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Una crisis 'obligada' para Sánchez: «Pedro no podía negarse a acoger el barco del hantavirus»

TRES CANTOS (MADRID), 06/05/2026.- El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, a su llegada a la capilla ardiente de Soledad Gallego-Díaz, uno de los referentes periodísticos de la Transición y la primera mujer en dirigir el diario El País, entre 2018 y 2020, este miércoles, en el Tanatorio de la Paz en Tres Cantos, Madrid. EFE/Sergio Pérez

Publicado: mayo 10, 2026, 6:07 pm

La sala está presidida por dos atriles oscuros, a una distancia conveniente. Pero se da la orden de desmontarlos y colocar la tradicional mesa desde la que los miembros del Ejecutivo comparecen tras los Consejos de Ministros. Fernando Simón, director del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias (CCAES), concede una entrevista a Catalunya Ràdio, programada hace tiempo. Imágenes que evocan un pasado traumático para la gran mayoría. Que recuerdan a la covid. La crisis sanitaria por el hantavirus vuelve a poner a prueba las costuras del Gobierno, de la política y la sociedad española. Una emergencia sobrevenida cuya asunción y gestión «estuvo clara desde un principio» en La Moncloa. «¡Cómo no vamos a atender el barco. Hemos gestionado crisis muchos peores!».

El hantavirus es una crisis que ha ido escalando desde el 2 de mayo y que hizo a España protagonista de ella y foco mundial el martes 5 por la tarde, cuando Tedros Adhanom, director general de la Organización Mundial de la Salud (OMS) telefoneó a Pedro Sánchez para anticiparle que en la reunión que iba a producirse entre el Gobierno español, esta organización, la Comisión Europea y el Centro Europeo para la Prevención y el Control de las Enfermedades (ECDC) iban a pedir formalmente que España se hiciera cargo del buque MV Hondius.

«Por nuestra posición y principios, no podíamos negarnos a acoger el barco. Pedro no podía negarse, no sólo por lo que supondría para su imagen, sino porque es su manera de pensar, sus principios. Nosotros somos un país que rescata personas en el mar o que está regularizando migrantes», explican en el equipo del jefe del Ejecutivo.

«Acto de solidaridad y deber moral. Porque eso es exactamente lo que es», agradeció ayer Adhanom en una carta a «la gente de Tenerife».

El presidente lleva tiempo trabajando un perfil político internacional donde abandera la defensa del multilateralismo y la necesidad de revitalizar organizaciones como la ONU o la OMS, presentándose como antítesis de la posición de países como EEUU, que se baten en retirada de estos foros y merman sus fondos.

«¿Cómo vamos a negarnos nosotros a atender a estar personas?». Además, en el Ejecutivo, alegan que más allá de una cuestión «humana, ética y moral» hay un marco jurídico internacional «que estamos obligados a cumplir». Remiten a los artículos 13 y 44 del Reglamento Sanitario Internacional. El presidente de Canarias, Fernando Clavijo, no está de acuerdo y mantiene que la operación podría haberse hecho en Cabo Verde.

En el Gobierno explican que lo que se les trasladó desde la OMS es que este archipiélago africano tiene «limitaciones estructurales sanitarias bien documentadas» y que, entre otros motivos, hacerlo allí habría impedido activar el Mecanismo Europeo de Protección Civil. Dentro del Ejecutivo hay malestar con Clavijo y con el PP. Creen que han generado «ruido» y mostrado «deslealtad» institucional. «Han sido irresponsables en sus manifestaciones hablando de caos, de peligro y generando una alarma que no hay», sostiene un miembro del Ejecutivo.

«Hay un mandato de la OMS, España defiende los derechos humanos, no hay peligro para la población canaria. Entonces, ¿qué cuestionan? Tanto Clavijo como el PP se han dejado llevar por el populismo, han creído que les beneficiada decir que el barco no viniera y eso es una irresponsabilidad institucional».

Las críticas de Canarias y el PP ahondaron en La Moncloa la sensación de que «había que trasladar al ciudadano la información y percepción de que no hay ningún peligro y que todo está muy controlado». Para ello, como sucedió en la pandemia, se han programado comparecencias diarias y se ha dado protagonismo a los técnicos, con un papel destacado para Virginia Barcones, secretaria general de Protección Civil y Emergencias, o Pedro Gullón, director general de Salud Pública. Sánchez mantuvo ayer una reunión en La Moncloa con el director general de la OMS y está previsto que hoy se pronuncie sobre este asunto en el mitin del PSOE en La Línea.

Pedro Sánchez.

Pedro Sánchez.Javier PérezEFE

La crisis por el hantavirus cambia el paso del Gobierno y de la política española, donde el juicio por el caso mascarillas, con el ex ministro José Luis Ábalos sentado en el banquillo, golpea la imagen del PSOE -La Moncloa cree haberlo salvado mejor de lo que podía esperar-, mientras insisten en su propósito de bajar la pelota al terreno de juego económico. Aunque admiten que lo que percibe el ciudadano «es una nueva crisis» y entienden que haya «inquietud» o «miedo», zanjan que el país «está preparado para gestionar esto».

Creen que, frente a las investigaciones judiciales y su debilidad parlamentaria, tienen ahora una ventana de exposición para vender marca y gestión como ocurrió, por ejemplo, con la evacuación de Afganistán, donde España ejerció de hub europeo. «El Gobierno gestiona porque sabe gobernar frente a una oposición que transmite una imagen de cero gestión. Creemos que a ellos les desgasta y a nosotros nos consolida la buena imagen de gestores y de que cuando viene una crisis es mejor tener a Sánchez al frente», dicen.

Esa imagen, sin embargo, se vio dañada por la confusión que se generó después de que la ministra de Defensa, Margarita Robles, advirtiera de que las cuarentenas eran voluntarias. Tanto la titular de Sanidad, Mónica García, como el de Presidencia, Félix Bolaños, salieron a matizarla. No era un roce PSOE-Sumar. «Era algo que no tendría que haber pasado», admiten miembros del Ejecutivo. «Fue un error, lo expresó de una manera no correcta», concede un integrante del Gobierno. «Todo el mundo sabía lo que quería decir Margarita, pero necesitamos hacer una polémica política de todo», opone otro.

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