Publicado: septiembre 18, 2026, 4:11 am

La subida de los tipos de interés por parte de algunos de los principales bancos centrales del mundo da paso a un nuevo escenario que tiene como efecto colateral un aumento de las rentabilidades de la deuda. Este escenario ha reavivado los fantasmas de la crisis de deuda que asolaron a la eurozona entre 2008 y 2016 Pero donde algunos ven riesgo, otros han comenzado a preguntarse qué niveles son determinantes para empezar a comprar. Con matices, algunos analistas ven oportunidad en Europa y coinciden en que es momento de ser selectivos.
«Durante años, los inversores tuvieron pocos motivos para entusiasmarse con los bonos soberanos de los mercados desarrollados: ofrecÃan escaso rendimiento, lo que también implicaba una escasa protección frente a caÃdas cuando la renta variable tenÃa un comportamiento débil«, señala el gestor de carteras de renta fija en Wellington Management, Martin Harvey. El experto defiende que esta situación ha cambiado y la deuda soberana vuelve a ofrecer «ingresos atractivos», un potencial de ganancias de capital y un papel «creÃble» a la hora de aportar diversificación de las carteras.
En este sentido, Harvey destaca que los bonos han perdido parte de su capacidad defensiva, al menos durante los periodos de mayor inflación, ante lo que prevé unos rendimientos más elevados por más tiempo, hasta que el conflicto en Oriente Próximo arroje visos de llegar a su fin. «Desde marzo, la debilidad de la renta variable ha coincidido a menudo con subidas, en lugar de caÃdas, de las rentabilidades de los bonos, ya que los temores relacionados con la inflación sustituyeron a las preocupaciones sobre el riesgo derivadas de la inteligencia artificial que habÃan predominado a comienzos de año. Hasta que los precios de la energÃa se moderen, la tradicional cobertura entre renta variable y bonos podrÃa seguir siendo poco fiable», remarca.
El experto considera que la oportunidad de entrada es atractiva, pero requiere paciencia. En su opinión, el punto de entrada óptimo podrÃa llegar cuando los costes energéticos o el incremento de precios comience a remitir. Al cierre de los mercados europeos, el bono americano a diez años cotizaba ligeramente por debajo del 5%, después de alcanzar máximos desde 2007, al tiempo que el bono español se movÃa ligeramente por debajo del 4% y el rendimiento del ‘bund’ alemán también cae y se coloca por debajo del 3,5%. El rendimiento de la deuda se mueve de manera inversa a su precio, por lo que una subida de la rentabilidad indican pérdidas.
En este contexto, Oliver Sayac, responsable de renta fija de Crédit Mutuel, coincide en que el mayor interés de la deuda a largo plazo norteamericana aboca a anticipar subidas de los tipos de interés a corto plazo, y una prima creciente por riesgo fiscal e inflacionario a largo. A la preocupación sobre la sostenibilidad de las finanzas públicas se ha sumado también la prima de que el conflicto entre Irán y Estados Unidos se haya extendido más de lo previsto, elevando la incertidumbre, asà como el ciclo de inversión en inteligencia artificial.
En el caso de la eurozona, los mayores rendimientos hasta máximos de 2011 en Alemania y de 2013 en España, se ven presionados por el miedo a una inflación persistente y a un crecimiento más resiliente que alimenta las expectativas de que el BCE podrÃa acometer dos alzas de tipos en los próximos seis meses. Con el movimiento del pasado jueves, la tasa de referencia del dinero en la región de la moneda única se encuentra en el 2,5%.
Superada la prueba de los bancos centrales, el mercado mira ahora a las elecciones de medio mandato de Estados Unidos en la que el Partido Republicano se juega el control del Congreso. Se celebrarán en noviembre. Desde Edmond de Rothschild advierten de que podrÃa generar episodios de volatilidad en función del resultado, si bien la evolución de la deuda será más determinante para los mercados. «Este tipo de interés real no solo es elevado, sino que además está aumentando desde un nivel inicial muy superior al observado durante anteriores episodios de fuertes incrementos (2007-2008, 2012-2013 y 2022-2023). En los próximos meses, es probable que los mercados estadounidenses de renta fija (y también de renta variable) se vean más influidos por la evolución de este tipo de interés que por el resultado de las elecciones», especÃfican.
