Publicado: julio 8, 2026, 12:07 pm

«NO SE DICE QUE ESE RIESGO DE FUGA NO EXISTA»: con esa frase en mayúsculas -refiriéndose al recurso de Begoña Gómez-, e invocando el caso del ex primer ministro italiano Bettino Craxi huido a Túnez en 1994, ha despachado el juez Juan Carlos Peinado, titular de Instrucción 41 de Madrid, la petición de la defensa de Begoña Gómez, esposa de Pedro Sánchez, de dar marcha atrás en la decisión del magistrado de quitarle el pasaporte hasta que se la juzgue por tráfico de influencias, corrupción, malversación y apropiación indebida.
Peinado se opone así a revertir la retirada del pasaporte, y argumenta que la existencia de escoltas y policías alrededor de Gómez no garantiza que la mujer de Sánchez no vaya a huir: «No sería la primera ocasión en que un presidente del Gobierno de un Estado miembro de la Unión Europea, de un país mediterráneo (Italia), se fuga ante un procedimiento de una trama de corrupción a un país del continente africano (Túnez)», explica para referirse al caso de Craxi, que allí huyó en 1994 y donde falleció, sin haber vuelto a Italia, para sustraerse a la acción de la Justicia, en 2000.
Peinado dice además que Craxi hizo eso aunque «sin duda dispondría de toda la escolta oportuna», para justificar que incluso con policías a su alrededor en su opinión Gómez podría escapar.
Sobre su valoración de que incluso esos mismos policías que la protegen podrían ayudarla -el juez escribió, en el auto en que decidía la retirada del pasaporte, que los propios escoltas podrían «ser precisamente quienes colaboren para facilitar esa fuga»-, Peinado argumenta ahora, en mayúsculas, que «NO SE DICE QUE SEA PROBABLE, O PREVISIBLE, SIENDO UNA MERA HIPÓTESIS».
Sindicatos policiales elevaron hace un mes quejas por esa valoración y el ministro de Interior, Fernando Grande-Marlaska, se quejó directamente a la presidenta del Consejo General del Poder Judicial, Isabel Perelló, que tras empate en la votación del Consejo sobre una posible apertura de expediente a Peinado envió el caso a un instructor, que decidirá si el juez se extralimitó.
«En modo alguno se ha tratado de ofender o menospreciar la labor de estos funcionarios», dice Peinado en el auto conocido este miércoles, y alaba su «labor abnegada», «careciendo de los medios idóneos», «no poniendo en duda su profesionalidad ejemplar», defiende, en referencia al auto en que sugirió la posibilidad de que los propios policías ayudaran a Gómez a escapar.
Además, dice también que «si en el colectivo de miembros de Fuerzas de Seguridad del Estado no existiera la posibilidad de que haya elemento que no cumplieran adecuadamente con sus obligaciones carecería de sentido la existencia de la Unidad de Asuntos Internos […], y no se contempla su disolución».
«En la Audiencia Nacional», continúa, «han sido varios los casos que han tenido por objeto la investigación de conductas de miembros de la Policía Nacional que han concluido con sentencias condenatorias», y alude a «algún máximo responsable del aeropuerto de Madrid, Barajas».
Peinado, quien se halla ya al borde de la jubilación, y que reprocha además a los abogados de Gómez plantear su recurso «como si quisiera enseñarse al órgano, ignorando el principio ‘Iura novit curia’ [‘El tribunal conoce el derecho’], resuelve así que no ha lugar a revertir la retirada del pasaporte a Begoña Gómez.
Peinado firmó su respuesta el pasado 30 de junio, antes de marcharse de vacaciones, motivo por el cual fue un juez sustituto quien decidió autorizar a Begoña Gómez para que pueda viajar esta semana a la graduación de su hija a Londres (Reino Unido), pero no a la cumbre de la OTAN en Ankara (Turquía) junto a Sánchez.
