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OpenAI conquistó al público y Anthropic se ha quedado con el negocio

Publicado: septiembre 19, 2026, 6:10 am

Si pensamos en qué compañía ha ganado hasta ahora la carrera de la inteligencia artificial (IA), probablemente casi todos llegaríamos a la misma conclusión. OpenAI lanzó ChatGPT, convirtió esta tecnología en un producto de masas y consiguió que cientos de millones de personas empezaran a utilizarla. Anthropic, mientras tanto, siguió un camino bastante más discreto. Claude nunca ha tenido la popularidad de ChatGPT y la compañía tampoco ha conseguido convertirse en esa especie de sinónimo de IA en el que se transformó la empresa fundada por Sam Altman. 

Según los datos de Menlo Ventures, una de las firmas de capital riesgo que ha invertido en Anthropic, la empresa acaba de superar los 65.000 millones de dólares tras cerrar 2025 con apenas 9.000, mientras su valoración se ha disparado hasta los 965.000. En mayo, esos ingresos anualizados rondaban todavía los 47.000, así que la compañía ha sumado casi 20.000 en apenas dos meses. Â¿Cómo puede una compañía que perdió claramente la batalla por tener el chatbot más popular estar creciendo a semejante velocidad?

Cerca del 80% de los ingresos de Anthropic proceden de empresas que ya superaban los 300.000 clientes corporativos a finales del año pasado. Claude empezó a integrarse en bancos, aseguradoras, tecnológicas y grandes compañías y, aunque esto genera muchos menos titulares que conseguir otros cien millones de usuarios, cada uno de esos clientes puede gastar muchísimo más. Una persona puede utilizar ChatGPT para redactar un correo, resumir un documento, preparar un viaje o resolver una consulta. Una empresa, en cambio, puede incorporar uno de estos modelos al trabajo diario de cientos o miles de empleados y utilizarlo de forma continua para realizar tareas que antes requerían horas de trabajo.

Claude no se limita a responder dudas sobre código, sino que puede revisar proyectos, escribir programas y ejecutar tareas durante largos periodos, lo que permite a una compañía utilizar el modelo de forma mucho más intensiva que un particular y, lógicamente, gastar también mucho más. La programación terminó convirtiéndose así en uno de los motores del crecimiento de Anthropic dentro de las empresas, mientras OpenAI seguía concentrando buena parte de su enorme expansión en el mercado de consumo.

La diferencia resulta todavía mayor precisamente en programación, donde Menlo Ventures calcula que Anthropic alcanza una cuota del 54%, frente al 21% de OpenAI. Durante bastante tiempo ambas estrategias pudieron convivir porque las dos compañías estaban creciendo en mercados diferentes. OpenAI había conseguido cientos de millones de usuarios con ChatGPT mientras Anthropic avanzaba con mucha más fuerza entre los clientes corporativos, pero esa separación está desapareciendo a medida que OpenAI dirige una parte cada vez mayor de su negocio precisamente hacia el mercado donde su rival había conseguido crecer más rápido.

El giro empresarial 

Hace apenas unos meses, los ingresos empresariales representaban algo más del 40% del negocio de OpenAI y la propia compañía esperaba que alcanzaran a los procedentes del consumidor antes de terminar 2026. Ha ocurrido bastante antes. Su directora financiera, Sarah Friar, aseguró la semana pasada que ambos negocios ya habían alcanzado la paridad después de que los ingresos empresariales crecieran un 32% solamente entre junio y julio. La programación está impulsando buena parte de ese crecimiento. Codex, la herramienta de OpenAI para programar y realizar tareas de desarrollo de software, cuenta ya con 25 millones de usuarios y, desde febrero, sus usuarios empresariales semanales se han multiplicado por 108 en el sector legal, por 41 en ventas y selección de personal y por 26 en marketing.

Que una herramienta asociada inicialmente a la programación esté creciendo precisamente entre abogados, comerciales o departamentos de marketing dice bastante de lo que está ocurriendo. Los agentes están dejando de ser productos reservados a los programadores y empiezan a realizar tareas dentro de prácticamente cualquier departamento de una compañía. De hecho, ya generan el 64% de los tokens combinados de Codex y ChatGPT entre clientes corporativos.

OpenAI presentó la semana pasada una versión específica de ChatGPT para servicios financieros desarrollada con Morgan Stanley y Evercore, con acceso a información de LSEG, PitchBook, FactSet, S&P Global y otros proveedores utilizados habitualmente por bancos de inversión y firmas de análisis. Apenas unos días después presentó Astra for Law, una plataforma para bufetes que integra jurisprudencia, legislación y herramientas especializadas para abogados.

Anthropic tiene precisamente una posición especialmente fuerte en el sector financiero. Goldman Sachs, Citi, Visa y AIG ya utilizan Claude y las entidades financieras representan alrededor del 40% de los 50 mayores clientes de la compañía, según datos de ReutersOpenAI ya no quiere limitarse a que un analista financiero abra ChatGPT de vez en cuando para resolver una duda. Quiere que ese analista trabaje directamente con sus herramientas y que la inteligencia artificial forme parte de los procesos que utiliza todos los días.

Una vez que una empresa integra un modelo en sus sistemas, conecta información, forma a sus trabajadores y empieza a utilizarlo en procesos cotidianos, cambiar de proveedor resulta bastante más complicado que cancelar una suscripción de veinte dólares. Anthropic llegó antes a este mercado, pero OpenAI cuenta con una ventaja difícil de replicar de la noche a la mañana: una distribución gigantesca entre consumidores y una relación con Microsoft que le proporciona acceso a buena parte del mercado corporativo mundial.

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