Publicado: octubre 20, 2026, 12:23 pm
La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha analizado cómo factores como el sexo, el nivel económico, la educación o el lugar de residencia influyen en la exposición a los riesgos asociados a las enfermedades no transmisibles como el cáncer, responsables de tres de cada cuatro muertes en el mundo. A través de un informe, publicado este martes, la entidad examina las desigualdades en factores como el consumo de tabaco y alcohol, la obesidad, la hipertensión o la contaminación.
El estudio refleja importantes diferencias entre hombres y mujeres. El consumo de tabaco es casi cinco veces superior entre los primeros, con una prevalencia del 32,5%, frente al 6,6% de las mujeres. También es mayor el consumo de alcohol entre los hombres, que alcanza el 52,2%, frente al 35,4% registrado entre las mujeres.
En cambio, las mujeres presentan peores indicadores en otros factores de riesgo, como la obesidad y las dietas poco saludables, que afectan al 18,4% de ellas, frente al 13,8% de los hombres. También es mayor la proporción de mujeres que no realizan suficiente actividad física: el 33,8%, frente al 28,7% de los hombres.
La hipertensión arterial, por su parte, es algo más frecuente entre los hombres, con una prevalencia del 34,5%, frente al 31,7% de las mujeres. Esta diferencia podría estar relacionada con las mayores tasas de diagnóstico y tratamiento de esta enfermedad entre la población femenina.
La brecha económica y los contaminantes
Las desigualdades también se manifiestan en función del nivel económico y educativo. Los datos de la OMS, centrados en este apartado en países en desarrollo, muestran que el consumo de alcohol es más elevado entre las personas con mayores recursos, con un 26,3%, frente al 19,2% de quienes disponen de menos ingresos. En el caso del tabaco, la tendencia es la contraria. El consumo entre los hombres con menos recursos alcanza el 25,5%, frente al 12,9% entre aquellos con mayor nivel económico.
Las diferencias son especialmente acusadas en la exposición a contaminantes. El informe señala que el 99,9% de la población más pobre está expuesta a la contaminación derivada del uso de combustibles para cocinar, frente al 21,4% de las personas más acomodadas.
El lugar de residencia también influye en los factores de riesgo. En las economías en desarrollo, la población urbana presenta una mayor prevalencia de hipertensión, del 47,8%, frente al 33,7% de quienes viven en zonas rurales. Los habitantes de las ciudades registran asimismo mayores tasas de consumo de alcohol, obesidad e insuficiente actividad física, mientras que las diferencias en el consumo de tabaco entre ambos entornos son menos pronunciadas.
Reestructuración de los programas de salud
«Los ingresos, la educación, el género, la edad y el lugar de residencia pueden influir en la exposición de las personas a los factores de riesgo de las enfermedades no transmisibles y en su acceso a los servicios sanitarios«, advierte la OMS.
Estas desigualdades, añade el organismo, pueden aparecer en todas las fases de la atención sanitaria, desde la prevención y la exposición a los factores de riesgo hasta el diagnóstico, el acceso al tratamiento y el control de la enfermedad.
La OMS confía en que los datos permitan a los países miembros adaptar sus políticas y programas de salud, identificar deficiencias en la cobertura sanitaria y evaluar si los avances llegan de forma equitativa a todos los grupos de población.
