Publicado: julio 8, 2026, 4:07 pm
Como tomarse un vaso de agua al aire libre en mitad de un diluvio. Como si no pasara nada. En medio del duro choque entre EEUU y España por las amenazas de Donald Trump de cortar las relaciones comerciales con nuestro país -«Es un caso perdido, un aliado terrible, no vamos a hacer más negocios con ellos»- por la negativa de Pedro Sánchez a gastar el 5% del PIB en Defensa, ambos mandatarios mantuvieron una conversación informal mientras esperaban para hacerse la foto de familia de la cumbre de la OTAN. El presidente de EEUU ya había cursado su nuevo amenaza y acusado a los españoles de ser «mala gente». En ese breve encuentro han hablado de… fútbol y golf. «Trump es aficionado yo no lo pratico tanto», ha apuntado el líder español sobre éste último deporte. «Ha sido una conversación informal en bueno tono y muy cordial».
La delegación española y el propio Sánchez han tenido conocimiento del nuevo envite de Trump mientras estaban en la cumbre que se celebra en Ankara. «España es un aliado terrible en la OTAN. No participa, no paga. No quiero tener nada que ver con España. Corten todo el comercio con España, por favor, incluidas las visitas. No queremos tener nada que ver con ellos», ha dicho el presidente de EEUU en presencia del secretario general de la Alianza, Mark Rutte.
Minutos después tenía lugar la foto de familia de todos los líderes que han asistido. Mientras esperaban la orden de protocolo para acceder a la tarima y posar ante las cámaras ambos, según ha explicado Sánchez a los periodistas, han protagonizado una conversación informal. «Hemos estado hablando de fútbol, del Mundial. Muy informal. Pero con absoluta y total cordialidad». En público, sin embargo, ni en las imágenes de la cena celebrada el martes ni en la foto y los momentos previos a la sesión plenaria ha habido contacto ni acercamiento alguno.
Pero en esos minutos de intercambio, ni reprimenda ni exigencias por parte de Trump, ni demanda de explicaciones o afear las amenazas por parte de Sánchez, al menos según la versión que ha trasladado el presidente del Gobierno.
Porque la estrategia de España es no ir al choque. Saben que Trump está ahí, que un día habla de un país en un sentido y días u horas después puede hacerlo en otro. En el Gobierno explican que con el estadounidense cada jornada es una incertidumbre constante, que no se sabe por dónde puede salir. Que no se puede prever ni planificar nada. En todo caso, evitan escalar la tensión y tratan de minimizar el choque: «Nuestro país mantiene una magnífica relación social, cultural y económica con EEUU y no es nuestra intención que eso cambie».
«Nos lo tomamos con tranquilidad y paciencia», ha sostenido Sánchez preguntado directamente por las amenazas de romper relaciones comerciales, algo que ya deslizó hace un año en la cita de La Haya. «Cuando uno se aleja un poco de estas declaraciones, lo que ve es que las relaciones son en lo social, cultural y económico muy positivas», recordando que la política comercial de la Unión Europea está liderada por Bruselas, por la Comisión Europea, y por tanto la negociación debe ser con esta institución comunitaria y no se puede imponer sanciones a un Estado miembro.


