Publicado: septiembre 10, 2026, 1:09 am
La publicación de los informes y comunicaciones sobre la situación de Ceuta dejó sensaciones encontradas en el PSOE. Cargos y dirigentes del partido expresaron su sorpresa al conocer el contenido de los mismos, toda vez que quedaba constatado que el CNI advirtió al Gobierno y a Marruecos el día previo de convocatorias masivas para entrar en Ceuta. La impresión mayoritaria que había en el seno del partido tras la lectura de la documentación y la interpretación prácticamente generalizada de los mismos fue la siguiente: «Nos hemos pegado un tiro en el pie», en alusión a que creen que la información conocida tensiona la versión mantenida por La Moncloa.
Los cargos y dirigentes consultados creen que lo que sucedió es que hubo una mala calibración de la situación, porque, es su deducción tras la lectura, pistas para saber que podía ocurrir una entrada masiva sí creen que existían. «Estaba avisado y no se le dio la relevancia que tenía la amenaza descrita en los informes».
La sensación para muchos en el PSOE es que la prioridad ahora en el partido y el Gobierno es tratar de blindar un relato que se ha mantenido desde que tuvo lugar la entrada masiva los días 30 y 31 de julio: nadie previó lo que sucedió. Tesis en la que se mantienen.
De hecho, el propio Pedro Sánchez, tan sólo unas horas antes de que se produjera la publicación de los documentos, sabiendo ya el contenido de todos estos, marcó la línea a seguir en una entrevista en TVE: «Los informes de situación que se hicieron por todos, sin desmerecer su profesionalidad, desde luego, no se previó en absoluto una llegada masiva de tantos migrantes». Un relato que ha sido puesto en entredicho por la ministra de Defensa, Margarita Robles, de quien depende el CNI, que en sus intervenciones ha afirmado que los servicios «de Inteligencia sí hicieron bien su trabajo». Desde un primer momento desde Defensa mostraron su absoluta disposición a desclasificar y publicar todos los informes del CNI para que se conociera la cronología de los hechos.
La posición de La Moncloa no sólo es una estrategia para blindar su mensaje, sino que además es una muesca más en la guerra interna dentro del Gobierno a cuenta de la crisis de Ceuta entre Interior (Marlaska) y Defensa (Robles). Fernando Grande-Marlaska siempre ha mantenido que nadie alertó de la magnitud y que nadie le trasladó la envergadura de lo que finalmente pasó. La Moncloa respalda esa versión.
«A mí no me consta que hubiera ningún informe que pudiera prever la magnitud de lo que ocurrió el día 30 de julio», reiteró ayer el ministro de Exteriores, José Manuel Albares, de visita en Bruselas donde mantuvo encuentros con comisarios comunitarios, entre ellos el de Interior y Migración, Magnus Brunner.
Otra arista de esta crisis es el cuestionamiento que se está produciendo por parte del propio Gobierno del trabajo del CNI. Se pone el foco en los servicios secretos, encargados de la seguridad nacional. Asunto trascendental. Para empezar, Sánchez pone el foco en su desempeño, al asegurar que es necesario «tener una Inteligencia lo suficientemente sofisticada como para que podamos ver en el mundo digital el cómo se pueden producir estos movimientos tan importantes como se dieron los días 30 y 31 de julio. Es uno de los elementos que tenemos que mejorar».
En La Moncloa consideran que el desempeño del CNI en esta crisis no ha sido del todo correcto, porque se limitó a mandar un mensaje «a un cargo menor» el día 29 de julio -ese cargo era un miembro del gabinete de la Delegación del Gobierno- y «en ningún momento el CNI envió un aviso o alerta formal a su cadena de mando ni a miembro alguno del Ejecutivo por ninguna vía». Ese mensaje forma parte de una conversación en la que advierten de un «llamamiento para asalto por valla y mar» en redes sociales, en dos grupos «con un total de 180.000 seguidores». El delegado del Gobierno en Ceuta, Miguel Ángel Pérez Triano, dijo ayer que no tenía conocimiento de esa conversación ni de la llamada que se produjo ese 29 de julio a las 21.34 horas entre CNI y gabinete de Delegación.
La estrategia de poner el haz de luz en los servicios de Inteligencia no es entendida por muchos en el PSOE. «¿Por qué esa obsesión de que parezca que lo que ha fallado es la Inteligencia española? No se termina de entender», se pregunta más de uno. «Tan grave es que fallara la Inteligencia como que falle el dispositivo de respuesta», tercia un dirigente.
«En ningún momento el CNI envió un aviso o alerta formal a su cadena de mando ni a miembro alguno del Ejecutivo por ninguna vía. Un organismo que cree que al día siguiente va a producirse una entrada masiva no se limita a mandar un whatsapp ambiguo a un cargo menor: lo eleva. Esa es su responsabilidad y su competencia», afirman en el Ejecutivo.

