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Historial, desgaste, kilometraje… los trucos de los expertos para evitar estafas al comprar un coche de segunda mano

Publicado: mayo 9, 2026, 8:08 am

Comprar un coche puede llegar a ser un auténtico quebradero de cabeza. Lo que en ocasiones puede parecer una gran oportunidad también puede convertirse en una estafa, sobre todo si se trata de un vehículo de segunda mano. Para evitar sorpresas desagradables, La Información Económica se ha puesto en contacto con expertos que han dado varias pistas sobre los elementos clave a los que prestar atención antes de cerrar una compra.

Uno de los primeros filtros, una vez elegido el modelo y una unidad concreta, es el precio, que debe situarse en un rango de mercado. “Debemos huir de coches extremadamente caros o baratos”, explica Adrián López, director técnico de Need Car Help. Pagar por encima o por debajo del mercado suele tener truco: «Los que manipulan coches intentan colocarlos en segmentos altos para que no den el cante». Más allá de lo que vamos a pagar, el siguiente paso es revisar la documentación. «Siempre es importante contar con facturas que acrediten los mantenimientos, ya sea en un servicio oficial o en un taller de barrio», señala. En caso contrario, conviene desconfiar: “Si me dicen que han cambiado la correa de distribución, pero no hay prueba, es como si no se hubiera hecho”.

Para profundizar en el historial del vehículo, también existen herramientas específicas que ofrecen informes con mayor detalle, como CarFax o carVertical. «Permiten saber si el coche ha sufrido accidentes graves, si el kilometraje ha sido manipulado o cuántos propietarios ha tenido», cuenta a este medio Matas Buzelis, manager de desarrollo en carVertical. Superados estos filtros iniciales, llega uno de los momentos clave: la prueba del vehículo. “Hay que conducirlo, escuchar ruidos, comprobar el motor, la caja de cambios o la dirección”, detalla. Aun así, recomienda dar un paso más y acudir a un taller de confianza: “Allí pueden utilizar herramientas de diagnosis y revisar el coche en profundidad, incluso en su parte inferior”.

El desgaste en el interior, un aspecto clave

Tampoco hay que descuidar el interior, que puede ofrecer pistas importantes sobre el uso diario: «Hay que echar un ojo a las palancas de intermitencias, luces, pomo del cambio o elevalunas del conductor», comenta. Igual que el asiento del conductor, especialmente relevante en SUV o coches altos: «La gente suele rozar más la parte izquierda de la butaca, lo que produce desgaste en la orejera o el respaldo». Elementos diferenciales que nos pueden ayudar si nos están intentando engañar. «Si un vehículo con 100.000 kilómetros está muy deteriorado… hay que sospechar», asevera.

Y es que un deterioro excesivo puede generar dudas: “Si un coche con estos kilómetros está muy usado, hay que desconfiar”. Ese desgaste debe ir acorde a su recorrido, lo que se refleja en determinados componentes. “Los discos de freno suelen durar entre 70.000 y 100.000 kilómetros, al igual que otros elementos como amortiguadores o la correa de distribución”, apunta López. Si se han sustituido antes de tiempo, puede ser una señal de manipulación.

«Se puede observar si el escape emite humo»

Para quienes quieran ir un paso más allá, existen comprobaciones sencillas que no requieren conocimientos avanzados. “Se puede observar si el escape emite humo y, mejor aún, se puede comprobar si está limpio o tiene hollín con tan solo meter el dedo en el tubo. Igual de aconsejable es abrir el capó, que alberga aspectos que nos pueden dar muchas pistas sobre lo que estamos comprando: “El refrigerante debe estar limpio, sin residuos, y el aceite debe comprobarse por nivel y color”. Lo mismo ocurre con el líquido de frenos, que debe ser amarillento o verdoso, pero nunca marrón.

Por último, los usuarios con más experiencia pueden fijarse en detalles más técnicos. «Si se atreven, pueden intentar ver la fecha de los faros, porque si es posterior a la fabricación del coche, puede indicar un alcance», asevera. También recomienda revisar «si los tornillos que sujetan las bisagras del capó están manipulados», al igual que los de las aletas, las puertas o el maletero: «Si se supone que el coche está bien no debería haber motivo para que los hubieran cambiado». Un proceso que también se puede aprovechar para chequear otras partes, tal y como concluye Buzelis: «Los huecos entre las piezas deben ser iguales y el color de la carrocería, homogéneo».

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