Publicado: julio 25, 2026, 3:00 pm
Es 1999 y Tim Cook apenas lleva un año como director de operaciones de Apple. Fue uno de los fichajes más arriesgados de Steve Jobs, pero salió bien. Tanto que ha estado 15 años siendo el CEO de la compañía, un puesto que se ganó por solucionar asuntos tan complicados como el que se vivió aquel año con la fabricación del iMac G3.
Terry Gou, empresario taiwanés que fundó Foxconn, era por entonces un desconocido fuera de las fronteras de Taiwán y China. Pero una llamada a Tim Cook en un momento crucial logró darle relevancia hasta el punto de convertirse en el principal socio de fabricación de Apple y, a la postre, cambiar para siempre la estrategia global de la compañía californiana.
Apple encontró un éxito… y un enorme problema

El iMac G3 presentado en 1998 había devuelto la ilusión a Apple. Tras años de pérdidas y de productos incapaces de conectar con el gran público, el ordenador diseñado bajo la supervisión de Steve Jobs se convirtió en un éxito inmediato. El problema era que la demanda superó todas las previsiones y fabricar suficientes unidades pasó a ser la nueva prioridad.
Hasta ese momento Apple seguía ensamblando buena parte de sus ordenadores en instalaciones propias repartidas entre Estados Unidos, Irlanda y Singapur. Sin embargo, la compañía llegó a la conclusión de que ese modelo ya no era suficiente para crecer al ritmo que exigía el iMac. La solución fue dar un paso que marcaría su futuro: confiar más en fabricantes externos.
El principal elegido fue LG. La empresa surcoreana ya fabricaba cerca del 90 % del iMac al encargarse del monitor CRT, por lo que Apple decidió ir un paso más allá y dejar también en sus manos el ensamblaje final del ordenador. Al mismo tiempo comenzó a reducir puestos de trabajo en sus propias fábricas, convencida de que su papel ya no sería fabricar ordenadores, sino coordinar a quienes los fabricaban.
Así que lG abrió dos grandes centros de producción, uno en Gales y otro en Mexico. Y sobre el papel, parecía un plan perfecto, dado que les permitiría producir cerca de cada mercado evitando aranceles y teniendo una buena capacidad de producción. La realidad terminó siendo muy distinta.
La «línea de las tostadoras» de LG
El proyecto de LG en Gales nació rodeado de grandes expectativas. El Gobierno británico lo presentó como una de las mayores inversiones industriales de la historia de la región y Apple fue uno de sus primeros clientes. Sin embargo, la fábrica comenzó a producir antes incluso de estar terminada. Y eso, por supuesto, acabó siendo un problema.
Los empleados trabajaban con jornadas que superaban las 15 horas diarias. Lo hacían mientras parte del edificio seguía en obras, faltaba calefacción y las paredes estaban sin terminar. Algunos operarios trabajaban con bufandas y guantes para soportar el frío. Pero pese a ello, Apple mantenía una enorme presión para aumentar la producción.
Los problemas no tardaron en multiplicarse. Hubo robos de discos duros, retrasos constantes y desacuerdos entre LG y Apple sobre los controles de calidad. Incluso en pequeños detalles como copiar exactamente el sistema logístico utilizado en Singapur sin adaptarlo al clima galés.
La situación llegó a tal extremo que los propios trabajadores bautizaron la línea de producción del iMac como «la línea de las tostadoras», debido a que algunos equipos llegaban a incendiarse por un problema relacionado con condensadores defectuosos. LG defendía que el origen estaba en el propio diseño de Apple, mientras que en Cupertinose exigían soluciones rápidas para mantener el ritmo de fabricación.
Y en México no fue mucho mejor. Un incendio paralizó la producción durante varias semanas y Apple comenzó a verse incapaz de prever qué colores del iMac tendrían más demanda. Además, LG no siempre seguía los planes de producción enviados desde Cupertino y terminaba fabricando los modelos que le resultaban más sencillos en lugar de los que realmente necesitaba el mercado.
Así, la relación entre ambas compañías empezó a deteriorarse. Apple necesitaba un fabricante capaz de reaccionar con rapidez a cambios constantes, mientras que LG, acostumbrada a fabricar productos mucho más sencillos, no conseguía adaptarse al ritmo que exigía el iMac. Fue entonces cuando Tim Cook empezó a buscar una alternativa.
La llamada de Terry Gou que cambió la historia

Terry Gou, fundador de Hon Hai (Foxconn)
En LG creían que Apple seguiría dependiendo de ella durante mucho tiempo. Después de todo, había participado activamente en el desarrollo del primer iMac y conservaba buena parte de la documentación técnica necesaria para fabricarlo a gran escala. Sin embargo, desconocía dos movimientos que Apple ya había puesto en marcha.
El primero era que los ingenieros de Apple habían rediseñado prácticamente por completo el iMac para su siguiente generación. El nuevo utilizaba una arquitectura distinta, eliminaba componentes y reducía considerablemente el coste de fabricación. Y esto hacía que la principal ventaja que creía tener LG desapareciese.
El segundo movimiento se estaba produciendo a miles de kilómetros de allí. Una empresa taiwanesa llamada Hon Hai Precision llevaba tiempo estudiando cómo reproducir las capacidades de fabricación de LG para convertirse en un segundo proveedor del iMac. Su fundador era Terry Gou.
Y cuando Gou supo de los problemas que Apple estaba sufriendo en Gales y México decidió llamar directamente al nuevo responsable de operaciones de la compañía, Tim Cook. Su mensaje fue tan simple como contundente: «Puedo solucionar esto».
El nacimiento de un socio que transformó la fabricación de Apple

Una de las plantas de Foxconn para Apple en China | Imagen: Apple
Aquella llamada de Gou a Cook marcó el comienzo de una de las relaciones empresariales más importantes de la industria tecnológica. Foxconn, que así se llamaba la filial de Hon Hai, no pretendía diseñar productos como hacían otros fabricantes taiwaneses de la época y su plan pasaba por convertirse en el principal socio de Apple. Inlcuso para los productos que aún no se habían ni siquiera imaginado.
Para conseguirlo, Foxconn apostó por integrar cada vez más partes de la cadena de suministro, controlando el aprovisionamiento de componentes, asumiendo incluso los elevados costes iniciales de la maquinaria necesaria para fabricar nuevos productos y responder con rapidez a cualquier cambio que solicitara Apple. Pocos competidores podían hacerlo.
Tim Cook encontró el tipo de socio que buscaba para llevar al extremo su obsesión por la eficiencia logística. Apple podía centrarse en diseñar y vender productos mientras Foxconn se encargaba de escalar la fabricación con una velocidad casi inigualable. Y con esa filosofía terminaría convirtiéndose en uno de los pilares del éxito de la compañía durante las siguientes décadas.
En 1999 Foxconn todavía era un fabricante poco conocido fuera de Asia. Con el paso de los años fue convirtiéndose en el mayor ensamblador de productos electrónicos del mundo y en el principal socio de Apple. Y todo comenzó con una llamada de apenas cuatro palabras. Una que llegó justo cuando Apple más la necesitaba.
Fuente | ‘Apple in China’ de Patrick McGee
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La noticia
«Puedo solucionar esto», Terry Gou, fundador de Foxconn en la llamada a Tim Cook que cambió la historia de Apple
fue publicada originalmente en
Applesfera
por
Álvaro García M.
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