Publicado: julio 15, 2026, 4:23 pm
Quien no tenga ya entrada para ver la espectacular final del Mundial de Estados Unidos, Canadá y México tendrá que rascarse —y mucho— el bolsillo para conseguir una, pues los precios a menos de una semana del gran día son ya de locura: en los portales de reventa norteamericanos más populares, parten desde los 7.000 dólares (6.130 euros al cambio) y alcanzan hasta 39.000 dólares (34.100 euros).
En la página oficial de la FIFA ya no se pueden conseguir entradas para la final del Mundial en asientos normales, solo las conocidas entradas de hospitality, asientos premium con zonas reservadas, comida, bebida y la mejor visibilidad de todo el estadio.
Los tickets más baratos de este tipo para la final tampoco son asequibles: sus precios oscilan entre los 15.000 y 17.000 dólares las más baratas, los 29.000 por persona que cuestan las más caras y hasta 57.000 dólares (casi 50.000 euros) la opción más lujosa.
En cuanto a los canales de reventa, la mayoría de entradas disponibles cuestan alrededor de 8.000 dólares, mientras que algunas tienen precios de 25.000 o 35.000 dólares en el portal StubHub. Precios similares a los que maneja Ticketmaster, portal de referencia para entradas de eventos de entretenimiento y deporte en Estados Unidos en el que los importes también se sitúan alrededor de los 8.000 dólares.
Y en Tickpick, una página comparadora de precios e intermediaria de entradas de reventa, ofrece las entradas más baratas por poco más de 7.000 dólares y la más cara, por 39.000 dólares.
Unos precios que, además, hay que sumar a los elevados gastos en alojamiento o en comida. Eso, sin contar con el transporte al estadio, que también puede resultar caro, pues está prohibido llegar caminando al MetLife Stadium: el desplazamiento puede hacerse a través de los trenes oficiales, que cuestan 98 dólares, o en los autobuses lanzadera, más económicos, con precios de unos 20 dólares.
Los importantes desembolsos económicos a los que se exponen los aficionados ya provocaron las críticas de Rafael Louzán, presidente de la RFEF, antes de que España se impusiese a Francia en la primera semifinal (0-2) para clasificarse al partido por el título.
«La entrada más barata para la gran final está como en 4.000 dólares. Son precios como los de los aviones, que son dinámicos, y van subiendo y bajando. Es una verdadera pena. Es algo que no se puede permitir», lamentó en la previa del partido. «Hay muchos aficionados españoles, de clase media o clase baja, que hacen un esfuerzo muy grande para estar aquí. Y entre precios de entradas, vuelos, hoteles que no están por menos de 800 euros…«, señaló.
