Publicado: mayo 10, 2026, 9:41 pm
Noche de domingo en la Ciudad Eterna. Último turno en la Pista Centrale. Rafa Jódar y Matteo Arnaldi se juegan una plaza en octavos del Masters 1000 de Roma. La lluvia retrasa veinte minutos el comienzo de un partido que acabaría convirtiéndose en otra prueba de carácter para el español. Porque Jódar ya no solo gana por tenis. También por personalidad. Y en Roma, ante un italiano lanzado y una grada completamente entregada a su rival, volvió a demostrarlo. Victoria de muchísimo mérito del madrileño por 6-1, 4-6 y 6-3 para meterse entre los dieciséis mejores del torneo. El inicio fue un vendaval del español. Sin adaptación ni tanteo. Jódar salió a la Centrale dominando desde el fondo, agresivo con la derecha y muy sólido con el saque. Rompió el servicio de Arnaldi en el primer juego y volvió a hacerlo poco después para colocarse 0-3 arriba tras ceder solo cuatro puntos. El italiano no encontraba respuestas y la sensación era de dominio absoluto del español, que llegó a colocarse 0-5 después de otra rotura. Solo un pequeño despertar de Arnaldi evitó el rosco. Con tres bolas de set para Jódar, el italiano reaccionó empujado por la grada y logró romper el saque del madrileño después de un juego larguísimo. Fue un aviso de lo que vendría después. Porque aunque Jódar terminó cerrando el parcial por 6-1, el encuentro empezó a cambiar completamente en el segundo set. Arnaldi elevó el nivel, la Centrale se encendió y el español empezó a perder agresividad. También aparecieron molestias en el hombro que condicionaron especialmente su derecha. El italiano lo aprovechó para crecerse y llevarse el segundo set en medio del ruido constante de la grada romana. Incluso se llevó el dedo a la oreja para pedir todavía más apoyo del público antes de romper de nuevo el saque de Jódar. El tercer set arrancó con el italiano desatado. Arnaldi se colocó 3-1 y atravesaba sus mejores minutos del partido. Desde el banquillo, su padre trataba de sostenerle constantemente, dándole indicaciones y animándole en cada cambio de lado. Pero entonces apareció la fortaleza mental del español. Cuando peor estaba el encuentro, se agarró a él. Recuperó agresividad, volvió a dominar desde el fondo y enlazó cuatro juegos consecutivos para silenciar la Centrale. Con 3-5 y saque para cerrar el partido, Jódar dispuso de tres bolas de encuentro. La primera se escapó con una doble falta. La segunda no. Buen saque, mal resto de Arnaldi y otra victoria enorme para el madrileño, que ya está en octavos de final de Roma. El martes le espera Learner Tien por un puesto en cuartos.
