Publicado: septiembre 13, 2026, 1:08 am

Abdellatif Hammouchi: su nombre puede sonar desconocido para muchos, pero en realidad es fácil encontrar noticias esporádicas sobre él en las hemerotecas. Es uno de los hombres más poderosos de Marruecos, Ãntimo amigo del rey Mohamed VI. Su posición está en lo más alto del majzén, el cÃrculo de poder marroquà que nace del palacio real. Y por su trabajo, es el hombre que pudo haber evitado el asalto a Ceuta, pero no lo hizo.
Hammouchi es comisario de policÃa y director de la DGST (Direction Générale de la Surveillance du Territoire), el servicio de inteligencia interior de Marruecos, que se llama igual que la agencia de contraespionaje que creó el general De Gaulle en Francia (aunque ahora ya no se llama asÃ). Vive en un palacio en Rabat, es ceremonioso, educado y ex compañero de instituto del rey Mohamed. Tanta es la confianza del rey en él que, si el monarca viaja al extranjero, él no sale del paÃs para asegurar que no pase nada.
Su importancia tiene un precedente en tiempos del rey Hassan II, que no se fiaba de los militares tras sufrir dos golpes de Estado fallidos, por lo que acabó convirtiendo a un policÃa, Driss Basri, en su mano derecha. Su hijo siguió sus pasos y confió también en un policÃa.
Como responsable de inteligencia interior, es seguro que Hammouchi conocÃa perfectamente los movimientos de miles de coches y personas hacia Castillejos a finales de julio. No pasa nada en Marruecos sin que sus oÃdos lo sepan. Y por si quedaran dudas, el CNI incluyó a su agencia entre los destinatarios del aviso que envió a Marruecos por el canal de alerta temprana el 29 de julio, que el Gobierno desclasificó esta semana.
La otra rama que controla Hammouchi es la PolicÃa, de la que es director. Eso le convierte en la persona que, sabiendo por la DGST que se esperaba un asalto a Ceuta, podrÃa haber enviado a la PolicÃa a reforzar la frontera. ¿Por qué no lo hizo? Los hackers de Jabaroot apuntan a que no fue solo desidia. En cambio, actualmente ha colocado controles policiales a 15 kilómetros de Castillejos, por lo que ahora nadie puede acercarse a Ceuta, al contrario de lo que ocurrió a finales de julio.
Quienes le conocen hablan de un lado muy oscuro, «nada humano», en el que sus subordinados tienen que entregarle el pasaporte y pedÃrselo si quieren viajar al extranjero, explicando siempre a dónde van. Y cuando es necesario algo drástico con alguien, puede que ese alguien tenga un accidente mortal, «normalmente contra un camión».
Su relación con España es ambigua, de amor-odio, como toda la vecindad con Marruecos: con la PolicÃa Nacional tiene un trato excelente, como confirma un ex alto responsable de la ComisarÃa General de Información, ahora retirado: «Solo puedo hablar bien de él. Su trato con nosotros fue siempre exquisito y la colaboración que tenÃamos, solo en el plano antiterrorista, muy buena. Intercambiábamos información sobre yihadistas», recuerda.
En cambio, con la Guardia Civil la relación ha sido muy mala durante años. Otros miembros de la seguridad del Estado que han tratado con él recuerdan el famoso incidente del yate: en 2014, la Guardia Civil inspeccionó en aguas de Ceuta un barco de recreo y resultó estar dentro el mismÃsimo Mohamed VI, que les dijo a los agentes: «¿Pero no saben quién soy yo?».
Aquello desató una tormenta con Marruecos. Cinco dÃas más tarde, se produjo la mayor avalancha de pateras hacia AndalucÃa hasta la fecha. Y también, por cierto, un salto a la valla de Ceuta, que entonces parecÃa grande, pero realmente solo fue de unas 80 personas.
El percance del yate indignó a Hammouchi con la Guardia Civil, y eso ha sido ha pesado en que Marruecos colabore con ellos entre poco y nada en temas de narcotráfico o inmigración.
Sin embargo, el papel de Hammouchi contra el yihadismo es fundamental: la inmensa mayorÃa de los casi 1.100 yihadistas detenidos en España hasta ahora son marroquÃes, y la información compartida ha sido primordial para que la ComisarÃa General de Información los arrestara a lo largo de años.
Además, Marruecos tiene como cuerpo policial-militar a la GendarmerÃa, algo equivalente a la Guardia Civil, por lo que la simpatÃa natural de Hammouchi es mayor hacia la PolicÃa Nacional.
La prueba del papel esencial de Marruecos como aliado en esta lucha está en Francia. ParÃs recibÃa una colaboración similar a la de España en materia antiterrorista, hasta que en 2014 la PolicÃa Judicial francesa pretendió arrestar a Hammouchi para llevarle ante un juez francés que le investigaba por torturas. Aquello derivó en que se suspendió toda la colaboración con Francia.
Como consecuencia, entre 2014 y 2015 los franceses sufrieron los peores atentados yihadistas de su historia: los atropellos del mercadillo navideño en Nantes, los asesinatos del supermercado judÃo en ParÃs, la masacre de Charlie Hebbdo, la de la sala Bataclán…
Medallas contra los problemas
El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, entregó el año pasado la Gran Cruz de la Orden del Mérito de la Guardia Civil a Hammouchi, por su colaboración en materia antiterrorista y de seguridad, como se ve en la foto principal de esta información. Que fuera la gran cruz de la Benemérita tiene también algo de simbólico por intentar arreglar ese problema histórico con el Instituto Armado. Francia, curiosamente, también le dio una condecoración un año después de intentar detenerle.
