Publicado: junio 3, 2026, 2:41 pm
Va este Roland Garros de sorpresa en sorpresa. Aunque ahora cada vez más normal porque las rondas se van acercando a la final y hay mucha más tensión entre las raquetas que quedan. Con el cuadro masculino patas arriba desde la primera semana, con la ausencia de Carlos Alcaraz, el apagón de Jannik Sinner y la eliminación de Novak Djokovic, se han abierto las compuertas para los demás, aunque ahí está firme Alexander Zverev, que para eso es 3 del mundo. En el cuadro femenino ha pasado lo mismo. Sin Coco Gauff, campeona el año pasado, desde la tercera ronda; sin Iga Swiatek, la cuatro veces ganadora en París, desde la cuarta y con el nombre de la polaca Maja Chwalinska sobresaliendo hasta la semifinal desde el puesto 112 del ranking, se intuía un buen momento para que Aryna Sabalenka, líder del circuito WTA, por fin atrapara el título en el Grand Slam parisino. Pero no aguantó la bielorrusa la presión, sus propios errores y a una Diana Schnaider que aguantó la furia de la rival durante set y medio y se elevó sobre la frustración ajena para clasificarse por primera vez en la penúltima ronda del torneo (3-6, 7-5 y 6-0 en dos horas y 12 minutos). Lo celebró con una sonrisa enfocada al cielo que dice mucho del sueño que está cumpliendo, nunca tan lejos en un Grand Slam para la alemana de 22 años y 23 del mundo. De hecho, ninguna de las cuatro aspirantes a levantar la Copa Suzanne Lenglen tiene experiencia en estos grandes escenarios: Mirra Andreeva, Marta Kostyuk , Schneider y Chwalinska han abierto las compuertas de las ilusiones de par en par. No parecía así durante la primera hora de partido de Sabalenka, todo control y potencia porque el regalo era jugoso y ciertamente al alcance de quien tiene ya en sus vitrinas cuatro Grand Slams (Abierto de Australia 2023 y 2024, US Open 2024 y 2025). Se adueñó de la pista, del partido y de la rival, que bastante tuvo con aguantar el estirón con ese 6-3 y ‘break’ en el segundo. Pero a Sabalenka muchas veces no se le gana por fuerza, sino por aguante, que puede trastabillar sola en cuanto comete tres o cuatro errores seguidos. Sucede con el 4-3 y saque de la bielorrusa. Desnortada, enfadada, incluso con un ‘ace’ a su favor con el que levanta la primera bola de rotura de ese juego. Imposible calmarla desde el palco, todo insultos y malas palabras hacia ella misma. Y ahí entró Schneider cuando ya caminaba por el filo de la derrota. Sabalenka fue perdiendo la paciencia y la fue recogiendo Schneider, que no cejó en devolver siempre una bola de más para desesperación de la número 1, que comenzó a dar muestras de derrumbe cuando no logró ni sostener su servicio. La alemana se escurrió por sus grietas y comenzó una remontada a lo grande, porque forzó los nervios y la tensión de Sabalenka hasta derribarla por completo con un 6-0 en el tercer set. Schneider se medirá contra la polaca Maja Chwalinska en la semifinal de este jueves. En el otro lado, duelo de alta intensidad entre la ucraniana Marta Kostyuk y la rusa Mirra Andreeva . No habrá saludo. El sábado, París coronará a una campeona novata en esta sorprendente edición de Roland Garros 2026.
