Publicado: septiembre 13, 2026, 12:03 am
Cuando comenzó a gestarse el proyecto de Madring , una de las grandes obsesiones de los organizadores era crear un ambiente y contexto que convirtiesen en una gran experiencia para el gran público. La Fórmula 1, como cualquier deporte en 2026, se sigue perfectamente desde la televisión, por lo que había que dar argumentos para que el desembolso por las entradas mereciese la pena. No era un simple deseo, sino una exigencia autoimpuesta del equipo que está detrás de este nuevo escenario del Gran Premio de España . Madring estableció cinco Fan Zones bien delimitadas, divididas a su vez en las dos partes del circuito y cuyo acceso varía en función de la tribuna o sector de la entrada. O, traducido en román paladino, el precio pagado. Madring Sur, situado en la zona de los pabellones y el recinto más cercano al paddock, se encuentra la primera parte del circuito. Aquí hay tres fan zone con sus correspondientes características y comodidades. Algo más populares son las fan zone de Madring Norte. Situadas al otro lado de la M-11, son las más cercanas a la joya de la corona del circuito: La Monumental, la curva peraltada que ha dejado a todos los presentes boquiabiertos. Todas las fan zone , independientemente de su ubicación, tienen numerosos puestos de comida callejera, con distintos tipos de gastronomía, y actividades como simuladores, posibilidad de hacerse una foto para convertirse en piloto con IA, etc. En algunos, como es el caso de la Monumental, cuentan con una noria en el centro o un circuito de karts eléctricos, aunque estos no van incluidos en el precio de la entrada y cuestan 15 euros aparte . Y es que la gran diferencia de las fan zone y del acceso a las mismas son, precisamente, el dinero invertido. No cuesta lo mismo, ni mucho menos, la grada de la recta de meta, la de la Monumental o la de Pelouse. Ni el público al que va dirigido. Aunque hay cinco fan zones divididas en dos partes, hay tres tipos bien diferenciados y, como tal, tres experiencias bien distintas. Por un lado, los que están en Madring Sur saben que van a vivir una parte ligeramente más ‘premium’. Es el caso de Manuel, un ingeniero industrial de Segovia que vive en Ulm (Alemania) . En diciembre de 2025, cuando se confirmó que Madring entraba en el calendario no se lo pensó. Tras echar números, prefirió pensar a lo grande. «800 euros, para todo el fin de semana. El vuelo creo que han sido unos 400 euros, y el hotel para estos tres días, casi 700», confiesa a este periódico debajo de la grada GA01, la que da acceso a la fan zone del Bulevar Cibeles. ¿Le merece la pena gastarse, en total, unos 1.800 euros él, y otros tantos su prima y el novio de esta, que vienen de Londres? «Sí. Yo empecé la carrera cuando Alonso ganó el primer campeonato y esto es como un sueño, venir a verle competir. Pensamos: ‘bueno, viene a Madrid, no sabemos si vamos a volver a ver otro Gran Premio… Pues vamos a verlo bien, en recta de meta». A falta de lo que pase en carrera, a él le está mereciendo la pena la experiencia. «A ver, yo creo que es caro. O sea, sobre todo si lo comparas con otros circuitos de Europa, pero claro, era la novedad. Es estrenar el circuito y demás, y también eso se debe pagar. No es lo mismo que ir a Nürburgring a ver las 24 horas que son más asequibles, pero no me arrepiento en absoluto de haberlo pagado», señala al respecto. Para Adrián y Javier, este Gran Premio de España no es el primer GP al que vienen. Ambos han estado en Montmeló, que es el circuito con el que todos comparan este trazado. En este caso, su fan zone es una de las más populares gracias a la grada donde están situados: el interior de la Monumental . Para Adrián, su sensación es «es como si fuera un festival con un circuito en medio» pero hay una cierta sensación que no le abandona. «Parece que está todo algo inacabado. Hay demasiado polvo, que es un poco molesto», se lamenta, aunque se muestra comprensivo: las zonas del público se acabaron de construir cuando apenas quedaban unos días. No obstante, no han echado nada de menos. «En cuanto a barras y todo eso, está bastante bien. Además, es una fan zone con muchas actividades, como la exhibición de Nani Roma con el coche del Dakar », responde. Su buen amigo Javier y Óscar, con el que quedaron en el circuito, le dan la razón. «Está montado para que haya muchas actividades dentro de lo que es no solo ver la carrera, sino también que la gente esté por ahí. Es un espacio muy amplio, hay mucha gente», elogia, y por ejemplo apunta a que están muy bien organizadas las barras. «No suele haber muchas colas largas, y en los baños tampoco», dice. Cualquiera que haya ido a un festival de música sabe que eso es casi una utopía. «Y además hay bastantes fuentes de agua y lo de la crema —han instalado dispensadores de crema para el sol, crítico ante un fin de semana por encima de 30º— también es un puntazo», apunta Javier. Las entradas en su grada cuestan entre 600 y 800 euros. Si hay una fan zone más asequible, que es la gigantesca del Distrito —ocupa prácticamente lo mismo que las demás juntas—, es porque es la que le corresponde a la ‘pelouse’, la grada sin asientos que casi no da tiempo a que fuera construida. Tanto es así que literalmente son escalones excavados sobre la tierra, aún sin asentar, y que no la hacen muy cómoda. Eso sí, su posición es un punto muy a su favor: está situada justo en la curva 13, después de la Monumental. Este fin de semana ha sido un punto de acción serio, y se han vivido desde un golpe de Arvid Lindblad el viernes al incidente de Lewis Hamilton en los terceros libres del sábado. Pese a las incomodidades, a Ana y su novio, también Adrián de nombre, les ha merecido la pena. Compraron sus entradas en dos veces. Primero se gastaron 295 en una y luego, unos meses después, la otra. Esta le salió a 395. En total, por las dos, 700 euros . «Es la primera vez que venimos a un circuito, claro que nos ha merecido la pena. Es la primera vez que vienen a Madrid, además, y hay que verlo. Y hemos tenido la suerte de que hemos visto a Hamilton bajarse del coche y subirse a la moto, ¡le hemos tenido a tres metros!», decía Ana con brillo en los ojos de la ilusión, antes de relatar las actividades que hicieron en la fan zone. «Hemos cambiado una rueda, hemos subido a un podio a hacernos una foto… Y todo aquí abajo», señalaba hacia el Bulevar Distrito. Todos los aficionados encuestados dicen que repetirían o, al menos, se lo pensarían. Madring ha abierto su primera edición con un éxito más que notable, al menos entre los presentes, y pese a que todos señalan algunos puntos de mejora, confían en que se produzcan conforme avancen las ediciones.
