Publicado: octubre 24, 2026, 3:00 am
Primero fue la Enfermedad Hemorrágica Epizoótica (EHE) en 2024, luego la Dermatosis Nodular Contagiosa (DNC) hasta este año y, desde finales de verano, la Shamonda. Se multiplican las enfermedades ‘emergentes’, cuyo su origen se sitúa fuera de Europa, y que tiene en los insectos sus propagadores así como en el ganado vacuno su principal víctima. En este último caso la sintomatología es fiebre, diarrea y, sobre todo, la caída en la producción láctea. El primer caso en humanos, todavía bajo investigación, ha desatado la alarma. Ante todas estas patologías el ganadero se encuentra sin apoyos económicos y con una normativa europea que ven desactualizada, según denuncian desde COAG y Unión de Uniones.
La factura económica de la Shamonda
«Estimamos que, cuando entra el virus Shamonda en una explotación, ganadera, la producción láctea cae entre un 30 y 35%: conozco el caso de un ganadero de Cáceres cuyas reses pasaron de producir 18.000 litros al día a 12.000 litros», comenta el responsable de vacuno de Unión de Uniones David Alonso en declaraciones a La Información Económica .
«Estimamos que, cuando entra el virus Shamonda en una explotación ganadera, la producción láctea cae entre un 30 y 35%», alerta el responsable de vacuno de Unión de Uniones David Alonso
La catedrática de Sanidad Animal de la Universidad de León, Ana Carvajal, lanza un mensaje de tranquilidad y recuerda que «este virus se conoce desde mitad de los años 60 y ha sido secuenciado en África, así como en Japón y, últimamente, en Europa». Esta experta llama a la prudencia sobre el primer caso de infección en un humano – «parecer ser que era un paciente inmunodeprimido», señala – y muestra su preocupación «por la transmisión horizontal a través de vectores (mosquitos) y vertical, de la madre al feto» .
Carvajal, a preguntas de este medio, destaca que la Shamonda registra «una mortalidad muy baja en el ganado, aunque tiene una transmisibilidad muy eficiente de entre el 90 y 100%«. La catedrática de Sanidad Animal también coincide en que se produce «un cuadro clínico febril» y «una caída de la producción láctea». Sobre su duración, cita estudios realizados en Suiza, que hablan de entre 14 y 20 días hasta que las reses superan la enfermedad.
Sin ayudas específicas
El representante de Unión de Uniones apunta que ya han propuesto al Ministerio de Agricultura la creación de «un fondo específico» para las explotaciones afectadas por este nuevo virus, así como fondos para la investigación y desarrollo de vacunas. Alonso reprocha al departamento que dirige Luis Planas no contemple una medida como esta y les afea que, en el caso de la Dermatosis Nodular Contagiosa (DNC), sí se haya impulsado una cura «gracias a que la Unión Europea (UE) ha puesto dinero»
«Llevamos tiempo pidiendo un real decreto ley que cubra este tipo de contingencias», apunta Joaquín Gargallo (COAG)
El responsable de vacuno de COAG, Joaquín Gargallo, se pronuncia en términos similares y señala que «llevamos tiempo pidiendo un real decreto ley que cubra este tipo de contingencias» en alusión a este tipo de patologías animales. Gargallo propone por considerar caso a caso y critica que sea el ganadero quien tenga que afrontar «con su esfuerzo y manejo » la irrupción de esta enfermedad. «No hay protocolos de acompañamiento de las administraciones públicas para las explotaciones», lamenta.
¿Una normativa suficiente?
El representante de Unión de Uniones, David Alonso, también considera que la actual normativa europea y española en materia de sanidad animal debería «actualizarse y tener mayor flexibilidad», para actuar ante problemas que todavía se están definiendo. Para Alonso «te aprietan por el campo de la erradicación o no actúan» y cree que «no se ha hecho nada hasta el salto a Francia de este virus» donde hasta el pasado lunes se había declarado la presencia de Shamonda en 54 departamentos de todo el país.
Una opinión muy diferente tiene Ana Carvajal, de la Universidad de León, quien considera que «las normativas europea y nacional son muy extensas con listas de ‘enfermedades de obligatoria declaración’ y la declaración de enfermedad emergente». La catedrática de Sanidad Animal cree que sería «imposible» actualizar continuamente el primer listado y considera que las declaraciones de ‘fenómenos emergentes’ es una herramienta útil.
«Es difícil encontrar el tempo: no sobreactuar ni dejar de actuar», reconoce Ana Carvajal (Universidad de León) quien cree que las autoridades deben actuar «dependiendo de los riesgos demostrables»
«Estoy segura de que se dará la respuesta adecuada», explica esta experta quien reconoce que «es difícil encontrar el tempo: no sobreactuar ni dejar de actuar». A su juicio, las autoridades deben ir echando mano de diferentes herramientas «dependiendo de los riesgos demostrables». Para Carvajal la eclosión de casos de lengua azul o Dermatosis Nodular Contagiosa (DNC) demuestran que los sistemas de detección funcionan.
Fuentes del Ministerio de Agricultura recuerdan que no estamos ante un virus considerado zoonótico, es decir, que no se transmite al ser humando y citan la investigación que vienen realizando las autoridades francesas. «En España estamos vigilantes, realizando seguimiento a la enfermedad y hacemos un llamamiento a la calma», señalan desde el departamento de Luis Planas donde mantienen contactos continuos con Francia y las comunidades autónomas.
«El consumo de productos ganaderos es seguro»
Gargallo (COAG) destaca que «el consumo de los productos ganaderos es seguro» y asegura que «ante cualquier incidencia llamamos a los veterinarios: estamos muy pendientes». El responsable de vacuno de COAG recuerda las labores de limpieza y desinfección que se realizan tanto en las explotaciones como en el transporte», así como la seguridad en los mataderos. «La lengua azul y la Dermatosis han sido un gran aprendizaje» señala el representante de COAG.
La alargada sombra del cambio climático
La irrupción de Shamona, junto a los precedentes cada vez más frecuentes de otros virus también expandidos por insectos como la Enfermedad Hemorrágica Epizoótica (EHE) y la Dermatosis Nodular Contagiosa (DNC) es atribuida desde el lado de los ganadores y expertos al cambio climático. Carvajal destaca que «hay investigaciones científicas sobre su impacto en el auge de enfermedades transmitidas a través de vectores como insectos», y añade un posible motivo más: la ‘mano’ del hombre sobre su hábitat.
«Hay investigaciones científicas sobre su impacto (del cambio climático) en el auge de enfermedades transmitidas a través de vectores como insectos», señala Ana Carvajal (Universidad de León)
Alonso, de Unión de Uniones, lo ilustra de una forma gráfica: «Estamos a mediados de octubre, en Ávila, y estoy en manga corta», destaca. Es decir, el hecho de que las temperaturas cálidas se prolongue permite a los insectos que propagan estas enfermedades actúen más tiempo. Su homólogo en COAG, Joaquín Gargallo, añade una variable más que, para él, agrava el problema: la pérdida de biodiversidad, sobre todo, de insectívoros como el murciélago. «Es una ruptura de la cadena trófica», avisa.
