Publicado: abril 20, 2026, 8:09 pm

El conflicto en Oriente Próximo también tiene su capítulo agrario, más allá de los fertilizantes y los precios disparados de materias primas como la urea. El enfrentamiento bélico, una tregua inestable y, sobre todo, el bloqueo del Estrecho de Ormuz, especialmente por el lado estadounidense, mantienen paralizado gran parte del potencial agrícola de Irán. Dos son los cultivos afectados: el azafrán donde es el primer porductor mundial indiscutible (España sería el siguiente) y el pistacho en el que ocupa el segundo lugar, precisamente, por detrás de los Estados Unidos. España cuenta con un clima proclive para el cultivo de ambos, aunque sus producciones son más modestas. ¿Es posible, como dice el refranero, que ‘a río revuelto, ganancia de pescadores’?
Pistachos: ¿la hora de la calidad ‘made in Spain?
Entre los cultivos , con cada vez mayor presencia en España, y que puede beneficiarse del contexto geopolítico esta el pistacho. Desde operadores como Víridi Horizons, que tiene más de 1.200 hectáreas de pistacho en propiedad y gestiona otras 1.000 más, recuerdan que Irán es el segundo productor mundial de este fruto seco tras los Estados Unidos. El Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA, en sus siglas en inglés) estima que la antigua Persia produjo en la campaña 2024-2025 alrededor de 225.000 toneladas de pistacho, exportando el 94%. Los principales receptores fueron países asiáticos como la India. La Unión Europea (UE) fue receptora de solo el 6%.
Irán es el segundo productor mundial de pistacho, solo por detrás de los Estados Unidos con 225.000 toneladas en 2024-2025, según el Departamento de Agricultura de Estados Unidos
La campaña del pistacho transcurre entre agosto y principios de octubre en España, siendo el mes de septiembre el que más actividad concentra. Para el director técnico de Víridi Horizons, Ignacio Soler de la Azuela, el impacto del conflicto entre Estados Unidos e Irán «ya se está trasladando al mercado en forma de mayor tensión en la oferta, incremento de precios y más volatilidad». Desde este operador estiman que «Irán tiene ‘bloqueados’ en torno a unas 100.000 toneladas» y apuntan que, si se produce algún desabastecimiento de pistacho iraní, será para Estados Unidos al que le quedan todavía 300.000 toneladas en stock.
Soler de la Azuela matiza que, si el conflicto en el Oriente Próximo se prolongara «hasta la siguiente cosecha, desde octubre en adelante, podría haber una portunidad» con clientes que se nutrían del pistacho iraní y aprecian la calidad del producto español. «España no va a competir en volumen con los grandes productores internacionales, pero sí puede ganar peso en segmentos de mayor valor añadido», matiza el director técnico de Víridi Horizons. El Ministerio de Agricultura estimaba para 2025-2026 una producción de 29.136 toneladas y el Consejo Internacional de Frutos Secos (INC) la ha fijado en 9.500 toneladas, tras Estados Unidos (765.600 toneladas), Irán (240.000 toneladas), Turquia (358.000) y Siria (13.350). El INC habla de «un crecimiento lento, pero firme» de España.
Una segunda oportunidad para el azafrán español
Irán concentra cerca del 90% de la producción mundial de azafrán, que se estima en unas 400 toneladas anuales, informa EFEAgro. La cosecha anual española se sitúa por debajo de los 500 kilos, cuando a principios del siglo pasado se llegaba a producir 150 toneladas. El azafrán iraní tenía como principal destino a Estados Unidos, aunque la política arancelaria de Trump desestabilizó el mercado. Organizaciones agrarias como Unión de Uniones ya han apuntado que el contexto internacional puede dar una segunda oportunidad a este cultivo en España, y piden tanto «políticas públicas» que respalden a esta actividad como un refuerzo de los controles para evitar fraudes al consumidor.
La antigua Persia es el origen del 90% de la producción mundial de azafrán, que se estima en unas 400 toneladas. La cosecha española se sitúa por debajo de los 500 kilos
Tanto desde Unión de Uniones como desde la Denominación de Origen Protegida (DOP) ‘Azafrán de La Mancha’, su presidenta Valentina Cabra, coinciden en la necesidad de mecanizar esta actividad antes de ampliar mercados. «Es un poco imposible. La producción en España de azafrán con Denominación de Origen fue testimonial, de menos de 300 kg en 2025«, comenta la presidenta del consejo regulador quien cree que los efectos del conflicto se verán si este se alarga hasta la recolección entre octubre y noviembre. Desde Azafranes Jiloca, su director y gerente José Ramón Pumed, cree que «lo primero es recuperar los campos cosechados» a pesar del cambio climático y reconoce su preocupación por «la falta de mano de obra, porque no está mecanizado el cultivo».
El poder oculto del estiércol y los purines
La escalada de materias primas para fabricar fertilizantes sintéticos como la urea, cuyo precio ha pasado en pocas semanas de 430 a 750 dólares por tonelada, ha impactado en la actividad del campo, que ya soporta sobrecostes anuales por unos 1.000 millones de euros. Además, España importa la mayoría de los fertilizantes que consume. COAG recuerda que parte de la solución está en los poderes ocultos de los purines del cerdo y los estiércoles de vacuno, ovino y avícola. Todos destacan por su contenido en nitrógeno, fósforo y potasio lo que les hace equivalentes a los sintéticos en sus efectos sobre los suelos.
En COAG ponen el siguiente ejemplo para ilustrarlo: Supongamos que poseemos una granja con 4.000 cerdos de engorde, con el que se generan hasta 7.008 metros cúbicos de purín anuales, equivalente a 63.500 kg de urea. Es decir, 49.056 euros anuales en términos economicos y unos gastos de gestión de 17.520 euros cada año, según esta organización agraria. Lo que deja un ‘beneficio’ o margen de 31.500 euros. El responsable de sectores ganaderos de COAG, Jaume Bernis, reconoce en declaraciones a ‘La Información Económica’ que «sería un alivio no depender de los fertilizantes minerales, que están atados al petróleo». Bernis y propone, para este fin, ‘flexibilizar’ los límites de nitrógeno orgánico fijados en los 170 kg por hectárea y año, para llevarlos hasta los 230 kg como en Irlanda, Dinamarca o Alemania.
«Sería un alivio no depender de los fertilizantes minerales, que están atados al petróleo», apunta Jaume Bernis (COAG)
El representante de COAG es una de las caras visibles de Alcarrás Bioproductors, una cooperativa que reúne a 150 familias ganaderas de vacuno y porcino de esta zona de Lérida, para vender fertilizantes orgánicos a partir de purines y los estiércoles. Además de producir energía términca a través del biogás, que es una mezcla de gases producto de la descomposición de las defecaciones ganaderas. Estos proyectos han supuesto, desde 2020 inversiones, de hasta 10 millones de euros del bolsillo de los ganaderos. La planta de biogás supuso un salto extra. Bernis apunta que persiguen mantener la cabaña ganadera de porcino y lograr que ningún productor cierre su explotación.
