Publicado: julio 8, 2026, 3:00 am

Hamás pone fin al control administrativo sobre la Franja de Gaza, que mantenía desde 2007. El gobierno de la milicia islamista en Gaza anunció este lunes su disolución para pasarle el testigo al Comité Nacional para la Administración de Gaza (NCAG), el grupo de tecnócratas dependiente de la Junta de Paz auspiciada por Estados Unidos para gestionar la Franja. Es lo que contemplaba el plan de paz entre Israel y Hamás, firmado en octubre de 2025.
La disolución del ejecutivo de Gaza era uno de los pasos previos para que el NCAG, encabezado por Ali Shaath, tomara el control del enclave. El otro paso lo debe dar ahora Israel. El Gobierno de Benjamin Netanyahu debe ahora autorizar la entrada del nuevo gobierno tecnocrático.
«El Comité Nacional para la Administración de Gaza (NCAG) es el órgano de gobierno tecnocrático de transición responsable de proporcionar a la población de Gaza los servicios públicos cotidianos, sentando las bases para una Gaza libre, pacífica y próspera donde sus residentes puedan vivir con dignidad». Es lo primero que se lee en la web oficial de este organismo. Transición, paz y prosperidad.
Cabría añadir para bien definirlo que el comité cuenta con mandato de las Naciones Unidas. El NCAG está integrado por tecnócratas palestinos independientes y está supervisado por la Junta de Paz. Este organismo, respaldado por Estados Unidos y presidido por Donald Trump, se creó para supervisar la gobernanza de la posguerra de Gaza, la reconstrucción y la transición de seguridad bajo un marco de paz respaldado por la ONU.
Los miembros del NCAG han sido elegidos y aprobados por las facciones palestinas, incluyendo a Hamás y Fatah, y fueron luego examinados por Israel. A pesar de algunas afiliaciones políticas pasadas, todos los miembros son actualmente independientes y el comité se presenta formalmente como imparcial.
Trabajando desde enero
El NCAG inició formalmente sus trabajos en Egipto el 16 de enero de 2026. Sus más de doce miembros se trasladaron posteriormente de Gaza y Cisjordania a un hotel en El Cairo, donde han estado preparando planes para reemplazar a Hamás.
Al frente está Ali Shaath. El comisionado jefe del comité es originario de Yan Yunis, pero residía en Cisjordania. Es doctor en ingeniería civil por la Universidad Queen’s de Belfast. Llegado de Fatah, ha ocupado diversos cargos de responsabilidad en la Autoridad Palestina, como el de viceministro de Transportes o presidente de la Autoridad Portuaria, entre otros.
Junto a Shaath conforman el comité:
- Agricultura, Abdul Karim Ashour
- Educación, Jaber Al-Daour
- Finanzas, Bashir Al-Rais Ali Barhoum
- Atención médica, Ayed Yaghi
- Tierra y vivienda, Osama Al Saadawi
- Interior, Sami Nasman
- Justicia, Adnan Abu Warda
- Autoridad de Tierras, Arabi Abu Shaban
- Asuntos Municipales y Agua, Ali Barhoum
- Asuntos sociales y de la mujer, Hana Tarazi
- Asuntos religiosos, Rami Halas
- Comunicaciones y Servicios Digitales, Omar Shamali
- Economía, Industria y Comercio, Ayed Awni Abu-Ramadan
- Asuntos Tribales: Husni Al-Mughni
La limitada capacidad de la NCAG
En un comunicado del pasado 18 de enero, Shaath presentó su declaración de principios. Afirmó que el NCAG se centraría en establecer la seguridad en la Franja de Gaza y restaurar la infraestructura destruida durante la guerra, incluyendo electricidad, agua, atención médica y educación. En la práctica, las competencias del comité se limitan a los asuntos civiles.
Por ejemplo, el NCAG no tendrá ningún papel en el desarme de los grupos armados. «Shaath puede tener la llave del coche… pero es un coche de Hamás», declaraba en marzo una fuente gazatí citada por Middle East Monitor. Toca suponer, porque, además, la Junta de Paz, controlada por EEUU, ha prohibido a sus miembros hablar con los medios, según informa The Times of Israel.
Shaath puede tener la llave del coche… pero es un coche de Hamás»
El comité no tiene poderes políticos para representar a los gazatíes ni para establecer relaciones internacionales. Existe al margen de la Autoridad Palestina, que otorga todos los documentos oficiales a los gazatíes y gestiona la educación, la salud, la ayuda humanitaria y otros sectores en la zona en diversos grados.
Pese a todo, Shaath y los demás miembros intentan allanar el camino. Hace unos días, miembros de la Junta de Paz y del NCAG celebraron una serie de reuniones en Chipre para preparar la próxima fase. En los encuentros participaron el ex primer ministro del Reino Unido, Tony Blair, y Nickolay Mladenov, director general de la Junta de Paz y Alto Representante para Gaza.
«Nos concentramos en lo que se puede hacer de inmediato, incluyendo iniciativas y proyectos para aliviar las condiciones sobre el terreno. Revisamos los planes de reconstrucción, seguridad y gobernanza, y finalizamos los arreglos institucionales que garantizarán la transparencia y la rendición de cuentas requeridas por los donantes internacionales», asegura un comunicado del comité.
La declaración del gobierno tecnocrático palestino reitera el compromiso con el plan de 20 puntos del presidente Trump para Gaza. El NCAG asegura estar «preparado para tomar todas las medidas necesarias, en coordinación con la Junta de Paz y la Oficina del Alto Representante, para asumir sus responsabilidades una vez que se cumplan las condiciones adecuadas».
El protagonismo de Blair
- En El Cairo, los miembros del NCAG han participado en varias sesiones de capacitación impartidas por el Instituto para el Cambio Global (TBI), la consultora gubernamental del alto funcionario de la Junta de Paz, Tony Blair. Cuenta Times of Israel que, dada la cantidad de recursos que su instituto puede proporcionar, el ex primer ministro británico ha asumido un papel más relevante en la Junta de Paz.
¿Qué pasa con las armas de Hamás?
Hamás ha acordado dejar el gobierno. Este lunes en una conferencia de prensa, Ismail al-Thawabta, el director general de su Oficina de Medios del Gobierno, dijo que «todos los empleados que trabajan en la prestación de servicios son ‘empleados estatales’ y están completamente preparados para trabajar bajo el Comité Nacional para la Administración de Gaza«.
La milicia disuelve su Gobierno y cede el testigo al NCAG, pero queda lo más importante. La Junta de Paz ha visto con buenos ojos el anuncio, pero dice que juzgará la medida basada en «acciones, no promesas». En una declaración en X, la junta enfatizó que el NCAG debe controlar en última instancia todas las armas en Gaza, en línea con el acuerdo de alto el fuego.
El portavoz de Hamás, Hazem Qassem, describió el fin de su administración como «un paso positivo en el camino para implementar el acuerdo de alto el fuego». Pero la milicia islamista nada dice de renunciar a su arsenal. Desde la Junta de Paz, Mladenov insiste en que ese es el principal obstáculo que impide la entrada del NCAG a Gaza.
Eso es lo que dijo este lunes la Junta de Paz en X: «El principio fundamental sigue siendo una autoridad, una ley y un arma. Esto significa la consolidación de todas las armas bajo el control del CNAG». Es lo que establecía el Plan Integral de Paz de Gaza y la Resolución 2803 del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. «Una transferencia genuina de autoridad debe permitir al CNAG ejercer su mandato de forma independiente, incluyendo la toma de decisiones administrativas y de gobernanza que le han sido encomendadas», acaba el tuit.
Difícil ser optimista. Un diplomático de cada uno de los países mediadores de Oriente Medio —Egipto, Qatar y Turquía— reconoció que Hamás ha intentado dilatar las negociaciones sobre el tema de su arsenal. Sin embargo, también argumentan que la negativa de Israel a cumplir los términos de la primera fase del alto el fuego en Gaza de octubre de 2025 ha supuesto un obstáculo importante, informa Times of Israel. Añaden que Netanyahu se ha mostrado cada vez menos cooperativo a medida que se acercan las elecciones al Knesset de otoño y que hay pocas esperanzas de un avance hasta después de dichas elecciones.
