Publicado: mayo 10, 2026, 6:07 am

La paz entre administraciones del desembarco del MV Hondius ha estallado: el desembarco del crucero del hantavirus se realizará sin la autorización del Gobierno canario, y permitido por Marina Mercante, que depende del central.
Según ha podido saber EL MUNDO, y anunció anoche el presidente Clavijo, Canarias ha bloqueado el acuerdo: no ha aprobado que el buque del hantavirus fondee en el Puerto de Granadilla, y no lo ha hecho porque se niega a que esté fondeado más de 12 horas «por seguridad para la ciudadanía».
«Los vectores de contagio se multiplican cuantas más horas esté el barco en nuestras aguas», dijo a los medios a medianoche. «Hemos pedido desde el principio que el barco estuviera en nuestras aguas el menor tiempo posible. No se nos han mostrado los informes de la OMS, pese a que los hemos pedido repetidamente. Hemos propuesto otras soluciones: que se lleve en aviones a los pasajeros, que se nos dice que están sanos. El Gobierno centeal quiere dejar el barco aquí hasta el lunes, 36 horas. Nosotros creemos que en 12 se puede hacer perfectamente. No se nos ha escuchado. No autorizamos la llegada. Si el Gobierno lo hace, será bajo su responsabilidad».
Así las cosas, Madrid ha articulado otra vía para forzar la llegada del navío, con todo el planeta mirando fijamente a este rincón del archipiélago: la Dirección General de la Marina Mercante ha ordenado la acogida del buque en el puerto de Granadilla, en Tenerife, alegando motivos de seguridad marítima y asistencia sanitaria. La resolución, hecha pública por el Ejecutivo central después de medianoche, prevé un operativo especial para el desembarco controlado de pasajeros, que podrá realizarse mediante atraque o fondeo -evitar la primera opción era esencial para Clavijo-, y contempla la intervención de Salvamento Marítimo si fuera necesario.
El Gobierno central quiere esperar a dos aviones que llegarán el lunes, y que se llevaran a 37 holandeses y dos australianos. Canarias sostiene que no es necesario esperar a esos aviones, porque los pasajeros pueden ser evacuados en otros, y que la estancia del barco en sus aguas pone en peligro a su población. «Nuestros científicos dicen que el riesgo existe, un millón de personas viven en esta isla y no les vamos a poner en peligro», dijo Clavijo, que mencionó a «rodedores» y «mosquitos» que podrían venir en el barco como posibles vectores de contagio.
Fue un pulso muy serio y Madrid terminó «imponiendo» su solución, dijo Clavijo, «violentando» la situación: a ocho horas de la llegada del buque a Tenerife, Canarias se negó a aceptar las condiciones del Gobierno central, y no dio permiso para el desembarco que observa medio mundo.
Las fuentes de Gobierno regional consultadas por este periódico niegan de manera tajante que la ampliación de los días de fondeo llegara a pactarse entre ambas administraciones y aseguran que «una y otra vez» han transmitido su negativa, pidiendo que el barco estuviese «el menor tiempo». La decisión de Fernando Clavijo supuso «un ultimátum» al Ejecutivo central: si el Gobierno de Pedro Sánchez opta por ignorar la prohibición del Gobierno canario y mantener al MV Hondius más tiempo frente a las costas de Tenerife, lo hace exclusivamente bajo su «responsabilidad».
Todo saltó por los aires en la medionoche del sabado, ya que en la tarde-noche los ministros de Sanidad, Mónica García, y de Interior, Fernando Grande-Marlaska, trataban de transmitir una imagen de control absoluto sobre la llegada del MV Hondius al puerto de Granadilla de Abona, entre líneas comenzaban a aflorar dudas y márgenes de improvisación.
La propia García, situada de espaldas al punto donde desembarcarán los pasajeros del crucero en Tenerife, admitía que, aunque el operativo estaba «cerrado», podía adaptarse a «las necesidades» que fueran surgiendo; en otras palabras, que el fondeo podría prolongarse más de un día. El desacuerdo estaba ya latente, y EL MUNDO iba a informar de él una hora después.
Los ministros habían aterrizado cerca de las 20.30 a apenas 10 minutos del puerto de Granadilla, en Tenerife Sur, y en vez de hablar directamente con las autoridades locales, que se han sentido ninguneadas constantemente por el Ejecutivo central, se fueron a dar la rueda de prensa junto al director general de la OMS.
