Publicado: agosto 18, 2026, 11:28 am
OpenAI habrÃa desmantelado el equipo encargado de analizar los riesgos más graves asociados a sus modelos de inteligencia artificial. Esta reorganización interna se habrÃa producido mientras la compañÃa de Sam Altman prepara nuevos cambios de cara a una posible salida a bolsa, por lo que habrÃa supuesto la desaparición de uno de sus grupos dedicados especÃficamente a la seguridad de sus sistemas.
Este grupo tenÃa como misión anticipar posibles escenarios de alto riesgo derivados del uso de sus modelos, evaluar sus capacidades y desarrollar medidas para reducir las amenazas antes de que pudieran convertirse en problemas reales. No obstante, tras la posible reorganización, estas funciones no habrÃan desaparecido por completo, sino que se habrÃan distribuido entre diferentes departamentos, entre ellos los equipos especializados en ciberseguridad y bioseguridad, además de otras áreas encargadas de riesgos concretos.
Dicha decisión se conoce pocas semanas después de un incidente en el que uno de sus agentes de IA llegó a actuar de forma inesperada y a atacar los sistemas de Hugging Face, además, según informa Financial Times, OpenAI habrÃa cerrado este equipo de trabajo a finales de julio.
La decisión de OpenAI abre el debate sobre la seguridad de la IA
La reorganización se producirÃa en el marco de una estrategia de racionalización interna de OpenAI ante una posible salida a bolsa. Sam Altman habrÃa instado a los empleados a dejar en segundo plano aquellas iniciativas que no sean prioritarias, con el objetivo de concentrar los recursos y esfuerzos de la compañÃa en su actividad principal, como ChatGPT y el desarrollo de nuevos modelos de inteligencia artificial. Pero, ¿qué hacÃa exactamente este equipo de trabajo?
Dicha división de OpenAI tenÃa la misión de estudiar los posibles riesgos asociados a los modelos más avanzados de la compañÃa, teniendo en cuenta que su trabajo abarcaba distintos escenarios, desde las capacidades de persuasión y ciberseguridad hasta el uso de armas quÃmicas o biológicas, además de analizar la posibilidad de que un sistema de IA pudiera replicarse o adaptarse de manera autónoma.
Por otro lado, el equipo no se limitaba a identificar estas amenazas, sino que también trabajaba en una polÃtica de desarrollo basada en el nivel de riesgo para evaluar, supervisar y controlar los modelos de IA.
En este contexto, la decisión de OpenAI vuelve a poner el foco en el debate sobre la seguridad de los sistemas de inteligencia artificial y sobre cómo deben equilibrarse el desarrollo tecnológico y la gestión de sus posibles riesgos.
