieron en preguntar por el destino del dinero recaudado, los responsables del mercadillo terminaron por arrancar de cuajo la parte del cartón donde aparecía el número de teléfono personal de Duna. El miércoles a mediodía, el cartel estaba aún más roto de lo que ya estaba el martes por la noche, pero queda intacta una frase: «Aportaciones para migrantes en Ceuta». Tras el revuelto, junto al cartel ha aparecido otro con el símbolo de una cámara tachada: «No hacer fotos».

En el puesto, según los testimonios recogidos por EL MUNDO, defienden que el dinero no tiene un único destino personal. «Se han recibido bizums por el cartel y donaciones en efectivo que se guardan todas en una caja comunitaria», explica Ajo Negro, uno de los integrantes del mercadillo. «No sabemos aún cuánto hemos recaudado, porque la gente también compra nuestras pegatinas y accesorios para donar».

Esa misma pregunta ha recorrido las redes sociales estos días: ¿a dónde va el dinero que pide y recibe la joven madrileña en el mismo teléfono con el que se anuncian servicios de escort en internet? Nadie aclara el proceso. Este redactor pudo comprobar en las primeras horas de la polémica que el número con el que se pedían las donaciones en la acampada de la Puerta del Sol iba acompañado de la foto de perfil de la joven en lencería. Horas después desapareció. Según sus amigas, ha recibido «decenas de llamadas y mensajes estos días».

ASALTO A CASA 47

Sindicalista conocida entre los acampados por su defensa de la vivienda, Duna ya protagonizó otras acciones reivindicativas antes de sumarse a la acampada madrileña. El pasado mes de marzo, por ejemplo, ocupó la sede en Madrid de Casa 47, la plataforma estatal de Vivienda lanzada por el Gobierno. Lo hizo como miembro de la campaña Plan Sareb, formada por residentes en viviendas del antiguo banco malo, para reclamar que se desbloquearan hasta 104 negociaciones de contratos y que se resolvieran problemas de suministros y cláusulas abusivas relacionadas con sus viviendas.

Pese a todo el revuelo, el mercadillo para los inmigrantes de Ceuta sigue en pie. A unos metros, en la Avenida del Socialismo, como han bautizado los acampados otra de sus calles, se transita con dificultad esquivando tiendas de campaña. Dentro, unos jóvenes trabajan con el portátil, otros se visten y otros apenas se están levantando pasadas las 12:30 del mediodía. Los organizadores contabilizan más de 1.000 tiendas. Todas las conversaciones giran en torno a lo mismo.

«Aunque sea de izquierdas, el PSOE y Sumar no van a arreglar esto», reflexiona un grupo de jóvenes sentados frente a la estatua de Carlos III, cubierta de pintadas contra Almeida y Ayuso. No piensa lo mismo el Sindicato de Inquilinas, que convocó la acampada por la que ellos están allí: ya ha pedido a los partidos que aprueben los reales decretos impulsados por el Gobierno en el pleno extraordinario de este viernes en el Congreso de los Diputados.

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