La OCDE sitúa a España como la economía avanzada que más crecerá en 2026, pero le pide reducir el déficit más rápido - Estados Unidos (ES)
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La OCDE sitúa a España como la economía avanzada que más crecerá en 2026, pero le pide reducir el déficit más rápido

Publicado: junio 3, 2026, 7:00 am

La OCDE vuelve a situar a España como la economía que más crecerá dentro del bloque de los países más avanzados. La organización, que engloba a 38 Estados -la mayoría de renta alta-, mantiene sus previsiones de crecimiento para España en el 2,2% en 2026, una cifra que prácticamente triplica sus estimaciones para la eurozona y las grandes economías de Europa. Al mismo tiempo, da un toque de atención al Gobierno en el apartado fiscal y le aconseja reducir el déficit más rápido y no excederse con el gasto en medidas de alivio por la guerra en Irán.

Las previsiones de la OCDE dibujan un escenario en el que el PIB español se ralentizaría en comparación con el año pasado (2,8%). Sin embargo, el 2,2% proyectado para 2026 sería suficiente para superar el ritmo de crecimiento previsto para Estados Unidos (2%), Reino Unido (0,9%), Francia (0,7%), Alemania (0,7%), Japón (0,6%) o Italia (0,5%) este año. La organización estima que el PIB se desaceleraría el año que viene, cuando crecería un 1,7%. Una cifra que, aunque sustancialmente menor, sería suficiente para superar con creces a los países de la eurozona (1,2%).

El panorama que dibuja la OCDE está alineado con las expectativas de organismos como el Banco de España, la Airef, la Comisión Europea o el Fondo Monetario Internacional (FMI), que se mueven entre el 2,1 y el 2,3% para este año. También coinciden con las estimaciones del Gobierno para 2026 (2,2%), aunque se alejan de su previsión para el año próximo (2,1%).

La OCDE confía en que el motor del crecimiento volverá a ser la demanda nacional, gracias al tirón del consumo de los hogares, espoleado por las buenas cifras de empleo y la inversión procedente de los fondos europeos. En cambio, las exportaciones tendrán un peso negativo en la actividad en un clima geopolítico convulso.

Respecto a la guerra en Irán, el gran nubarrón económico en el horizonte, la OCDE destaca que la exposición de España al conflicto es «limitada», pero que se verá amortiguada gracias al paquete de alivio económico que aprobó el Gobierno en marzo. En este sentido, la institución considera que las medidas deberían estar mejor enfocadas hacia los hogares vulnerables y garantizar que son temporales para limitar el coste fiscal de las mismas.

Es, precisamente, en el apartado de las finanzas públicas, donde la OCDE es más crítica con España. Los expertos del organismos emplazan al Gobierno a que aproveche el buen momento económico para «reconstruir espacio fiscal». Y aconsejan un ajuste fiscal continuado para asegurar que la deuda pública se reduce. «Asegurar la consolidación fiscal y acelerar la reducción del déficit ayudaría a reconstruir margen fiscal frente al creciente gasto ligado al envejecimiento», apuntan.

En el apartado de las finanzas públicas, la OCDE estima que el déficit público se reducirá hasta el 2,2% del PIB, dos décimas por debajo del cierre de 2025. Una cifra que quedaría ligeramente por encima del 2,1% prometido a Bruselas para este ejercicio. La reducción se asentará sobre el crecimiento de los ingresos fiscales y el efecto favorable de la retirada de medidas de gasto extraordinario como las adoptadas por la DANA. No obstante, advierten de que este efecto se va a diluir por el coste del paquete fiscal por la guerra y un mayor gasto en pensiones, vinculadas al IPC.

De cara al próximo ejercicio, el déficit público se mantendría todavía en el 2,2%, más alejado eso sí del 1,8% pactado con la Comisión Europea para 2027. Respecto a la deuda pública, las previsiones apuntan a que caerá por debajo del 100% del PIB hasta situarse en el 98,5% este año, para después reducirse al 97,3% en 2027.

En lo que respecta a los precios del consumo, la OCDE vaticina que la inflación sufrirá un repunte temporal por la crisis energética que llevará el IPC al 3,3% en 2026, cinco décimas por encima de la media de la eurozona. Así, España sería el país dentro de las cuatro grandes economías de Europa donde más subiría el coste de la vida en 2026. Por encima de lo esperado para Italia (3%), Alemania (2,7%) o Francia (2,1%).

La OCDE prevé que la inflación siga siendo relativamente elevada también el año próximo. En concreto, sitúa a España con un incremento en el coste de la vida del 2,9%, el octavo más elevado de la OCDE. De nuevo, superaría los registros de Alemania (2,8%), Italia (2,2%), Francia (1,8%) y el conjunto de la eurozona (2,4%).

No obstante, la OCDE advierte de que si la guerra en Irán se prolonga, la inflación podría permanecer elevada durante más tiempo y perjudicar el crecimiento. Aunque esa extensión podría tener también un reverso positivo en forma de más turismo por el desvío de viajeros hacia destinos más seguros.

Dos escenarios económicos según evolucione la guerra

A nivel global, los investigadores del ‘club’ de las economías más desarrolladas identifican varios factores clave de los que dependerán las perspectivas de crecimiento. Son, sobre todo, el grado de daño a la infraestructura energética y el calendario de su reparación, la durabilidad de cualquier acuerdo negociado, el tiempo necesario para restablecer los patrones comerciales y las rutas de transporte normales con Oriente Medio, el alcance de los cuellos de botella en las cadenas globales de suministro y la posible aparición de nuevas reducciones obligatorias de la producción en los países importadores en respuesta a la escasez de insumos. «La presión a la baja sobre el crecimiento global y al alza sobre la inflación derivada de cada uno de estos factores será más intensa cuanto más se prolongue el conflicto», advierten.

La incertidumbre lleva, además, a la organización a presentar dos escenarios de proyecciones para la economía mundial, en función de cómo evolucione el conflicto. En el primero, que contempla una «interrupción temporal» de la producción energética en las economías del Golfo, esta se recuperaría gradualmente desde finales de este mes y las rutas aéreas y marítimas también empezarían a operar con normalidad a partir de ese momento.

Bajo este supuesto, los precios de la energía tocarían techo este trimestre antes de descender «de forma sostenida» con posterioridad. Así, el precio del crudo Brent, de referencia en Europa, ser situaría de media en 102 dólares este trimestre y alrededor de los 92 dólares en el conjunto del año. Los precios de los alimentos tocarían máximos en la primera mitad del año que viene antes de comenzar a moderarse. Bajo este primer escenario, el avance del PIB mundial se ralentizaría hasta el 2,8% este año (desde el 3,4% registrado el año pasado), antes de repuntar hasta el 3,1% en 2027.

En un segundo escenario, la OCDE contempla que la interrupción de la producción de energía en el Golfo sea «prolongada» y que se mantenga reducida hasta el tercer trimestre del año que viene. En este supuesto, los precios de la energía son un 50% más elevados durante el periodo comprendido entre el tercer trimestre de 2026 y el tercer trimestre del próximo ejercicio.

El precio de los fertilizantes y de otros insumos afectados en los procesos industriales, como el azufre y el helio, también aumentaría al verse restringida la oferta. «En este contexto, sería probable un nuevo endurecimiento de las condiciones financieras y un mayor deterioro de la confianza de los hogares», advierte la organización.

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