Publicado: septiembre 12, 2026, 1:09 pm
La construcción del tren AIFA-Pachuca y el Polo de Desarrollo para el Bienestar de Zapotlán, así como la ampliación a ocho carriles de la carretera federal México-Pachuca, generarán nuevas posibilidades de desarrollo para la zona comprendida entre los municipios de Tizayuca y Pachuca, Hidalgo. Sin embargo, especialistas y autoridades advierten que un crecimiento desordenado podría derivar en insuficiencia de servicios públicos y mayor estrés hídrico.
Uno de los principales factores de riesgo es la situación en la que se encuentra el acuífero Cuautitlán-Pachuca.
De acuerdo con el reporte técnico “Actualización de la disponibilidad media anual de agua en el acuífero Cuautitlán-Pachuca, actualizado hasta 2024”, de la Comisión Nacional del Agua, no existe un volumen disponible para otorgar nuevas concesiones de extracción de agua en la zona.
Por el contrario, reporta un déficit de 229.9 millones de metros cúbicos anuales extraídos a costa del almacenamiento no renovable del acuífero.
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Obras de infraestructura relevantes en la zona
El tren AIFA-Pachuca será la prolongación del tren de pasajeros que comunica a la terminal de Buenavista, Ciudad de México con el Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles, localizado en el municipio de Zumpango, Estado de México.
Tendrá una longitud de 68 kilómetros de doble vía electrificada y contará con cuatro estaciones y cuatro paraderos, talleres, cocheras y bases de mantenimiento. Contará con 19 pasos vehiculares, ocho pasos ganaderos y cuatro pasos peatonales.
Se espera que la obra se concluya en el segundo semestre de 2027. Su costo será de alrededor de 47,000 millones de pesos.
En tanto, el Polo de Desarrollo para el Bienestar de Zapotlán es un proyecto industrial que comenzará a desarrollarse en 910 hectáreas de ese municipio hidalguense con alrededor de 23,000 habitantes, donde se espera instalar empresas de los sectores aeroespacial, automotriz y autopartes, manufactura, dispositivos médicos, farmacéutica y logística.
Contempla una inversión de 10,106 millones de pesos, según información del gobierno federal.
Por otra parte, la semana pasada, el gobernador, Julio Menchaca Salazar, informó que se ampliará a ocho carriles la carretera federal México-Pachuca, con una inversión superior a los 3,200 millones de pesos.
Las obras abarcarán desde el distribuidor vial Téllez, en las inmediaciones de Pachuca, hasta un nuevo distribuidor que se construirá a la entrada de Zapotlán de Juárez.
Si bien esas tres obras de infraestructura tendrán un impacto económico y urbano en varios municipios de la región, los directamente involucrados son Tizayuca, Tolcayuca, Zapotlán de Juárez y Pachuca, en donde actualmente viven alrededor de 614,000 personas, según proyecciones demográficas de Conapo.
Enciende alarmas especulación de terrenos
Tan solo el anuncio realizado en 2024 de la construcción del tren entre el AIFA y la ciudad de Pachuca desató un proceso de especulación inmobiliaria, que, de acuerdo con el experto en desarrollo metropolitano, Alfonso Iracheta Cenecorta, continúa sin control.
Los precios de los terrenos en las zonas aledañas a las vías del tren se incrementaron hasta en 400%, según el presidente de la Asociación Mexicana de Profesionales Inmobiliarios (AMPI) en Pachuca, Oswaldo Bravo Franco, aunque no identifica en qué periodo y zonas específicas.
Uno de los aspectos problemáticos de la especulación, según el especialista, es que puede generar distorsiones de mercado que, incluso, pueden ahuyentar inversiones.
Ese tipo de prácticas especulativas y compraventa desordenada ha sido común en este tipo de obras, sobre todo cuando no se ejecutan de acuerdo con un plan maestro de desarrollo y uno de desarrollo municipal ampliamente socializado entre los habitantes.
Ante esa situación, Alfonso Iracheta Cenecorta señala que, para evitar ese tipo de presiones urbanas, lo primero que debe hacerse es definir las áreas que no deben urbanizarse, ya sea por tratarse de zonas inundables, relevantes para la recarga del acuífero o sujetas a otros factores de riesgo.
Una vez identificadas, debe haber una amplia difusión de esa información, incluso mediante la colocación de anuncios espectaculares en los terrenos para que las personas sepan cuáles no se deben vender ni comprar.
Con ello, explica, se eliminarían problemas legales sobre todo porque lo que ha ocurrido es que “la gente compra, construye y luego recurre a la protección de la justicia con el argumento de que compró y construyó de buena fe y que generó derechos que deben ser protegidos”.
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El gobernador reconoce crecimiento desordenado, pero promete planeación
El fenómeno de la especulación urbana es un problema que reconoce incluso el propio gobernador Julio Menchaca Salazar. Señala que, hasta ahora, se había dado un crecimiento desordenado en diversas zonas del estado.
“Se hacían los fraccionamientos y, dependiendo de quien era el dueño, se otorgaban los permisos de usos de suelo”.
Eso ocurría incluso con las evaluaciones de manifestaciones de impacto ambiental, pues —según el mandatario—, si se hubiera aplicado la ley en la materia, jamás se hubieran autorizado desarrollos inmobiliarios como los localizados a la entrada de la ciudad de Pachuca, los cuales están en una zona inundable.
Sin embargo, el gobernador enfatiza que eso se tiene que modificar. “Es muy complicado atender el desarrollo desordenado que se dio a lo largo de la historia del estado, pero es una obligación que a partir de ahora esté bien regulado, mediante una planeación estratégica”.
En ese contexto, recuerda que el pasado 26 de agosto, el Consejo de Desarrollo Metropolitano del Valle de México determinó ampliar de 76 a 84 municipios la Zona metropolitana del Valle de México.
Hasta esa fecha Tizayuca era el único hidalguense que formaba parte de ella.
Fueron incorporados otros siete hidalguenses que son Tula de Allende, Tepeji del Río, Atitalaquia, Tlaxcoapan y Atotonilco de Tula —ubicados en la región de Tula—, así como Villa de Tezontepec y Tolcayuca, que se encuentran en la zona de Tizayuca.
El gobernador enfatiza que, en términos de planeación urbana, ese es un hecho relevante.
Indica que en esos tres municipios las autoridades hidalguenses se someterán a una planeación desde el centro del país, pero “participando”.
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Autoridades federales y locales identifican riesgos de presión urbana
Las autoridades federales e hidalguenses tienen identificados los riesgos que implica el desarrollo de infraestructura en el corredor Tizayuca-Pachuca.
El documento de consulta para la Elaboración del Programa Parcial de Desarrollo Urbano Pachuca-Mineral de la Reforma, reconoce que la zona Metropolitana de Pachuca enfrenta una serie de amenazas territoriales asociadas al crecimiento urbano acelerado, entre las cuales destacan la expansión desordenada sobre el suelo rural, presión sobre las zonas de conservación y recarga hídrica, así como el deterioro ambiental vinculado a la fragmentación del territorio.
Advierte que, de no ser atendidas esas dinámicas mediante una planificación estratégica, comprometen la sostenibilidad del desarrollo y la calidad de vida de la población en el mediano plazo.
Concretamente, la puesta en marcha del Tren México-Pachuca representa una transformación estructural en la configuración del territorio, al posicionar a la ciudad como una extensión funcional de la Zona Metropolitana del Valle de México y redefine sus condiciones de accesibilidad y conectividad regional, indica.
Sin una planeación adecuada, recalca, este fenómeno podría acentuar la desigualdad territorial, intensificar la especulación del suelo y profundizar los conflictos socioambientales existentes, indica el documento.
También expone que se prevé una reconfiguración significativa de la movilidad local y metropolitana que influirá directamente en la localización de actividades, usos de suelo y dinámicas de inversión, generando nuevas oportunidades, pero también riesgos en términos de sostenibilidad, equidad y resiliencia urbana.
La falta de control sobre los procesos de expansión urbana, especialmente cuando se realizan de forma acelerada y sin una adecuada planeación, puede generar presiones críticas sobre los sistemas naturales del territorio, advierte.
Entre las principales consecuencias se encuentran la fragmentación de ecosistemas, la pérdida de cobertura vegetal, el incremento del riesgo hídrico y la disminución de la capacidad de infiltración del suelo.
Asimismo, la conversión del suelo agrícola en zonas urbanizadas reduce la capacidad del territorio para proveer servicios ambientales clave como la regulación climática, la recarga de acuíferos y la producción alimentaria local.
Presidentes municipales exigen que el crecimiento sea ordenado
La preocupación es compartida por presidentes municipales de los municipios directamente involucrados.
La presidenta municipal de Zapotlán de Juárez, Cynthia Arellano Martínez, dice que ese municipio, por donde pasará el tren y en el que se construirá el citado Polo de Desarrollo para el Bienestar, apoya esas obras impulsadas por los gobiernos federal y estatal; sin embargo, recalca que es necesario garantizar un crecimiento ordenado.
“Queremos que el crecimiento tenga reglas; queremos agua para todos; queremos que los servicios públicos lleguen a cada rincón; queremos que nuestras familias vivan en paz; queremos tranquilidad y queremos que las oportunidades no nos pasen de largo.”
La alcaldesa enfatiza que eso no implica escoger entre el desarrollo y la comunidad. “En Zapotlán les daremos la bienvenida a quienes no le den la espalda a quienes ya están aquí”.
La alcaldesa reitera que la posición de su gobierno es de sí a la inversión y al desarrollo, pero con orden, reglas claras y de la mano de la gente.
En su opinión, el desafío no es conseguir que Zapotlán crezca, sino que lo haga con orden. “Que el crecimiento no ocurra a costa de nuestras comunidades”.
En ese tenor, la presidenta municipal de Tizayuca, Gretchen Alyne Atilano Moreno, plantea que esa demarcación enfrenta desafíos que no se pueden resolver en tres años ni de manera aislada: Tizayuca está creciendo y ese crecimiento debe ir acompañado de planeación, orden y una visión de largo plazo”.
Para poner en contexto la presión urbana que enfrenta ese territorio, menciona que en dos décadas ese municipio del sur de Hidalgo y limítrofe con el Estado de México, pasó de 50,000 a cerca de 200,000 habitantes.
Enfatiza que la relación de Tizayuca con la Zona Metropolitana del Valle de México es cada vez mayor.
“El crecimiento trajo más familias y más actividad económica y oportunidades, pero también generó una presión enorme sobre esa ciudad”.
Lo relevante, indica, es que el agua tiene que alcanzar para más personas; las vialidades son ocupadas cada día por más vehículos; se necesitan más escuelas; es necesaria una policía mejor preparada y se necesitan mejores servicios públicos.
Crece integración metropolitana
Alfonso Iracheta Cenecorta explica que durante las últimas dos décadas el norte del valle de México ha enfrentado una intensa presión urbanizadora que se explicas por varios factores.
El primero es que buena parte del crecimiento urbano de la zona metropolitana de la Ciudad de México, con sus más de 20 millones de habitantes, se ha dirigido hacia esa zona, debido al crecimiento demográfico natural; el segundo es la migración intrametropolitana del centro a la periferia, principalmente por cuestiones de empleo y el asentamiento de empresas de logística y de diferentes tipos más en esa región y el tercero, la migración de otras entidades del país.
De acuerdo con el reconocido especialista, la construcción del AIFA en Zumpango, aceleró ese proceso. Considera que el tren AIFA-Pachuca, el Polo de Desarrollo para el Bienestar de Zapotlán y la ampliación de la carretera federal México-Pachuca pueden intensificarlo, si no se implementa una rigurosa planeación.






