Publicado: julio 15, 2026, 4:07 am
Aliança Catalana intenta consolidar su crecimiento en los sondeos, que la sitúan ya como tercera fuerza por delante de Junts, con la articulación e implantación del partido en el territorio. Con ese objetivo, ha puesto en marcha un plan de fichajes de cargos públicos provenientes de formaciones independentistas como Junts y ERC, pero también del PSC e incluso ex simpatizantes de organizaciones constitucionalistas como Societat Civil Catalana (SCC).
El mensaje de Aliança para justificar algunos de estos fichajes aparentemente contradictorios, sin que les apliquen un filtro ideológico claro, es que no importa sus posiciones políticas en el pasado, sino que lo que cuenta es que ahora se quieran sumar a un proyecto abiertamente independentista y con un discurso de defensa de la «identidad catalana».
Este importante crecimiento de Aliança y su capacidad para seducir a cargos y simpatizantes de otras formaciones, aprovechando tanto su discurso duro contra la inmigración como el desencanto por el fracaso del procés, pone especialmente nerviosa a la dirección de Junts, la formación más perjudicada. El último sondeo del CEO, organismo equivalente al CIS en Cataluña, señala que el partido de Carles Puigdemont sólo retendría a la mitad de los votantes que le respaldaron en las autonómicas de mayo de 2024 y que el 28% de ellos optan ahora por Aliança.
En su particular disputa con Puigdemont, Orriols acaba de dar un nuevo golpe al anunciar el fichaje del líder municipal de Junts en Cambrils (Tarragona). Con este movimiento, el portavoz neoconvergente en el Ayuntamiento, Enric Daza, será el alcaldable de Aliança en este municipio en las elecciones locales de 2027, en menos de un año. Una operación que se ha ido cocinando en secreto desde hace semanas, con la intervención de Oriol Gès, secretario de organización de Aliança. «Debemos recuperar el liderazgo, la ambición y la capacidad de gestionar, poner orden, cuidar nuestras calles, reforzar la seguridad, impulsar el comercio y proteger nuestro modelo turístico», aseguró Daza tras conocerse la noticia.
En esta línea, también fue notoria la confirmación del candidato en Amposta (Tarragona), Èric Esteban, un concejal no adscrito que formaba parte del grupo de Junts y que se desvinculó de la formación de Carles Puigdemont este mismo año, en febrero. La propia Orriols escenificó su fichaje y lo presentó como cabeza de cartel en una rueda de prensa en el Parlament hace tres meses. De la órbita neoconvergente, Marina Quintana, por ejemplo -ex de Junts en Roda de Ter- es la presidenta de la ejecutiva comarcal de Aliança en Osona, una comarca estratégica de cara a las municipales y en la que Junts mantiene un importante caladero de votos.
Dentro del espacio independentista, Aliança también suma perfiles provenientes del entorno de ERC: Jordi Coma, veterano militante y antiguo dirigente republicano en Olot, es uno de los asesores del partido de Orriols en el Parlament. Y del entorno del PSC destaca la incorporación del candidato para la Alcaldía de Tortosa (Tarragona) Eduard Rel i Cartoixa, ex viceprimer secretario de la ejecutiva local socialista y número siete en las municipales de 2011. O el acercamiento de Miquel Santiago (ex PSC) al equipo municipal en Tiana (Barcelona).
Además, Aliança ha firmado recientemente un acuerdo de colaboración en Vic con el partido local Futur Blau: uno de sus dirigentes destacados es Xavier Capelles, abogado y antiguo cargo de Societat Civil.
El Parlament propone sancionarla y llevarla a la Fiscalía
Por otro lado y en este clima de nervios por la pujanza de Aliança, el Parlament tomó ayer una polémica decisión: consideró una «falta leve» las palabras de Orriols sobre una diputada musulmana de ERC, el velo y el islam, pero abrió la puerta a que los grupos lleven el caso a la Fiscalía por un presunto delito de odio y ha pedido a la Mesa que se lo notifique.
Fue la Comisión del Estatuto de los Diputados -los diputados de PSC, Junts, ERC, Comuns y la CUP, son mayoría- que decidió trasladar al órgano rector lde la Cámara a aplicación de una «falta leve» a Orriols, y otra al diputado de Vox Joan Garriga por incumplimiento del artículo 7 del Código de Conducta, este último por por acusar a los socialistas de «gastarse el dinero en drogas y putas». Ahora, deberá ser la Mesa quien decida la sanción: las faltas leves contemplan dos vías: una amonestación pública, o una multa que podría ir de los 600 a los 12.000 euros.
El primer expediente lo impulsó ERC contra Orriols en 2025, cuando solicitó a la Mesa iniciar el procedimiento para determinar si la líder de Aliança vulneró el Código de Conducta por supuestamente reiterar «expresiones vejatorias» contra la diputada Najat Driouech. Fue entonces cuando el órgano elevó a la comisión las palabras de Orriols contra la diputada de ERC en las que aseguraba que «normaliza la misoginia y el fundamentalismo islámico» por llevar velo. Según fuentes parlamentarias, el informe de la Comisión recoge que Orriols ha hecho un «señalamiento sistemático» al contar comentarios vinculados con el velo y el islam hasta en siete ocasiones sobre Driouech.

