Pablo Crespo (Fenin): "El sistema sanitario funciona como el despotismo ilustrado, todo para el paciente, pero sin el paciente" - Estados Unidos (ES)
Registro  /  Login

Otro sitio más de Gerente.com


Pablo Crespo (Fenin): «El sistema sanitario funciona como el despotismo ilustrado, todo para el paciente, pero sin el paciente»

Publicado: septiembre 18, 2026, 4:26 am

El sector sanitario reclama acelerar la innovación que llega a los pacientes. Son los pacientes quienes necesitan diagnósticos más precisos, tratamientos personalizados y centros sanitarios equipados con tecnología actualizada. «La atención del paciente depende de manera muy importante, tanto en el diagnóstico como en el tratamiento, de su acceso a una tecnología innovadora o por el contrario, a enfrentarse a un diagnóstico o un tratamiento con una tecnología obsoleta», explica a 20bien Pablo Crespo, secretario general de la Federación Española de Empresas de Tecnología Sanitaria (Fenin).

La obsolescencia tecnológica sigue siendo una cuenta pendiente, pese a la capacidad de España para generar innovación. En 2025 se registraron 167 solicitudes de patentes europeas de tecnología sanitaria de origen español y Fenin ha identificado 420 startups del sector en España. Pero que se genere esta tecnología no significa que se incluya o se incorpore de forma generalizada al sistema sanitario.

«Desgraciadamente hay unos niveles de obsolescencia con carácter general mejorables», añade Crespo. Sin embargo, reconoce el esfuerzo realizado por el sistema sanitario público para renovar equipos e incorporar innovación. Aunque considera que todavía queda trabajo por hacer, destaca que «por suerte se está produciendo un cambio cultural y hoy ya el sistema entiende que no es aceptable tener tecnología obsoleta utilizándola en pacientes».

¿La aplicación de tecnología sanitaria es desigual?

La incorporación de tecnología sanitaria depende también de los servicios de salud de cada comunidad autónoma. Esto puede provocar que la velocidad de la incorporación no sea idéntica en todos los territorios. En nuestra conversación, Crespo evita señalar una desigualdad concreta: «Yo creo que no hay ninguna comunidad que destacar especialmente porque no esté evolucionando».

Sin embargo, durante el seminario para periodistas realizado en Córdoba, Crespo sí pone el foco, en cambio, en la población rural. «Pensemos que los que vivimos en las grandes ciudades tenemos dispositivos asistenciales, hospitales o centros de salud cerca. Eso supone que ante cualquier complicación aguda tenemos una respuesta rápida», explica.

«¿Cuál es el problema que se encuentra la población en el entorno rural? Que no los tenemos monitorizados, no sabemos en qué situación se encuentran, ante cualquier problema hasta que llegan al hospital su situación puede verse agravada, su pronóstico puede verse comprometido y, por tanto, su esperanza de vida y su calidad de vida pueden verse también afectadas. Esto hoy tecnológicamente se puede resolver», continúa sosteniendo Crespo.

Desde Fenin reclaman que la innovación se incorpore con mayor rapidez y de forma generalizada en todos los territorios. También lo plantean como una cuestión de eficiencia del sistema sanitario. Diagnosticar antes permite actuar antes sobre la enfermedad y puede reducir costes; tratamientos más eficaces pueden traducirse en menos reintervenciones, menos visitas a urgencias y estancias hospitalarias más cortas, destaca Crespo.

El informe de Fenin sobre el sector muestra, además, el peso que tiene la investigación tecnológica en España. En 2023, los fabricantes de tecnología sanitaria analizados destinaron 344 millones de euros a I+D, con una intensidad del 7% de su facturación. El 85% contaba con un departamento de I+D+i y el 38% disponía de un centro de I+D en España.

«Todo el esfuerzo que hace nuestra industria para generar innovación tiene un fin, que llegue al paciente», sostiene Crespo. El problema aparece cuando el ritmo de las nuevas soluciones no se corresponde con la velocidad de incorporación al sistema. Para Fenin, esa brecha afecta también a la equidad: «No puede ser que el código postal determine qué nivel de asistencia sanitaria recibe la población».

Inteligencia artificial: más capacidad, pero también más control

En términos de tecnología sanitaria, la inteligencia artificial también juega un papel importante. Un concepto que parece nuevo, pero que lleva desde hace años incorporado en el sistema sanitario. «Una resonancia magnética, un TAC o un equipo de rayos X desde hace ya años incorporan inteligencia artificial y ayudan, en este caso, al radiólogo a interpretar esas imágenes. ¿Por qué ha funcionado y por qué no ha supuesto ningún problema? Porque esto se ha hecho cumpliendo con la regulación sanitaria.

Crespo sostiene que la IA tiene que ser segura antes de utilizarla en pacientes. Y el reto es precisamente ese, extender su utilización a más especialidades, pero siempre garantizando su seguridad. El riesgo, advierte, está en que un algoritmo mal diseñado pueda contribuir a una interpretación errónea y acabar influyendo en decisiones clínicas.

Por eso, desde Fenin defienden el cumplimiento de la regulación: «¿Por qué un algoritmo de inteligencia artificial tiene que tener un tratamiento normativo distinto del que tiene un marcapasos, del que tiene un respirador que da soporte vital a una persona, del que tiene una prótesis de rodilla que permite andar a una persona? Nadie se cuestionaría utilizar tecnologías que no cumplan la regulación sanitaria», explica Crespo.

«Todo para el paciente, pero sin el paciente»

Más allá del interés comercial y económico, la tecnología sanitaria debe ser por y para el paciente. Es por eso que desde 20bien nos preguntábamos cómo se puede dar más voz al paciente en este sector. «El sistema sanitario funciona como el despotismo ilustrado, todo para el paciente, pero sin el paciente», afirma Crespo. Defiende una mayor participación de los pacientes en las decisiones sobre cómo quieren ser atendidos. Su participación debería abarcar desde la elección de una tecnología o técnica clínica hasta el lugar en el que recibir el tratamiento, siempre junto al criterio y liderazgo del profesional médico.

Es una evolución que, según el secretario general de Fenin, «la tecnología va a permitir», al tiempo que permitirá que «el paciente tenga más información». Para Crespo, la participación del paciente tiene que ser la base fundamental para la aplicación de la medicina personalizada: «Si escuchamos al paciente, no solo le diagnosticaremos y trataremos. También podremos ofrecerle aquella técnica que mejor se adapte a su necesidad particular».

El objetivo final que plantea Crespo, por tanto, no se limita a disponer de más tecnología. También pasa por conseguir que la innovación desarrollada en España termine incorporándose a la práctica clínica, mediante una compra basada en el valor y orientada a una mayor eficiencia. «Lo peor es que sigamos intentando hacer la medicina del futuro con tecnología del pasado. No va a ser posible», concluye Crespo.

Related Articles