Publicado: mayo 7, 2026, 10:07 am

La salida de los hermanos Escribano del accionariado de Indra, donde permanecían como segundos accionistas con un 14,3% del capital, ha abierto un abanico de escenarios para definir la relación de dos de las compañías que abanderan la industria española de defensa. Su desinversión, consumada a cierre de mercado del pasado martes mediante una colocación acelerada de su paquete de acciones a un precio que ronda los 1.300 millones de euros, se produce en un momento clave: con el regreso de Ángel Escribano a su empresa familiar, EM&E, un mes después de su abrupta dimisión como presidente de Indra tras su choque con el Gobierno -principal accionista de la cotizada a través del 28% que controla la SEPI-.
El empresario madrileño ya figura en los registros, desde el pasado 28 de abril, como apoderado de la compañía dirigida por su hermano Javier, tras recuperar las funciones que cedió a su mujer, Marta Ortiz, durante su etapa en la presidencia de la cotizada. Ahora, desde Alcalá de Henares, donde mantienen su centro de operaciones, los hermanos Escribano deberán dirimir el futuro de su compañía después de resolver el «conflicto de interés» que paralizó su fusión con Indra ante las reticencias del Ejecutivo. La pelota de la operación, como deslizó la semana pasada el primer ejecutivo y CEO de la tecnológica, está en el tejado de los Escribano: «El día que ellos tomen la decisión, la estudiaremos» trasladó José Vicente de los Mozos a sus inversores.
La lectura de sus declaraciones apunta a que el interés de Indra por retomar la negociación con EM&E sigue alineado con su hoja de ruta trazada meses atrás cuando su comisión ‘ad hoc’ constituida para analizar la operación concluyó el pasado julio que el movimiento resultaba «coherente» con la estrategia de la compañía y el consejo de administración refrendó, por unanimidad, el visto bueno a la operación en diciembre. Desde esta perspectiva, la potencial fusión tiene ahora pista despejada para despegar si así lo deciden ambas partes.
Una fusión mediante un canje directo de acciones
Es, por ende, uno de los principales escenarios a tener en cuenta dado el músculo industrial que sumaría la integración de ambas firmas en pleno auge de inversiones en el sector. Así, si EM&E y el grupo capitaneado por De los Mozos y presidido por Ángel Simón descongelasen la negociaciones, que no se han comunicado de manera oficial, la principal incógnita residiría en la valoración del fabricante militar que el consejo de Indra, como adelantó Expansión, ha llegado a tasar en 2.300 millones. A ello se sumaría el condicionante financiero de la operación, ya que la actual posición de endeudamiento de Indra dificultaría articular una compra íntegramente en efectivo, lo que abriría la puerta a un canje de acciones que devolvería a los Escribano un peso relevante en el capital del grupo (aún por debajo del que ostenta la SEPI).
Llegados a este punto, los focos apuntarían a la Moncloa, cuyo brazo inversor es el primer accionista y posee hasta tres vocales en un consejo donde ya no ocupará su asiento Javier Escribano tras desprenderse de su posición en el capital. La postura del Estado se antoja, por tanto, determinante para apoyar un nuevo capítulo de los Escribano en Indra después de haber propiciado su salida y depositar su confianza en un directivo como Ángel Simón para reconducir la estabilidad en la cúpula.
Una EM&E ‘independiente’ y la opción de salir a bolsa
En el escenario opuesto, en el que la fusión queda sobre papel mojado -ya sea por recelo de la SEPI, por la decisión de los Escribano de preservar la independencia de su compañía o por un giro estratégico de la propia Indra-, EM&E se mantendría en la casilla de salida. En ese caso, continuaría operando bajo el paraguas de la alianza industrial que ya mantiene con Indra para catalizar los Programas Especiales de Modernización (PEM) del Ejército de Tierra, con un presupuesto que roza los 7.200 millones de euros y, naturalmente, ha disparado su potencial en el mercado. En esta coyuntura, la compañía tendría la opción de recurrir a otras alternativas financieras como una salida a bolsa para captar capital.
Pasar a manos extranjeras, bajo el escrutinio de Moncloa
En otro escenario que ahora se vislumbra más alejado se encuentra la venta a otros grupos interesados como Rheinmetall. Tal y como adelantó el portal especializado Fly News, el gigante alemán ha llamado en varias ocasiones a la puerta del negocio madrileño con la intención de presentar una oferta que, de producirse, debería superar el arduo examen del Gobierno, dada la etiqueta estratégica que cuelga de este negocio. Esta opción, no obstante, encuentra su encaje en la alianza industrial que mantienen ambas compañías para fabricar vehículos militares y en el interés del grupo germano en tomar posición en los principales contratos de defensa de España, donde ya está presente a través de Expal, una de sus filiales especializadas en munición.
