Publicado: septiembre 3, 2026, 5:00 am
¿Con o sin ascensor? Este es uno de los debates más repetidos al comprar casa para alquilar y no es para menos. Para el inversor primerizo, un piso con ascensor parece una opción más segura porque amplía el número de posibles inquilinos, facilita una futura venta de la casa y evita que la altura se convierta en una barrera al comprar.
Sin embargo, esa comodidad también se paga en el precio del piso y no siempre se refleja en el precio del alquiler. Por eso, un piso sin ascensor puede ofrecer una rentabilidad mayor en determinados barrios, tipos de vivienda y plantas. Hablamos con Carlos Galán y Edu Saz, expertos en inversión inmobiliaria, para que nos expliquen qué hay que revisar antes de decidir y cuándo ese precio más bajo compensa las limitaciones de no tener ascensor.
¿Con o sin ascensor? Mucho depende del tipo de alquiler que busques
La respuesta no es la misma para todas las inversiones. Comprar un piso con ascensor suele asociarse a una vivienda más atractiva para el mercado, pero eso también implica pagar un precio más alto. La cuestión, como explica Edu Saz, arquitecto y divulgador inmobiliario, es si ese sobrecoste se recuperará después con el alquiler. «En ambos casos hay mercado. La pregunta es si el mercado al que me dirijo lo valora lo suficiente como para que el sobreprecio de compra se traduzca en más renta». En otras palabras, si el precio de alquiler puede reflejarlo y compensarlo.
Carlos Galán, autor de «Libertad Inmobiliaria» y divulgador financiero e inmobiliario, coincide en que, cuando el objetivo es maximizar la rentabilidad, un piso sin ascensor puede ser una opción muy interesante. Además, explica la diferencia entre pensar como inversor y como propietario: «Cuando tienes mentalidad de propietario piensas que tiene que tener ascensor sí o sí. Como inversor que compra para alquilar, casi seguro te va a salir mucho mejor hacerlo sin ascensor por una cuestión de rentabilidad», afirma. A su juicio, la diferencia de precio entre comprar un piso con ascensor y otro sin él suele ser mayor que la diferencia entre los alquileres que ambos pueden alcanzar.
Ambos expertos también coinciden en que la decisión depende del tipo de vivienda e inquilino que se busque. Para perfiles con mayor poder adquisitivo el ascensor acaba convirtiéndose en un requisito, mientras que en viviendas más asequibles o en zonas con mucha demanda de alquiler un piso sin ascensor puede funcionar igual de bien.
La planta también importa: un tercero no es igual que un quinto
La importancia del ascensor cambia según la planta. Carlos Galán considera que un primero, un segundo o incluso un tercero pueden encajar bien en una inversión para alquilar, porque siguen siendo plantas asumibles para buena parte de la demanda. A partir de ahí, el riesgo aumenta y también cambia lo que hay que revisar antes de comprar.
“Si compro un cuarto o un quinto, sí busco que se pueda poner ascensor más adelante”, explica. Y es que esa opción puede mejorar el valor y la salida futura del inmueble, aunque también puede traer una derrama si la comunidad decide instalarlo. En cambio, en plantas más bajas, Galán incluso prefiere fincas donde esa opción no sea sencilla o haya pocos vecinos, precisamente para reducir la probabilidad de asumir ese gasto en el futuro.
Un ascensor también puede convertirse en un coste inesperado
El debate entre comprar un piso con o sin ascensor no termina con el precio de compra. Edu Sanz recuerda que muchos inversores pasan por alto un aspecto importante: el coste de mantener o adaptar el ascensor del edificio. La entrada en vigor del Real Decreto 355/2024 obliga a miles de comunidades de propietarios a actualizar ascensores antiguos para cumplir los nuevos requisitos de seguridad, lo que puede traducirse en derramas de distinta cuantía según el estado de la instalación y el número de vecinos.
Para evitar sorpresas, recomienda pedir el informe de la última inspección del ascensor y revisar las actas de las juntas de propietarios antes de cerrar la compra. Así será posible comprobar si ya existen deficiencias detectadas o si la comunidad está estudiando una reforma que pueda afectar a la rentabilidad de la inversión.
El barrio y la finca importan tanto como la casa
La localización no se puede analizar solo por barrios o distritos. Carlos Galán recomienda bajar al detalle de la calle e incluso del propio portal, porque dentro de una misma zona puede haber diferencias importantes en el estado de los edificios, la convivencia o el ambiente. Un barrio trabajador, recuerda, no tiene por qué ser un barrio conflictivo.
Antes de comprar, aconseja visitar la zona en distintos momentos del día y hablar con los vecinos de la finca. “Si tengo dudas, me gusta ir un día por la noche a ver qué ambiente hay”, explica. También es importante revisar el estado de las zonas comunes y preguntar si existen problemas recurrentes en el edificio, porque una vivienda atractiva puede perder interés para los inquilinos si la finca está muy descuidada o la convivencia es complicada.
Valorar el tamaño y el número de habitaciones
Tendemos a pensar que cuanto más grande, mejor. Sin embargo, la realidad es que la distribución puede ser más importante que los metros cuadrados. Por ejemplo, una casa de entre 50 y 70 metros con dos o tres habitaciones tendrá más opciones que una con solo un dormitorio. «Esto sí que lo valora el inquilino» explica Carlos Galán. Y lo hace porque disponer de más habitaciones aumenta los usos de la vivienda, aunque sean pequeñas, y eso permite llegar a perfiles de inquilinos distintos.
Por ejemplo, una pareja que necesite un despacho o una familia. Como inversor, esto también ayuda a comparar mejor dos pisos con la misma superficie, pero distinta distribución.
Además de estos básicos, antes de comprar también merece la pena revisar el certificado de eficiencia energética y el estado de las instalaciones (electricidad, fontanería o cubierta). Y es que por ahí pueden venir gastos importantes tanto en forma de obras antes de alquilar como en gastos de mantenimiento después.
