Publicado: mayo 22, 2026, 12:08 pm

Dos senadores republicanos vinculados al movimiento (MAGA -Make America Great Again-) han solicitado a las autoridades del país que paralicen la adquisición de Webster Bank por Banco Santander. Se trata de Tim Sheehy y Bernie Moreno, quien han expresado su preocupación por «ceder el control de los depósitos y las decisiones crediticias de Estados Unidos» al grupo español y que la operación requiere antes un «examen regulatorio minucioso» por los interrogantes que plantea.
En una carta remitida al fiscal general de Estados Unidos, Todd Blanche, al presidente saliente de la Reserva Federal, Jerome Powell, al interventor de la moneda, Jonathan Gould, y al presidente de la Corporación Federal de Seguro de Depósitos (FDIC), Travis Hill, los políticos destacan que el asunto se ha vuelto particularmente delicado «dado que España no siempre ha actuado como un aliado fiable en el avance de las prioridades de seguridad de Estados Unidos».
En concreto, han apelado a que las relaciones entre ambos países se han deteriorado de manera considerable en los últimos meses y cargan contra el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, por condenar abiertamente a Estados Unidos e Israel por el conflicto contra el régimen islamista de Teherán.
Moreno y Sheehy aseguran que «dicha preocupación» se ve amplificada por el historial de Banco Santander en relación con el «riesgo de sanciones vinculadas a Irán». A principios de 2024 el diario Financial Times publicó que el Régimen de Teherán se sirvió de la filial británica de Santander UK para esquivar las prohibiciones internacionales. Por el momento, no ha trascendido ninguna actuación de los supervisores contra el banco por este motivo. Desde Santander UK afirmaron «no haber encontrado ninguna violación» de las sanciones.
«Si las empresas fachada iraníes pudieron canalizar fondos sancionados a través de una cuenta aparentemente inofensiva de Banco Santander en el Reino Unido, las autoridades reguladoras financieras estadounidenses deben investigar si las operaciones actuales y futuras de Santander en Estados Unidos, incluida cualquier institución fusionada que posea depósitos estadounidenses significativos, están a salvo de una explotación similar», han subrayado.
Con respecto a la operación, los senadores critican que el Santander se vaya a convertir en uno de los diez principales grupos bancarios del país gracias a esta OPA anunciada al mercado el pasado mes de febrero por 12.200 millones de dólares (unos 10.000 millones de euros). Precisamente, los accionistas del banco deben pronunciarse sobre la misma el próximo 26 de mayo, cuando está previsto que se celebre la junta.
Si aceptan, los inversores recibirán 48,75 dólares en efectivo y 2,0548 títulos del Santander, dando lugar a una contraprestación de 75 dólares por acción. La entidad presidida por Ana Botín aún no ha obtenido las autorizaciones pertinentes pero confía en cerrar la transacción en el segundo semestre de 2026. El consejero delegado, Héctor Grisi, ha descartado que la potencial unión se vaya a ver afectada por la relación entre el presidente norteamericano, Donald Trump, y Sánchez. Fuentes de mercado explican que la entidad mantiene esta posición tras conocer la misiva.
La operación aportará dos millones de clientes al negocio, con el foco puesto en particulares, que es donde quieren reforzar su posición, dado que el 80% del negocio de Webster es banca comercial. A esto habría que añadir otros cuatro millones de usuarios adicionales. Desde el banco calculan que esta operación les reportará unas sinergias totales de 800 millones entre menores costes tecnológicos y el ahorro proveniente de los servicios centrales y de la duplicidad de sedes corporativas.
