Publicado: mayo 6, 2026, 7:52 pm
Las empresas alemanas en España encaran 2026 con un renovado optimismo y una mejora del clima empresarial. Así lo refleja el Barómetro AHK Primavera 2026, elaborado por la Cámara de Comercio Alemana para España en colaboración con la DIHK, que apunta a una consolidación de la confianza inversora pese a un entorno internacional incierto.
Según la encuesta, realizada entre marzo y abril entre filiales alemanas de los sectores de industria, comercio y servicios, el 92% de las compañías valora positivamente su situación actual —un 45,9% la califica como buena y otro 45,9% como satisfactoria—, mientras que las opiniones negativas se reducen al 8,2%. Este dato sitúa el saldo de valoraciones en +37,7 puntos, por encima del registrado en otoño de 2025.
Las expectativas a doce meses se mantienen en terreno positivo, aunque con mayor cautela. El 36,5% de las empresas prevé una mejora de su situación económica, frente a un 47,3% que anticipa estabilidad y un 16,2% que teme un empeoramiento. En cambio, la percepción sobre la evolución de la economía española es más prudente: el 58,1% cree que se mantendrá sin cambios, mientras que un 31,1% anticipa un deterioro.
El informe destaca especialmente el repunte de la inversión y el dinamismo del empleo. Un 35,1% de las empresas prevé aumentar sus inversiones en España en los próximos doce meses, frente a un 13,5% que contempla reducirlas. En paralelo, el 40,5% planea ampliar plantilla, mientras que otro 40,5% prevé mantenerla estable, lo que refleja una evolución sólida del mercado laboral vinculado a estas compañías.
En cuanto a los riesgos, el marco económico y político sigue siendo el principal factor de incertidumbre, aunque pierde peso respecto a la anterior edición. En contraste, crecen con fuerza los riesgos operativos, especialmente los relacionados con la energía, las materias primas y las interrupciones en la cadena de suministro.
El barómetro incorpora además un análisis del impacto de los factores geopolíticos. La política comercial de Estados Unidos y el conflicto en Oriente Medio destacan como elementos clave de preocupación. El 70,3% de las empresas señala el aumento de costes como principal consecuencia de las tensiones comerciales, mientras que en el caso de Oriente Medio, el 77% apunta también al encarecimiento de los insumos.
Frente a este contexto, las empresas responden con una clara estrategia de diversificación: la apertura de nuevos mercados (47,5%) y la ampliación de redes de proveedores (43,5%) y el aumento de existencias (24%) son las medidas más extendidas, seguidas del traslado de producción (19%) y del aumento de inversiones locales (19,6%). En relación específicamente con la política comercial estadounidense, el 54,1% de las empresas afirma no tener negocio con EEUU y, por tanto, no experimentar un impacto directo.
