Publicado: mayo 29, 2026, 6:31 pm
<![CDATA[
En una semana se juega la final de la UEFA Champions League, pero para el aficionado latinoamericano, este evento representa mucho más que un partido de 90 minutos, pues en una región donde el futbol se vive con una intensidad casi religiosa, el cierre del torneo también abre la puerta a una interacción digital a través de los esports. En América Latina, los ingresos de esports se estimaron en 53.7 millones de dólares para 2024, con una proyección de crecimiento hacia los 170.3 millones para 2030, según datos de Grand View Research y el sustento financiero de esas competencias se encuentra en los patrocinios, pues de acuerdo con Nielsen Sports representan más del 40% del total global en premios.
Dentro de esa dinámica virtual de la Champions, PlayStation juega un papel importante, siendo la empresa que evolucionó de un patrocinio tradicional hacia un modelo de “participación activa”. Es decir, pasó de ser un anunciante en el estadio a convertirse en un “jugador cultural” integrado a los hábitos de consumo de los fanáticos de la región. Este movimiento es relevante si se considera que América Latina es uno de los mercados de mayor crecimiento para el gaming a nivel global. Según reportes de la consultora Newzoo, la región genera ingresos anuales superiores a los 8,000 millones de dólares y en ese sentido es que Sony busca asegurar su cuota de mercado a pesar de que la penetración de consolas compite directamente con el dominio del entretenimiento móvil. El torneo regional Los Champions de la Champions (una competición de futbol en línea, organizada por PlayStation) valida este enfoque, ya que registra 19,000 jugadores en 16 países y un acumulado de más de 6,000 horas de juego en 168 torneos. “Nuestra relación con la UEFA Champions League va más allá de la visibilidad. A lo largo de casi tres décadas evolucionamos del patrocinio tradicional hacia la creación de conexiones significativas. Hoy, nuestro enfoque está en la participación más que en la presencia”, señala Rafael Oliveira, director de marketing de PlayStation para Latinoamérica. La estrategia tiene un trasfondo financiero para impulsar la vertical de servicios de Sony, pues al fomentar los torneos regionales, PlayStation alimenta su ecosistema de suscripción, PlayStation Plus, que representa una parte sustancial de los ingresos recurrentes de Sony. Tan solo en el primer trimestre del año, esta división registró más de 6,500 millones de dólares. Y es que en la industria del gaming moderno, el valor de vida del cliente se ha vuelto más importante que la venta única de hardware, apunta Oliveira; un fan de la Champions que juega en línea también es un suscriptor activo que consume microtransacciones y servicios digitales durante todo el año.
La batalla por la atención tras los 90 minutos
En la actualidad, los aficionados al futbol no solo están pendientes a la pantalla principal, también están atentos ante otras experiencias. Por ello, la clave para que el usuario no apague el televisor tras el silbatazo final reside en la fluidez de la transición y Oliveira destaca que el impulso emocional del partido real se debe trasladar al entorno interactivo de la consola, evitando que la atención se disperse hacia otras formas de entretenimiento. “Las audiencias más jóvenes esperan participar, no solo consumir. A través de PlayStation, la UEFA Champions League se convierte en algo que pueden experimentar activamente jugando, compitiendo y conectando con otros. Se crea un ciclo virtuoso: los fans pueden jugar como sus equipos y jugadores favoritos, lo que fortalece su conexión con ellos”, apunta Oliveira. Asimismo, desde una perspectiva financiera, este enfoque permite a PlayStation optimizar su retorno de inversión, ya que mientras un anuncio de 30 segundos en televisión durante la final tiene un impacto efímero y difícil de medir, las 6,000 horas de juego generadas por el torneo dan datos precisos sobre el comportamiento del usuario, tiempo de permanencia y niveles de lealtad, permitiendo una segmentación publicitaria mucho más eficiente “La clave es la continuidad. La UEFA Champions League no termina con el silbatazo final”, concluye. “Tampoco la experiencia del fan. Creamos oportunidades para que los aficionados pasen inmediatamente de mirar a jugar. Ya sea a través de torneos, experiencias dentro del juego o contenido, extendemos el impulso emocional del partido a un entorno interactivo”.
]]>
