Publicado: agosto 12, 2026, 6:11 pm

Los inventarios mundiales de petróleo se desplomarán este trimestre a un ritmo más del doble de lo previsto anteriormente, a medida que la guerra con Irán vuelve a recrudecerse, incluso cuando el impacto de los elevados precios sobre la demanda se intensifica. Es la radiografía que ha dibujado el último informe de la Agencia Internacional de la Energía (AIE).
El mercado petrolero afronta un déficit de 1,8 millones de barriles diarios, ya que las «nuevas hostilidades y las interrupciones del transporte marítimo» están lastrando la recuperación de la producción, de acuerdo con las perspectivas ofrecidas por la AIE. Para el conjunto de 2026, de hecho, el déficit podría ser el más amplio de los últimos cinco años.
Las reservas vuelven a reducirse incluso mientras los elevados precios de los combustibles llevan a la agencia a casi duplicar su estimación de caída de la demanda mundial de petróleo este año, hasta 1,6 millones de barriles diarios. Se trataría del mayor descenso de la demanda media anual desde la pandemia de Covid-19 en 2020.
Aunque un breve alto el fuego entre Estados Unidos e Irán a mediados de junio permitió recuperar las exportaciones de petróleo desde el golfo Pérsico, el transporte marítimo y las infraestructuras energéticas de la región vuelven a estar bajo ataque. Esto está elevando el coste de combustibles como la gasolina y el diésel -fundamentales para la economía mundial- y presionando a los consumidores.
No obstante, las caídas de producción son muy inferiores a algunos de los escenarios más extremos planteados al inicio de la guerra, gracias a diversas vías alternativas para mantener el suministro. Entre ellas figuran oleoductos alternativos utilizados por Arabia Saudí y Emiratos Árabes Unidos y una red de petroleros lanzadera que opera en el estrecho de Ormuz. El secretario de Energía de Estados Unidos, Chris Wright, afirmó el martes que durante la última semana han logrado salir 9 millones de barriles diarios, casi la mitad de los volúmenes anteriores a la guerra.
Es precisamente ese contraste entre el presente y el futuro cercano lo que define las perspectivas de precios: tensión sostenida mientras duren el déficit y los ataques a las infraestructuras, con un horizonte de alivio en cuanto el mercado gire hacia el superávit. Países miembros de la organización, como Estados Unidos, Japón y Alemania, tendrán que reponer sus reservas estratégicas después de anunciar en marzo una liberación récord de existencias.
«Aunque se prevé que el mercado vuelva a registrar un superávit hacia finales de este año, los riesgos siguen siendo importantes y ha aumentado la urgencia de reabrir el estrecho [de Ormuz], ya que los colchones de inventarios disponibles se están agotando rápidamente», ha advertido la agencia.
