Publicado: septiembre 13, 2026, 12:29 am
Uno de los consejos más importantes que escuchamos con respecto a la higiene de nuestro hogar es lo importante que es bajar la tapa del inodoro antes de tirar de la cadena. Y la idea es bastante sencilla, porque se busca evitar que una nube invisible de bacterias y partÃculas, conocida como «pluma del inodoro» inunde nuestro baño y, por ende, todo lo que hay a su alrededor.
El viaje invisible. Dentro de los diferentes cientÃficos que se han hecho, no hay debate en torno a que la descarga genera gotas y partÃculas suspendidas en el aire. Y si el agua que hay en el inodoro tiene microorganismos, se pueden generar bioaerosoles.
Lo que ha llamado la atención de los investigadores es el alcance de estas partÃculas, puesto que algunos estudios detectaron que estos aerosoles alcanzan alturas compatibles con la zona de respiración de un adulto. Además, se ha comprobado que ciertas partÃculas pueden permanecer suspendidas en el aire durante al menos 20 segundos tras la descarga.
Depende del inodoro. La cantidad de aerosoles que se disparan por el baño no es siempre la misma, puesto que los principales factores de riesgo demostrados son una mayor carga microbiana en el agua y el uso de inodoros con grandes volúmenes de descarga. De hecho, los modelos de inodoros de alta energÃa generan una mayor cantidad de aerosoles que los modelos más eficientes.
El mito de la tapa. Con lo último que conocemos, no tenemos las pruebas necesarias para afirmar de manera categórica que bajar la tapa, la ventilación del baño y la presión de descarga sean factores fundamentales para poder reducir nuestra exposición. Es cierto que estudios clásicos, como uno de 2012 con la bacteria Clostridioides difficile, demostraron que bajar la tapa reducÃa la dispersión de las gotas más grandes y disminuÃa la contaminación de las superficies.
Sin embargo, simulaciones recientes de dinámica de fluidos sugieren que la tapa actúa como un arma de doble filo. Si bien cerrar la tapa puede reducir la exposición de personas que se encuentren alejadas, también puede modificar la trayectoria de las partÃculas, aumentando la exposición de quien esté situado muy cerca del inodoro en ese momento.
Una idea. Con todo esto, la idea de que cerrar la tapa elimina por completo los aerosoles es excesiva, puesto que simplemente los reduce o los redirige. Y con la ventilación ocurre algo parecido, puesto que un estudio en baños públicos señaló que la falta de ventilación y la alta ocupación favorecen la acumulación de partÃculas. Asimismo, la persistencia de bioaerosoles depende del tiempo transcurrido, la distancia y la ventilación mecánica. Pero la ventilación por sà sola no elimina mágicamente el riesgo, sino que reduce la concentración o altera la dispersión dependiendo del diseño del espacio.
Las enfermedades. Si las partÃculas pueden llegar a nuestro aparato respiratorio, lo lógico es pensar que los inodoros son un foco constante de contagio. Pero la realidad es bastante diferente, puesto que, aunque las pruebas apuntan a que la descarga genera aerosoles, no demuestra que esto cause habitualmente infecciones en las personas.
De hecho, una revisión ya señaló años atrás que no se habÃa demostrado (ni descartado por completo) la transmisión de enfermedades por estos aerosoles en condiciones reales de la vida cotidiana. Pero aquà hay que recordar que no es lo mismo detectar contaminación en un entorno experimental cerrado que probar que eso se traduce en infecciones reales para los usuarios.
Imágenes | kaboompics
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La noticia
Bajar la tapa al tirar de la cadena no es la solución definitiva: esto es lo que dice la ciencia sobre los aerosoles del inodoro
fue publicada originalmente en
Xataka
por
José A. Lizana
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