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PP y Vox exhiben sus diferencias en una marcha secundada por miles de personas que pide investigar a Sánchez por «traición»

Publicado: septiembre 26, 2026, 2:07 pm

En el cruce de Gran Vía con la calle Alcalá, Paco sostiene un cartel, que aparenta estar hecho con IA, en el que Pedro Sánchez aparece entre rejas y se lee: «Feijóo, ¿para cuándo la moción y para cuándo la traición?». La manifestación que hoy han secundado 20.000 personas en Madrid pretendía ser una muestra de unidad de todos aquellos que reclaman elecciones al presidente del Gobierno y censuran su actuación, su política y los casos de corrupción que le rodean. Eran por todos compartidos cánticos de «Ceuta no se vende, Ceuta se defiende» y «Pedro Sánchez a prisión». Sin embargo, y aunque tanto PP y Vox como todos los satélites del espacio conservador la han apoyado, la convocatoria ha exhibido que aún persisten diferencias de calado entre las derechas españolas.

El propio Santiago Abascal se ha encargado de ponerlo sobre la mesa a primera hora de la mañana, antes incluso de que la marcha echara a andar. Tras pronunciar sus habituales críticas al Ejecutivo, llegando a tildar a Sánchez de «siervo del rey de Marruecos», el líder de Vox ha reprochado al PP que «siga sin aceptar» su propuesta «de un gobierno conjunto en Ceuta para enfrentar la invasión». Y, también, que no secunde su reclamación de «denunciar la traición en el Congreso y sentar a Sánchez en el banquillo del Tribunal Supremo» por su gestión de la crisis en la ciudad. «Yo sinceramente no lo entiendo», ha lanzado Abascal, censurando así la negativa popular a pedir una investigación al presidente del Gobierno por este motivo.

El manifiesto de la convocatoria de este sábado, firmado por Sociedad Civil Española -plataforma que aúna organizaciones de todo el espectro de la derecha-, pide el «inicio sin más dilación» del proceso «para juzgar al presidente del Gobierno por traición y por atentado contra la seguridad del Estado». Pero que el PP haya secundado la marcha no significa que respalde todo en su textualidad, como el secretario general del partido, Miguel Tellado, ha aclarado a su llegada a la concentración. «El manifiesto es su manifiesto», ha señalado a preguntas de los periodistas, queriendo apuntar, eso sí, que el PP «está con ellos, con esa mayoría de españoles que reclaman elecciones ya«.

«Hay un sentir generalizado de que el Gobierno no ha actuado de forma responsable, ha habido una dejación de funciones, una negligencia máxima», ha ahondado el popular, para quien resulta «lamentable» que «la sociedad española tenga que salir a la calle para pedirle al Gobierno que defienda nuestra integridad territorial». Pese a la dureza contra el Ejecutivo, Tellado no ha hablado de «traición» respecto a la gestión de la crisis ceutí y al respecto, tras los reproches de Vox, ha zanjado: «En estos momentos hay unas diligencias abiertas en la Audiencia Nacional y nosotros confiamos en la actuación de la Justicia».

El dirigente, máximo cargo de Génova presente en la marcha, ha llegado cuando la manifestación ya había recorrido buena parte de la Gran Vía –Alberto Núñez Feijóo, que sí estuvo en la concentración por Ceuta del 2 de septiembre, no acostumbra a secundar estas citas-. Iba Abascal unos metros más adelante, rodeado por decenas de ciudadanos que agitan la enseña nacional y visten camisetas de la selección, y entremezclan cánticos de «prioridad nacional» con recurrentes insultos al presidente. Clara, una mujer que se manifiesta con su hija, reconoce que los descalificativos «no están bien», pero justifica de alguna manera a quienes los profieren: «Ante la indignación y la impotencia, nos sale algo interior…». Ella tilda a Sánchez de «sinvergüenza» y «ladrón», «y no sé cuántos calificativos más».

Esa línea dura se mantiene entre los manifestantes en lo que a las acusaciones al Ejecutivo central respecta. El texto de la convocatoria habla de una «creciente sospecha de que el Gobierno prepara un pucherazo electoral mediante maniobras torticeras», algo que a los asistentes no les suena descabellado. «Claro que [Sánchez] es capaz», dice un hombre mayor entre cánticos contra el jefe del Ejecutivo, y señalaba que lo hará «de la manera que pueda». «Probablemente; viniendo de Pedro Sánchez, no me sorprendería para nada», apunta también Gala, una joven barcelonesa que viene con su amiga Natalia «por lo de Ceuta». Las dos, enfundadas en sendas banderas de España.

No sabía, ninguna de ellas, que esta tarde hay otra manifestación en las calles de Madrid para reivindicar el derecho a la vivienda. «Es una vergüenza, nosotras como jóvenes no tenemos la opción de independizarnos», lamentan, pero de momento no pretenden acudir a la otra concentración. Tampoco Cristina, joven también, que acusa al Gobierno de «no haber hecho nada» por la vivienda, aunque dice no oponerse a los desahucios: «Una casa en alquiler no es nuestra casa». «Está manipulado», dice otra mujer, Paloma, sobre el problema del difícil acceso a un hogar: «Habrá que defender la propiedad privada».

A la espera de ver el poder de movilización que esta causa, la vivienda, tiene esta tarde en Madrid, la movilización convocada «por la dignidad» y «en defensa de España» ha congregado en la capital a 20.000 personas según la Delegación del Gobierno –180.000 cifran los organizadores-. Los mismos convocantes marcharon en mayo contra el Ejecutivo central secundados por 40.000 ciudadanos, dijo entonces Delegación -ellos, 150.000-, con lo que la asistencia podría haber caído a la mitad ahora. «Falta gente», reconocía un asistente a primera hora, aunque conforme ha avanzado la mañana más personas se han ido sumando a la marcha, la mayoría señalando la crisis ceutí como su aliciente para secundar la protesta contra el Gobierno central. «Te invaden y no hace nadie nada», censura Mónica: «Es inconcebible».

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