Publicado: septiembre 19, 2026, 8:10 am

Apenas han pasado tres meses desde que Mercosur y la Unión Europea sellaron uno de los pactos más importantes entre ambas regiones. Un acuerdo histórico que cerró más de 25 años de negociaciones y abrió la puerta de un mercado de más de 700 millones de consumidores y cerca de una cuarta parte del PIB global. El pacto eliminó el 91% de los aranceles a las exportaciones europeas y el 92% a las de Mercosur para algunos productos. Aunque no estuvo exento de polémicas, el 1 de mayo ambas regiones comenzaron a enviar sin restricciones sus principales mercancías. Para Europa, los más beneficiados serán el sector automovilístico, la maquinaria y el vino. Mientras que para Mercosur será la miel, el azúcar y, por supuesto, la carne. Este último, un producto esencial en una parte del mundo en la que se concentran cuatro de los diez exportadores más importantes del planeta: Brasil, Argentina, Paraguay y Uruguay.
Para Argentina esto supondrá un espaldarazo más a una economía en la que el sector exportador se ha convertido en un aliado fundamental para el Gobierno de Javier Milei, que defiende su gestión a través de los resultados macroeconómicos; y donde el superávit comercial es uno de sus datos estrella. «Antes era una economía muy enfocada en el mercado interno, con todas las restricciones económicas posibles, lo que le llevó a un estancamiento total. Aunque está abriéndose, Argentina es todavía la economía más cerrada de la región, por lo que cualquier tipo de acuerdo y alineamiento en ese sentido encaja con esa apertura económica”, explica a 20minutos el economista argentino Fausto Sportorno, que reconoce que, aunque todavía es pronto para hacer un análisis exacto, sí se ha apreciado “una reacción rapidísima de las empresas argentinas”.
“A China y Estados Unidos se exportan partes de la vaca que no interesan tanto en Europa, que come el lomo, una de las partes más magras, más ricas y, también, más caras. La carne es uno de los mercados con más potencial del mundo y su industria lo sabe”, añade Spotorno.
Las negociaciones entre ambos bloques sufrieron también el rechazo de algunos sectores. El campo europeo puso desde el principio muchas reticencias, ya que ganaderos y agricultores afirmaban que la entrada de carne de Mercosur sin aranceles supondría un peligro sanitario y comercial. Por el contrario, la industria agropecuaria latinoamericana, y en especial la argentina, ha recibido con agrado dicho acuerdo, que lo ven como una oportunidad no solo para ellos, sino también para Europa.
“Los ganaderos europeos reciben un soporte muy fuerte del Estado, a diferencia de lo que ocurre aquí, y si ves los tamaños de las producciones latinoamericanas y de las producciones europeas te das cuenta de que un productor en Europa con 20 vacas vive, en Argentina necesita por lo menos 200. El nivel de producción es muy distinto en cada uno de los casos, pero lo que no quieren los europeos es competir”, afirma Miguel Schiariti, presidente de la Cámara de la Industria y el Comercio de Carnes y Derivados de la República Argentina (CICCRA).
Schiariti defiende que la producción en Argentina cumple con todos los requisitos climáticos y sanitarios necesarios, incluido el balance de carbono que ha sido presentado a la Organización Mundial de la Salud. En el mismo sentido se expresa Carlos J. Colombo, presidente del Mercado de Cañuelas, el principal mercado concentrador de ganado vacuno de Argentina y uno de los más importantes de América del Sur, que reconoce que el acuerdo fomentará la bajada del precio de la carne y la competitividad que el ganadero de la UE está tratando de evitar. “Los aranceles influían en el precio de la carne, que se derramaba en los frigoríficos y el poder de compra del animal en pie, por lo que esto terminará influyendo para bien. Y para Argentina, como país exportador, que se levanten estas barreras es muy importante. Toda la cadena ya lo está notando y el comprador europeo tendrá carne de mejor calidad y más barata”.
Para Argentina, como país exportador, que se levanten barreras es muy importante. Toda la cadena ya lo está notando y el comprador europeo tendrá carne de mejor calidad y más barata
Aun así, Colombo dice entender la reacción del campo europeo, ya que ocurrió algo parecido en Argentina con la importación del cerdo de Brasil. “Siempre está el miedo de que estas aperturas o estos arreglos opaquen el negocio del ganadero, pero creo que no es la idea y por eso se ha puesto el sistema de cuotas y reglas”, agrega, en referencias a las condiciones con las que finalmente se aprobó el acuerdo. La UE, para proteger los intereses de su campo y de posibles perjuicios por la importación de estos productos agrícolas, aprobó medidas de salvaguarda que permiten la suspensión temporal de las preferencias arancelarias si no se cumplen requisitos como: controlar que las importaciones no aumenten un 5% sobre la media de tres años y una cuota máxima con arancel cero. Es por ello que hay un tope de 99.000 toneladas anuales de carne que entrarán libres de aranceles. Además, otra de las condiciones impuestas por la UE es la de aumentar los controles fitosanitarios, una medida que ya se ha cobrado su primera víctima: la carne brasileña.
El pasado 3 de septiembre la Unión Europea vetó la importación de carne o productos de origen animal procedentes de Brasil por la falta de garantías del cumplimiento de las normas europeas sobre el uso de antibióticos en el ganado. Esto ha supuesto un revés para Brasil, que ya prácticamente había agotado el cupo de exportaciones de carne sin aranceles que tiene con China, su principal comprador, y estaba compitiendo con el resto de países de Mercosur por entrar dentro de ese cupo máximo de carne sin gravamen con destino Europa.
El sistema de cuotas, la gran disputa interna de Mercosur
Desde que el acuerdo comercial entró en vigencia, la distribución de las cuotas se convirtió en la piedra en el zapato de los países de Mercosur. Todos quieren que sea su producto el que entre con arancel cero, por lo que comenzaron unas negociaciones que, por el momento, no han dado frutos. Entre los países exportadores de carne de Mercosur hay posiciones enfrentadas. Por un lado, Paraguay quiere un reparto a partes iguales, es decir, 25% para cada país; por su parte, Brasil aboga por utilizar el peso comercial en la región de cada país; y por último, Argentina y Uruguay prefieren un sistema basado en el historial de exportaciones, por lo que quien tradicionalmente ha vendido más de un producto a Europa tenga una cuota mayor.
Mientras se llega a un acuerdo, el sistema que se está utilizando es el de «primero llegado, primero servido». Esto quiere decir que, una vez aprobado el acuerdo, todos los empresarios se lanzaron a la venta de su producto lo antes posible. En Uruguay, por ejemplo, entre mayo y agosto, se produjo «un rédito neto superior a los 27 millones de dólares» de ahorro que antes se habrían destinado a aranceles, según informó el ministro de Exteriores uruguayo, Mario Lubetkin. «No estamos hablando de poco dinero. Estamos hablando de resultados potentes de una realidad que apenas nace y que le está dando estos resultados a nuestro país», dijo el canciller en una primera valoración de lo que ha supuesto para su país el acuerdo.
Para Miguel Schiariti, pese a lo positivo de este acuerdo, hay que tener en cuenta que dentro de la exportación de carne de Argentina, el mercado europeo no es el principal. “China es el que se lleva más del 60% de la carne que exportamos. Ese es el mercado de mayor volumen. También EEUU e Israel, que es un gran comprador de carne argentina”. De hecho, recientemente Estados Unidos ha aumentado la cuota de importaciones de carne procedente de América Latina, en especial de Brasil y Argentina, para evitar el aumento de precio que estaba sufriendo el país.
“Si hay algo en lo que a Argentina le está yendo bien es en las exportaciones”, sentencia Fausto Spotorno. Aunque son los sectores petroleros y mineros los que más beneficio están dando, el economista afirma que este acuerdo con Mercosur traerá beneficios no solo a la industria cárnica, un sector que “ha pasado por momentos complicados en el pasado”, sino también al Gobierno, que podrá seguir mostrando en el exterior las cifras positivas de la balanza comercial.
