María Iborra se sincera sobre la muerte de su madre, Verónica Forqué: "¿Debería haberle insistido para que no hiciera 'MasterChef'?" - Estados Unidos (ES)
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María Iborra se sincera sobre la muerte de su madre, Verónica Forqué: «¿Debería haberle insistido para que no hiciera 'MasterChef'?»

Publicado: mayo 1, 2026, 11:53 am

Las memorias que Verónica Forqué nunca pudo escribir se publicarán el próximo 7 de mayo, y lo harán escritas por su hija, María Iborra Forqué, quien se ha sincerado como nunca sobre el suicidio de su madre (el 13 de diciembre de 2021) y sobre la depresión en la que cayó al no poder soportar las críticas de los haters tras participar en MasterChef Celebrity.

No soy Verónica Forqué es el título de esa biografía, que firma la única hija de la actriz junto al dramaturgo Antonio Álamo. Y, en un adelanto publicado por ABC, se puede ver la crudeza del relato de la autora, que ha escrito este libro como homenaje a través de los propios diarios de la protagonista.

Iborra, que afirma que la muerte de su madre también la sumió a ella en un pozo oscuro, recuerda en la obra que la ‘chica Almodóvar’ ya tuvo depresión en 2014, pero pudo salir de ella gracias a los antidepresivos, al trabajo y a su padre, Manuel Iborra, del cual se separó tras recuperarse.

«Él, completamente roto, me dijo que, si no se hubiera ido (de casa), nada de esto habría pasado. Y es verdad», narra la escritora, sobre lo que le dijo su padre cuando le comunicó que Verónica Forqué se había quitado la vida.

Tras dos duros golpes más, la muerte de su hermano, Álvaro (2014), y su madre, Carmen Vázquez-Vigo (2018), antes de la pandemia ya comenzó a tener un «comportamiento estrambótico, extraño», tal y como comparte el citado medio.

Compraba online compulsivamente y fumaba marihuana en exceso, «montaba pollos en todos los sitios», aunque «seguía esforzándose en buscar el lado positivo de la vida», y pensaba que sus compañeros de teatro la ignoraban. «Ya no le gustaba que la reconocieran por la calle. Estaba harta de Verónica Forqué. Superharta», añade María Iborra.

Y entonces llegó MasterChef Celebrity 6, formato que terminó de grabar en julio de 2021 pero se estrenó el 13 de septiembre, justo tres meses antes de que se quitase la vida. «La experiencia le resultó agotadora, pero gratificante. Se llevó muy bien con los presentadores, especialmente con Samantha Vallejo-Nágera y Pepe Rodríguez, que prácticamente a diario le enviaban mensajes de cariño y apoyo, seguramente viéndola tan vulnerable. Solía llegar a casa muy contenta y me decía que se lo estaba pasando genial», rememora la autora en las memorias.

Sin embargo, defiende que «desde la producción debían darse cuenta» de que su madre «no estaba bien» y quizá pensaron: «Qué bien, cuánta audiencia vamos a tener».

«Era una loquita. ¡Y una loquita competitiva, o sea, una loquita por partida doble! ¿Había algo mejor que eso para elevar la audiencia de un programa de televisión?», reflexiona María Iborra, quien, en su relato, transmite la culpabilidad que siente al respecto: «¿Pude hacer algo? ¿Debería haberle insistido para que no hiciera ese programa? Ella estaba con una ilusión tremenda y, una vez que ella tomaba una decisión, yo la apoyaba completamente. Ella me había educado con esa extrema libertad y tolerancia. Obviamente, no podía imaginar lo que se nos venía encima».

Aparte de mencionar las escenas surrealistas y los enfrentamientos con sus compañeros del programa de cocina, «circunstancias que solían responder a un guion diseñado previamente», los fragmentos de las memorias que comparte ABC dejan claro que «durante la grabación se sintió querida y respetada«, aunque MasterChef «fue, en resumen, una mierda bastante perjudicial para ella», según escribe su hija.

«El drama vino después, cuando se emitió el programa y se enfrentó a los haters. Eso es algo con lo que mi madre no pudo lidiar«, sentenció María Iborra. «Jamás hubiera podido imaginar que su persona despertara unas reacciones tan furibundas de odio. Empezaron a prodigarse las críticas y a multiplicarse los haters, y ella –que apenas había recibido malas críticas por su trabajo y que jamás había experimentado el odio, la animadversión y el aborrecimiento del público– se desestabilizó aún más».

La biografía apunta que, tras ver el primer programa, «se convirtió en una zombi» que «ni se levantaba de la cama», pues «sentía que lo había echado todo a perder» y se pasaba la noche «mirando el móvil y leyendo las cosas horribles que alguna gente decía sobre ella».

La escritora señala que Verónica Forqué pensaba que la había «cagado» al meterse en un programa así, algo que nunca había hecho, y ahora la gente la odiaba: «Fue como ir al matadero. Y yo no me di cuenta de ello y me siento terriblemente culpable de no haberlo previsto».

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