Publicado: julio 2, 2026, 3:31 pm
Esta semana Apple ha vivido uno de esos sustos que preferiría no tener nunca. Un ataque a Tata Electronics, uno de sus grandes socios de fabricación en India, ha dejado circulando por la dark web más de 200.000 archivos y unos 600 GB de documentación interna del iPhone 18 Pro. Fotos, vídeos de pruebas de caída y esquemas del chip A20 Pro incluidos. Hay quien lo ha llamado «la mayor filtración de Apple de la historia». Y en cuestión de horas vimos cómo las cuentas que lo publicaban iban desapareciendo una tras otra, como si alguien con mucho poder de convicción estuviera detrás.
Nosotros, que llevamos años viendo cómo se cuecen los futuros iPhone antes de que Apple quiera, le bajaríamos un poco el volumen a ese titular. Porque sí, la filtración de Tata es gorda, pero Apple lleva toda su historia coleccionando descuidos que van desde ingenieros que se dejan prototipos en bares hasta youtubers rusos que hacen unboxings de productos que todavía no se venden. Así que hemos decidido tirar del archivo y repasar los momentos en los que Cupertino ha perdido el control de sus propios secretos, empezando por el que sigue ganando por goleada.
La joya de la corona: el iPhone 4 en el bar
Todo esto tiene un antepasado que sigue siendo insuperable dieciséis años después. Corría marzo de 2010 y Gray Powell, un ingeniero de software de Apple, salió una noche a tomar algo por Redwood City llevando encima un prototipo del iPhone 4 camuflado dentro de una funda que lo hacía pasar por un iPhone 3GS. Se lo dejó olvidado en la barra de un bar, y ahí empezó una de las historias más rocambolescas.
El teléfono pasó por varias manos hasta que acabó en las de la web Gizmodo, que pagó 5.000 dólares por él sin saber todavía del todo lo que tenía entre manos. Cuando lo desmontaron y confirmaron que era un iPhone, con un diseño completamente distinto al del 3GS, publicaron un análisis exhaustivo con fotos y vídeo, semanas antes de que Steve Jobs lo presentara oficialmente.

iPhone 4 filtrado antes de presentarse
Jobs llamó personalmente a la redacción de Gizmodo para pedir la devolución del prototipo. Cuando por fin lo recuperaron, la policía de California registró la casa del periodista que había participado en la compra del dispositivo para intentar reconstruir cómo había llegado hasta ahí. Fue la última filtración de Apple con Jobs al frente de la compañía. Y probablemente por eso sigue siendo la vara con la que medimos todo lo que viene después.
Apple tropieza otra vez con la misma piedra: el iPhone 5
Lo llamativo del caso siguiente es que a Apple le costó exactamente un año aprender la lección, y ni así lo consiguió. En 2011, otro empleado perdió un prototipo del iPhone 5 en un bar de San Francisco. La diferencia esta vez es que el episodio no llegó a tener la repercusión mediática del primero, en parte porque Apple ya sabía cómo actuar rápido. Y también porque el propio dispositivo no llegó a un medio de comunicación.
Aun así, el hecho de que se repitiera con tan poca distancia en el tiempo dice bastante sobre lo difícil que es controlar el factor humano dentro de una empresa que mueve secretos de esta magnitud.
El robo con nombre y apellido: Jon Prosser y el iOS 26
El siguiente capítulo de esta lista tiene un toque distinto, porque aquí no hablamos de un despiste, sino de algo que Apple considera directamente un delito. El youtuber Jon Prosser filtró capturas e información de lo que entonces se pensaba que sería iOS 19 y que acabó convirtiéndose en iOS 26. En estos vídeos él mostraba una interfaz que todavía no había sido presentada. Meses después, Apple lo demandó y el caso llegó a juicio.

Filtración de iOS 19 (finalmente iOS 26)
Lo que hace especial este episodio es cómo se obtuvo la información. El material salió de un iPhone interno de un empleado de Apple que (casualmente) compartía piso con un colaborador de Jon Prosser. Esto es lo que llevó a los abogados de Apple a plantear el caso como un acceso no autorizado a un dispositivo de la compañía y no como una filtración de las que se ven cada semana.
El YouTuber ruso que adelantan a Apple
Un youtuber ruso consiguió las cajas del MacBook Pro M4 antes de que Apple lo vendiese oficialmente, mostrando el packaging completo días antes del lanzamiento. Poco después repitió la jugada con el MacBook Pro M5, esta vez yendo un paso más allá y haciendo un unboxing completo del portátil.

Estos casos ponen en evidencia lo compleja que puede llegar a ser la cadena logística que mueve millones de unidades entre fábricas, almacenes y tiendas por todo el mundo. Basta con que una sola caja se desvíe del camino previsto para que acabe en un canal de YouTube con miles de visitas antes de que Apple haya dicho una sola palabra.
El topo con más de una década dentro: Simon Lancaster
Este caso demuestra que no hace falta ser un becario despistado para convertirse en la mayor amenaza de seguridad de Apple. Simon Lancaster trabajó más de diez años en la compañía como responsable de materiales avanzados y arquitecto de diseño de producto. Participando en el desarrollo de dispositivos como el iPad, el Magic Mouse y varios MacBook. Su cargo le daba acceso a reuniones internas y documentación que (según la demanda de Apple) quedaba muy por encima de lo que le correspondía a su puesto.
Entre 2018 y 2019, Simon Lancaster mantuvo contacto continuado con un periodista de The Information, a quien fue pasando detalles sobre hardware sin anunciar. Cambios de funciones no revelados y futuros lanzamientos de producto.

Una de las filtraciones de Simon Lancaster
Lo llamativo no es solo la filtración en sí, sino el motivo: Simon Lancaster negoció con el periodista para que este escribiera artículos favorables sobre una startup en la que había invertido, además de piezas negativas sobre otras empresas que le interesaba perjudicar. Apple terminó demandándolo en 2021, y el caso se resolvió en 2022 con un acuerdo económico y la prohibición explícita de volver a divulgar información confidencial de la compañía.
El ingeniero que filtró para boicotear desde dentro: Andrew Aude
La historia de Andrew Aude añade algo más de pimienta ya que se usó la filtración como forma de sabotaje interno. Andrew Aude trabajó como ingeniero de software de iOS en Apple desde 2016, y durante años compartió información confidencial sobre proyectos como la aplicación Journal y el Apple Vision Pro utilizando el propio iPhone de trabajo que la empresa le había entregado.
La demanda que Apple presentó en 2024 reveló cifras que dan una idea de la escala del asunto: más de 1.400 mensajes con un periodista del Wall Street Journal, al que se refería con el alias «Homeboy». También hubo más de 10.000 mensajes con una periodista de The Information, con quien incluso llegó a reunirse en persona.
Lo que distingue este caso de otros es la motivación declarada por Apple en los documentos judiciales, que apuntan a que Andrew Aude buscaba que ciertas funciones en las que no estaba de acuerdo se cancelaran o modificaran, filtrando información con esa intención por delante.
Y esto es solo la punta del iceberg
Todo lo anterior son los capítulos que se quedan en la memoria, pero la lista de descuidos de Apple es mucho más larga y menos glamurosa. En 2018 salió a la luz que una porción del código fuente de iBoot, pieza clave del arranque de iOS, llevaba filtrada desde 2016 sin que nadie se hubiera enterado.
Dos años después, un grupo de hackers en China compró un iPhone 11 de uso exclusivo para ingenieros de Apple, extrajo de él una versión completa de iOS 14 y la distribuyó entre analistas y medios meses antes de que Apple lo presentara oficialmente.

Ni siquiera el propio código de Apple se libra de traicionarla. El año pasado, la compañía se dejó en su propio software referencias a productos que todavía no había anunciado, entre ellos un HomePod mini con nombre en clave B525, un Apple TV renovado.
Y en 2017, la compañía llegó a despedir a 29 empleados por filtrar información a la prensa, doce de los cuales acabaron arrestados, un dato que curiosamente también se conoció gracias a un memorando interno que terminó filtrándose.
Con cincuenta años de historia a sus espaldas, Apple ha aprendido a convivir con la idea de que ningún secreto dura eternamente, por muchas cajas señuelo que fabrique para despistar a quien intercepte sus envíos. Lo de Tata Electronics es solo el capítulo más reciente de una saga que, visto lo visto, no tiene pinta de terminar pronto.
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La noticia
El vídeo borrado del iPhone 18 Pro «ha hecho pupa» pero la historia de Apple está llena de descuidos peores
fue publicada originalmente en
Applesfera
por
Guille Lomener
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