Publicado: junio 18, 2026, 10:08 am

Alejandra Kindelán (Venezuela, 1971) ha renovado como presidenta de la Asociación Española de Banca (AEB) por cuatro años más. Accedió al cargo en 2022 en sustitución de José María Roldán, convirtiéndose en la primera mujer al frente de la patronal bancaria. Un periodo marcado por la inestabilidad geopolítica, la subida de los tipos de interés que ha permitido al sector pulverizar récord de beneficios y el decreto del impuesto a la banca por esas ganancias históricas. En una entrevista con La Información Económica explica los retos que afronta de cara a esta etapa, marcada por la tensión en Oriente Próximo, así como por retos como el desarrollo de la unión bancaria en Europa.
Competencia investiga a los bancos del Ibex por anticipar públicamente su política comercial de hipotecas a tipo fijo ¿Cree que han incumplido la ley?
Estoy segura de que los bancos cumplen la legalidad en materia de competencia, que es un asunto que conocen bien. Y en cuanto a las hipotecas en España somos muy competitivos…los más baratos de la zona euro, solo por detrás de Malta y con una diferencia de casi un punto porcentual con la media europea.
El primer semestre está a punto de terminar. ¿Qué podemos esperar del sector bancario en esta primera parte del año?
La banca atraviesa un buen momento para acompañar a las empresas y a las familias. Después de unos años difíciles, navegando entre tipos de interés cero y negativos, el sector ha logrado volver a ser rentable, que es su primera línea de defensa para seguir siendo solventes y disponer de capacidad para apoyar a la economía real. El sector está fuerte y es sensible a todos esos cambios en los que cada vez nos piden una atención más personalizada. Eso no quiere decir que no tenga retos aún por delante. Vivimos en un mundo cada vez más polarizado y fragmentado en el que Europa apenas ha crecido en las últimas dos décadas. Una tendencia de la que se desmarca España, que muestra dinamismo y además crece en población. Europa debe encontrar su lugar y la banca desempeña un papel esencial para ayudar a mejorar ese crecimiento y competitividad de la región ante las enormes necesidades de financiación en materia de seguridad, defensa y estructura energética. Todo eso requiere inversión y los bancos estamos a disposición para ayudar. Es cierto que los tipos de interés han subido, pero tradicionalmente las entidades españolas trasladan en menor medida esa subida de tipos al coste del crédito, seguimos ofreciendo uno de los costes más bajos de toda Europa.
El Banco Central Europeo (BCE) ha subido los tipos de interés en 25 puntos básicos, ¿Le preocupa que los efectos de la guerra en Irán se acaben trasladando a la economía real?
Es cierto que la inflación ahora mismo se encuentra un punto por encima del objetivo fijado por el organismo, pero el incremento del IPC derivado del conflicto en Oriente Próximo es menos acusado o intenso que el registrado en la guerra en Ucrania. La economía, sobre todo la española, cuenta con unas fortalezas que le hacen estar mejor posicionada que otras ante este repunte de la inflación. En cualquier caso, las decisiones del BCE se verán condicionadas por el balance que haga a la hora de elegir entre controlar la inflación o fomentar el crecimiento. La banca tiene capacidad para mantener el volumen de financiación y solidez financiera en caso de que la guerra en Irán se hubiera prolongado más de lo esperado. Cuando hablamos de resiliencia lo que queremos decir es que estamos bien preparados para asumir esos posibles cambios de ciclo que puedan venir.
«Europa debe encontrar su lugar en un mundo cada vez más fragmentado»
A la espera de que la Comisión Europea publique el próximo 15 de julio el informe sobre competitividad del sector bancario, algunos expertos critican que Europa está sobrediagnosticada, ¿qué está fallando para poner todos los análisis en práctica?
Es el momento de pasar a la acción y con urgencia. El Viejo Continente lleva veinte años con crecimientos inferiores a los que nos gustaría ver. Europa debe encontrar su lugar en un mundo cada vez más polarizado y fragmentado. Hay que crecer para competir y eso requiere mucha inversión, pero para que eso ocurra se tienen que dar dos circunstancias fundamentales: simplificar el marco regulatorio y supervisor y fomentar la integración de los mercados financieros, eliminando barreras. Un banco europeo que opera en un sólo país rinde cuentas a 22 organismos, muchas veces con capas superpuestas de normativa y regulación.
Esto no quiere decir que pidamos unos menores requisitos de capital, sino más claridad y previsibilidad, apostando por menos directivas y más reglamentos. Hay que eliminar las barreras al mercado bancario y financiero a través de la unión bancaria. Aunque las cuestiones de blanqueo están armonizadas, la protección al consumidor sigue siendo de cada país. Esto también significa tener un fondo de garantía de depósitos único para que los clientes estemos donde estemos en cualquier país de Europa, tengamos el mismo nivel de cobertura, y además que los bancos se midan por su fortaleza financiera y no por su nacionalidad.
Cuestiones como el desarrollo de la industria de la defensa, energía o alimentos se enmarcan dentro de la autonomía estratégica. ¿La unión del mercado de capitales podría clasificarse en este paquete o teme que derive en otra dirección?
La unión bancaria o la integración de los mercados de capitales en Europa son claves para la autonomía estratégica. No podemos ser eficientes y competitivos si no armonizamos más y no integramos nuestras capacidades financieras. El informe que publicará el 15 de julio la Comisión Europea supone una oportunidad. Quizás todavía el foco está en los niveles más técnicos, pero pedimos que se eleve como prioridad política, porque para llevar a cabo los objetivos en materia de energía, seguridad y defensa necesitas financiación. En el momento actual, la banca asume el 80% de las necesidades de inversión.
Es fundamental que la banca y los mercados trabajen juntos de cara a facilitar que todo ese ahorro que ahora mismo se está canalizando hacia Estados Unidos, que son unos 300.000 millones, se quede en Europa. Para ello es necesario ofrecer oportunidades de inversión a los minoristas, no solamente a través de buenos productos y servicios, sino también de procesos sencillos de contratación. Ahí entra en juego tanto la educación financiera como los incentivos fiscales.
¿Realmente hay voluntad política para que salga adelante la unión bancaria y la unión del mercado de capitales?
Para que veamos consolidación europea o transfronteriza se tienen que dar algunas condiciones como armonizar la normativa o la protección al consumidor. Todavía hay cuestiones que son muy heterogéneas. Aquí entra en juego el fondo de garantía de depósitos. Avanzar en esta integración es importante. Son condiciones necesarias para que se lleve a cabo esa consolidación europea y que la banca gane escala de cara a poder competir contra otras jurisdicciones donde los bancos son de mayor tamaño. Me gustaría que verdaderamente hubiera un plan para llevar a cabo una hoja de ruta en esa dirección.
Desde AEB habéis sido especialmente críticos con el impuesto a la banca en España.
Siempre hemos defendido que este impuesto lastra la capacidad del sector de competir y reduce la capacidad de la banca de conceder crédito frente a otros países en los que no existe un impuesto como este. Además, la banca española es uno de los sectores que más impuestos paga en comparación con otras actividades. El impuesto de sociedades es del 30% frente al 25% de otras industrias, pero es que además tenemos impuestos adicionales a los depósitos. La contribución de la banca en impuestos al estado de bienestar es incuestionable. Por encima de todos ellos tenemos un impuesto que grava de alguna manera dos veces los márgenes del sector, porque se efectúa sobre el margen de intereses y las comisiones, que es exactamente lo mismo que grava Sociedades. Entonces vemos ese problema de doble imposición. En definitiva, es un impuesto que resta competitividad y genera dudas en cuanto a su diseño. Lo hemos recurrido y estamos a la espera. Este 2026 es el último ejercicio que se paga y esperemos que decaiga.
«Como sociedad deberíamos priorizar la seguridad jurídica y la estabilidad institucional»
¿Cómo afecta a la banca la situación de bloqueo político que vive España?
Más allá del sector, como sociedad deberíamos priorizar la seguridad jurídica y la estabilidad institucional. Todos tenemos la obligación de trabajar para que se den esas condiciones a los ciudadanos e inversores. Todo ello nos obliga a remar juntos para trabajar en esa dirección.
¿Le preocupa la expansión de los neobancos?
La banca española es muy competitiva y está preparada para la llegada de nuevos actores. Además cubren todo el espectro del negocio bancario a través de diferentes canales y con productos variados: desde financiación a particulares a grandes clientes, etc. Esta es una de sus fortalezas. Su capacidad para innovar, estar a la vanguardia. El ejemplo más ilustrativo lo tenemos con Bizum. Las entidades españolas son vanguardistas, tecnológicas y se adaptan bien a la entrada de nuevos ‘players’.
Acaba de renovar como presidenta de la AEB. ¿Cuáles son los próximos retos del sector?
En plena revolución digital con el auge de la inteligencia artificial es necesario asegurar que integramos esta tecnología. Ya lo están haciendo a través de diferentes casos de uso, tanto para mejorar sus procesos y su propia eficiencia como para mejorar productos y servicios, así como para frenar el fraude. Aunque se adapta a la IA, la banca cuida la presencialidad. Muchos clientes quieren seguir siendo tratados por humanos. De hecho, España tiene la segunda red más densa de oficinas bancarias y la tercera red de cajeros con 83.000 puntos de contacto físico repartidos entre oficinas, agentes y ofibuses. Por supuesto, también cajeros automáticos. En aquellos sitios en los que no ofrecemos esa posibilidad contamos con una alianza con Correos. En un momento de cambio combinamos lo digital con lo presencial, algo que me parece una fortaleza. Mantener el equilibrio entre ambos es uno de esos retos.
Bizum Pay todavía no está operativo. Llega en un momento de desarrollo del euro digital, que tiene detractores. Uno de los puntos más delicados es la cantidad de dinero que se podrá transferir a una cartera digital respaldada por el BCE, que se debate en la eurocámara.
Bizum Pay viene a añadir una opción más para los clientes. Este sistema de pagos ‘made in Spain’ nos ha cambiado a todos y ha agilizado los pagos, brindando mucha seguridad porque se realiza dentro del perímetro bancario. En lo que respecta al pago por comercio electrónico, ya hay más de 100.000 establecimientos digitales asociados. Ahora con la llegada a las tiendas físicas el planteamiento es abrir una opción adicional. Estamos expandiendo por Europa los tres casos de uso: el de pagos directos digitales, el de comercio electrónico y el del físico. En el caso del despliegue del pago en tiendas, va a ser un desarrollo gradual. Estamos ahora mismo en esa fase piloto. La idea es ampliar poco a poco su penetración. Como ciudadanos nos acostumbraremos a tener esa opción, que casa bien con esa idea de autonomía estratégica en un ámbito que es muy importante y muy sensible, como son los pagos. Hay un compromiso clarísimo.
Luis de Guindos acaba de finalizar su mandato como vicepresidente del BCE, pero pronto finalizan otras vacantes. ¿Ve a España posicionada para postular a los nombramientos que vienen?
Es muy importante que la presencia de España en las instituciones europeas sea relevante. El país ha tenido y tiene magníficos representantes en los diferentes puestos. Nadia Calviño como presidenta del Banco Europeo de Inversiones (BEI) o Pablo Hernández de Cos al frente del Banco de Pagos Internacionales (BIS). También hemos contado con José Manuel Campa al frente de la Autoridad Bancaria Europea (EBA, por sus siglas en inglés). Creo que es muy bueno que tengamos candidatos de esa relevancia. Que haya ahora un candidato con posibilidades reales de ser presidente del BCE es una muy buena noticia para España.
