Los precios mundiales de los alimentos se disparan al nivel más alto desde 2022 con cereales, azúcar y lácteos a la cabeza - Estados Unidos (ES)
Registro  /  Login

Otro sitio más de Gerente.com


Los precios mundiales de los alimentos se disparan al nivel más alto desde 2022 con cereales, azúcar y lácteos a la cabeza

Publicado: septiembre 4, 2026, 9:18 am

El impacto de las tensiones geopolíticas, con la guerra en Oriente Próximo, sus consecuencias energéticas y las condiciones meteorológicas extremas por fenómenos como El Niño inciden ya en el precio mundial de los alimentos, y era un efecto sobre el que habían venido advirtiendo ya organismos internacionales y bancos centrales. Los precios mundiales de estos productos básicos subieron en agosto hasta alcanzar su nivel más alto desde finales de 2022.

El índice de precios de los productos alimenticios básicos, que ha publicado este viernes la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), ha aumentado un 1,9% en el último mes, impulsado por los cereales, el azúcar y los productos lácteos. En concreto, los precios mundiales del trigo subieron un 2,6% mensual, mientras que los del azúcar aumentaron un 11,9%. Este índice hace un seguimiento de los los precios de los productos alimenticios que se comercializan internacionalmente, si bien los movimientos que registra tardan algo en reflejarse a pie de calle, en los estantes de los supermercados.

El índice de la FAO no es el único que ha puesto sobre aviso al Banco Central Europeo o a otros actores relevantes de la economía global. En los mercados internacionales de materias primas, los futuros de cultivos básicos clave como el trigo y el maíz han tocado máximos de varios años. El índice Bloomberg Agriculture Spot, que rastrea diez de estos productos esenciales, se ha disparado más del 13% en agosto, en lo que supone su mayor subida desde julio de 2012.

El índice de precios de alimentos de la FAO tocó su máximo histórico en marzo de 2022 por una combinación de factores que se retroalimentaron. A las disrupciones en las cadenas de suministro que la economía global arrastraba desde la pandemia de Covid se sumaron la invasión rusa de Ucrania, que afectó especialmente al comercio mundial de trigo, maíz, aceites y fertilizantes; el fuerte incremento del gas, del petróleo y de la energía, que elevó los costes de producción y de transporte y encareció los fertilizantes, así como los fenómenos meteorológicos adversos.

La crisis tuvo consecuencias devastadoras en los países más pobres. Meses después, el Fondo Monetario Internacional (FMI) estimó que los precios internacionales de los alimentos habían añadido unos seis puntos porcentuales a la inflación mundial de estos productos en 2022. A nivel nacional, los precios de alimentos, bebidas y tabaco aumentaron a un ritmo del 14,7% interanual en España en diciembre de aquel año, un máximo histórico en la serie comparable desde 1997. Según el INE, estos productos se encarecieron de media un 11,7% en el conjunto del ejercicio.

Persisten los problemas que generaron la crisis en 2022

Varios de aquellos problemas persisten en la actualidad. y algunos se han agravado. A las dificultades en las cadenas de suministro, se añaden la presión sobre los agricultores, que ya afrontan mayores costes de los insumos, así como las tensiones en el ‘granero’ del Mar Negro que se han intensificado desde mediados de julio al recrudecerse los ataques rusos a Ucrania. De nuevo, los productores del país se están encontrando con dificultades para exportar grano.

A la vez, se desvanecen las esperanzas de un acuerdo de paz entre Estados Unidos e Irán y la sequía extrema azota Europa, lo que provoca que el Viejo Continente sea más dependiente de las importaciones y eleva la competencia por los suministros mundiales. El hecho de que fenómenos como El Niño se hayan intensificado implica que es poco probable que los riesgos meteorológicos desaparezcan pronto, lo que hace que los mercados alimentarios mundiales sean todavía más vulnerables a otra crisis inflacionaria. De ahí que los principales bancos centrales estén endureciendo su mensaje.

Recientemente, el economista jefe del BCE, Philip Lane, advertía en declaraciones a la cadena RTE1 de que los episodios climáticos adversos ejercerán «previsiblemente» una «mayor presión al alza sobre la inflación», sobre todo el año que viene, cuando la subida de precio de los alimentos «será uno de los principales impulsores» de la tasa de IPC en la Eurozona. Eurostat, la oficina de estadísticas europea, confirmó esta misma semana que el precio de los alimentos frescos subió con más fuerza en agosto, un 2,7% interanual.

La inflación se disparó en la región al 3,3% el mes pasado, el nivel más alto desde que se inició la guerra en Irán. La subida del coste de la vida se aleja de la meta del 2% que el BCE tiene marcada a medio plazo y que es la que garantiza que los precios suban lo suficiente como para que la actividad avance a buen ritmo y sin dañar ni la situación de las familias ni la de las empresas.

Related Articles