Publicado: agosto 27, 2026, 9:28 pm
Google ha celebrado su fiesta grande en devices, una cita ya obligada en verano para los amantes de la familia Pixel. Son dispositivos muy reconocibles, de esos que solo con mirarlos sabes qué marca son. Esto es bueno en muchas ocasiones: si un diseño funciona no hay motivos para cambiarlo. El problema tal vez sea que el mercado ha alcanzado una madurez en la que resulta difícil justificar que se produzca un lanzamiento de una nueva generación cada año.
Y esa es precisamente la clave con el nuevo Google Pixel Watch 5: es un gran reloj, muy pulido y coherente, bonito, potente y tremendamente agradable de utilizar. Lo tiene (casi) todo para gustar –hablaremos de la autonomía seriamente–, pero le falta lo más necesario en un sector tan saturado como el de los wearables de muñeca: no hay sorpresas emocionantes por descubrir.
Lo que sí cambia en el nuevo Google Pixel Watch 5
He dicho que no hay sorpresas emocionantes por descubrir, aunque para ser justa tengo que reconocer que Google esconde algún easter egg en su nuevo Pixel Watch 5. Que no exista un gran salto generacional no significa que los de Mountain View se hayan limitado a cambiar el número del nombre.
El primero de ellos está en el interior. El Pixel Watch 5 mantiene la arquitectura de doble chip de su predecesor, formada por el Snapdragon W5 Gen 2 y el coprocesador Cortex-M55, aunque Google incorpora ahora una versión ‘Accelerated’ del procesador. Según las cifras de la compañía, la CPU mejora su rendimiento un 12 %, la memoria RAM aumenta un 50 % –pasa de 2 a 3 GB– y el conjunto funciona un 20 % más rápido que el Watch 4. A esto se suma el doble de almacenamiento: los 32 GB de la generación anterior se convierten en 64 GB, una capacidad más holgada para instalar aplicaciones, descargar música o guardar contenido sin depender constantemente del teléfono.
Más allá de los porcentajes facilitados por Google, la sensación durante el uso es que el reloj se mueve muy bien. Todo responde al instante, las animaciones son fluidas y desplazarse por Wear OS 7 resulta tremendamente natural. No hay esperas incómodas al abrir aplicaciones ni pequeños tirones al cambiar de pantalla. La corona, que ya era uno de los aciertos del modelo anterior, continúa siendo muy cómoda y precisa y permite recorrer la interfaz sin tapar con el dedo la pantalla.
Es justo reconocer que el Pixel Watch 4 ya funcionaba muy bien y que el salto de velocidad no transforma por completo la experiencia. Sin embargo, el Watch 5 transmite esa sensación de producto maduro en el que cada toque, giro o gesto responde como se espera.
Otra de las novedades está en la forma de interactuar con el reloj. El Pixel Watch 5 incorpora gestos con una sola mano que permiten realizar acciones sin tocar la pantalla. Al juntar dos veces el pulgar y el índice podemos aceptar una sugerencia, iniciar determinadas acciones o controlar algunas funciones mientras hacemos ejercicio. Durante un entrenamiento, por ejemplo, el gesto de pinza permite cambiar entre las diferentes pantallas para consultar las métricas o comprobar qué canción está sonando. No parece una revolución cuando se explica, pero sí es una de esas pequeñas funciones que tienen sentido en un reloj: cuando corres o llevas la otra mano ocupada, tocar con precisión una pantalla de poco más de una pulgada no siempre resulta cómodo.
También mejora la interacción con Gemini. Basta con levantar la muñeca y acercar el reloj a la boca para comenzar a hablar, sin necesidad de decir ‘Hey Google’ ni pulsar ningún botón. La función ya estaba presente en el Pixel Watch 4, pero Google asegura haber reducido los falsos positivos y la latencia. La diferencia más interesante es que algunas órdenes básicas se procesan ahora en el propio dispositivo. Podemos pedirle que inicie una carrera, configure un temporizador, abra una aplicación o controle la música incluso sin conexión. Gemini no funciona completamente sin internet, pero esta autonomía para las acciones sencillas hace que el asistente responda más rápido y resulte algo más útil en la muñeca.
El reloj también incorpora información en la esfera mediante ‘De un vistazo’. Puede mostrar un temporizador activo, las indicaciones de navegación, una tarjeta de embarque en uso, música que estás escuchando o los datos de un entrenamiento sin obligarnos a buscar la aplicación correspondiente.
Por último, el Watch 5 permite crear esferas mediante inteligencia artificial generativa. Podemos describir por texto o voz el estilo, los colores o la temática que queremos y recibir varias propuestas. Es una posibilidad divertida para personalizar el reloj, aunque no es ninguna locura ya que no permite rediseñar libremente todos los elementos funcionales.
El GPS corrige uno de los problemas históricos del Pixel Watch
La mejora más importante de esta generación puede que no sea la más visible. El GPS ha sido históricamente uno de los talones de Aquiles de los relojes de Google, especialmente al correr entre edificios, árboles o calles estrechas. El Pixel Watch 5 mantiene el GPS de doble frecuencia del Watch 4, pero cambia la forma en la que procesa los datos recogidos.
Google utiliza tecnología procedente de Maps para reconstruir el recorrido mediante modelos tridimensionales de edificios y calcular cómo pueden rebotar las señales de los satélites. También recurre a una red mundial de estaciones de referencia para corregir las alteraciones provocadas por las condiciones atmosféricas.
El resultado, según la compañía, es un trazado dos veces más preciso que el de generaciones anteriores en los entornos más difíciles. Google se atreve incluso a poner nombres sobre la mesa: asegura que el Pixel Watch 5 representa las rutas con mayor precisión que el Apple Watch Ultra 3 y el Garmin Fenix 8 Pro.
Durante mis pruebas no he podido reproducir esa comparativa directa, pero el comportamiento del GPS sí ha sido muy bueno. Al salir a correr, las rutas aparecen bien trazadas y se ajustan con fidelidad a las calles recorridas, sin los saltos o recortes de esquinas que han penalizado a otros relojes de la familia. Es una mejora real y probablemente el argumento más sólido del Watch 5 frente a su predecesor. Si te gusta salir a correr, claro.
El mismo diseño exquisito y una pantalla espectacular
Por fuera, en cambio, cuesta encontrar diferencias. El Pixel Watch 5 conserva las cajas de 41 y 45 milímetros, con una altura de 12,3 milímetros y un peso de 31 y 36,7 gramos sin correa, respectivamente. Son exactamente las mismas dimensiones y prácticamente el mismo peso que en el Watch 4. Y esto no tiene por qué ser malo. Google conserva uno de los diseños más bonitos y reconocibles del mercado: una caja circular de aluminio, líneas limpias y un cristal abovedado que parece fundirse con el cuerpo del reloj. Sigue siendo un dispositivo elegante, agradable de tocar y cómodo para llevar durante todo el día y también por la noche.
La correa deportiva incluida sí cambia de material. Google sustituye el fluoroelastómero por caucho de nitrilo butadieno hidrogenado (HNBR) con revestimiento suave. Resulta cómoda, flexible y adecuada para hacer ejercicio.
Tampoco cambia la pantalla Actua 360. El panel AMOLED LTPO mantiene una densidad de 320 píxeles por pulgada, refresco variable de entre 1 y 60 Hz, modo siempre activo y un brillo máximo de 3.000 nits. Es una barbaridad lo bien que se ve, tanto en interiores como bajo la luz directa del sol. Los colores son vivos, los textos aparecen perfectamente definidos y la curva aporta una sensación de continuidad difícil de conseguir en otros relojes. Pero, de nuevo, esa espectacular pantalla ya estaba en el Pixel Watch 4.
Google también presume de una arquitectura reparable que permite sustituir la pantalla y la batería. Es una apuesta muy positiva en un mercado acostumbrado a dispositivos difíciles de abrir y reparar, pero el gran salto se produjo el año pasado: el Watch 4 fue el primero de la familia diseñado para facilitar esas reparaciones. El Watch 5 conserva este planteamiento, no lo estrena.
La protección se completa con resistencia 5 ATM y certificación IP68 frente al agua y el polvo. Esto permite utilizarlo al nadar o en aguas poco profundas.
Google Health toma el relevo
El Pixel Watch 5 llega al mercado cuando la transformación de Fitbit en Google Health ya está en marcha. La nueva aplicación se estrenó meses antes, coincidiendo con el lanzamiento de Fitbit Air, y sustituyó automáticamente a la antigua app de Fitbit sin obligar a los usuarios a descargar otra herramienta ni a trasladar manualmente sus datos.
El reloj utiliza Google Health como puerta de entrada a toda la información relacionada con la actividad, el sueño, la salud y el entrenamiento. La aplicación reúne métricas como la frecuencia cardiaca, el nivel de recuperación, la variabilidad de la frecuencia cardiaca, la temperatura cutánea, el estrés, el oxígeno en sangre o las fases del sueño.
El Pixel Watch 5 mantiene para ello los sensores que ya tenía y algunas nuevas capacidades proceden de algoritmos que interpretan los datos recogidos por ese hardware que es muy parecido al de la generación anterior.
Google Health también incorpora un entrenador basado en Gemini, capaz de utilizar la información personal para ofrecer recomendaciones sobre ejercicio, sueño y recuperación. Aunque sus mejores funciones requieren Google Health Premium, una suscripción vendida por separado.
Las grandes promesas de salud todavía no se pueden probar
Aquí aparece una de las principales objeciones de este análisis. Google coloca la salud en el centro del relato comercial del Pixel Watch 5, pero varias de las funciones estrella anunciadas por la compañía no estaban disponibles durante el periodo de prueba.
Una de ellas analiza las tendencias de presión arterial de forma pasiva a partir de las señales ópticas y de movimiento. No proporciona una cifra de presión sistólica o diastólica ni sustituye al tensiómetro: estudia los patrones acumulados durante un mes y avisa si detecta una tendencia elevada de forma persistente.
Algo parecido sucede con la resistencia a la insulina. El reloj no mide la glucosa, no realiza análisis de sangre ni sirve para detectar o controlar la diabetes. Google combina datos como el sueño, la actividad y la frecuencia cardiaca para estimar cambios mensuales relacionados con la salud metabólica.
También llegará un informe sobre la calidad respiratoria durante el sueño y una nueva experiencia de entrenamiento de fuerza. Esta última permitirá crear rutinas en Google Health, programar ejercicios, series y descansos y enviarlos al reloj para seguir las instrucciones paso a paso desde la muñeca.
Sobre el papel son funciones interesantes, especialmente si consiguen convertir grandes cantidades de datos difíciles de interpretar en información comprensible. El problema es que no se pueden valorar hasta que estén disponibles y, en algunos casos, habrá que utilizar el reloj durante varias semanas antes de recibir el primer informe.
Anunciar prestaciones futuras se ha convertido en una práctica habitual en la industria tecnológica, pero resulta especialmente cuestionable cuando constituyen buena parte del argumento utilizado para vender un dispositivo que ya está en las tiendas.
La autonomía sigue siendo su asignatura pendiente
Google incrementa ligeramente la capacidad de las dos baterías. El Pixel Watch 5 de 41 milímetros pasa de 325 a 332 mAh, mientras que el de 45 milímetros crece de 455 a 465 mAh. Son únicamente 7 y 10 mAh más, respectivamente. La mejora es tan pequeña que la propia compañía mantiene exactamente las mismas cifras oficiales: hasta 30 horas con la pantalla siempre activa en el modelo pequeño y hasta 40 horas en el grande. Con el modo Ahorro de Batería, las estimaciones ascienden a 48 y 72 horas.
En un uso normal he conseguido rondar una jornada y poco, dependiendo sobre todo del número de entrenamientos y el uso del GPS, así como de la interacción con Gemini. En los mejores resultados la pantalla siempre encendida no estaba activada. Es decir: es suficiente para superar un día completo sin preocupación, pero sigue siendo poco para un reloj centrado en registrar actividad y sueño. Si queremos llevarlo por la noche, entrenar al día siguiente y no estar pendientes del porcentaje, tendremos que encontrar momentos frecuentes para cargarlo.
Además, no existe una mejora generacional en la carga rápida. El modelo de 41 milímetros alcanza aproximadamente el 50 % en 15 minutos, el 80 % en 25 y el 100 % en 45. El de 45 milímetros necesita unos 15 minutos para llegar al 50 %, 30 para el 80 % y una hora para completarse. Son exactamente los mismos tiempos anunciados para el Watch 4.
La carga continúa siendo excelente y compensa parcialmente la autonomía: una ducha puede bastar para recuperar batería suficiente para buena parte del día. Pero compensar un problema no equivale a resolverlo. En un mercado donde otros relojes duran varios días –o incluso semanas–, tener que pensar en el cargador prácticamente cada jornadas continúa siendo el principal sacrificio del Pixel Watch.
Resumen
El Pixel Watch 5 tiene un diseño exquisito, una pantalla espectacular, una fluidez sobresaliente y una de las experiencias más completas para quien utiliza Android y los servicios de Google. Los gestos con una mano resultan prácticos, Gemini responde con mayor rapidez y el nuevo procesamiento del GPS corrige uno de los puntos débiles históricos de la familia.
El problema no es la calidad del producto. El problema es justificar su existencia como una nueva generación solo un año después del Pixel Watch 4.
La pantalla, el diseño, las dimensiones, el peso, los sensores, la reparabilidad, la carga rápida y la autonomía apenas cambian. El procesador parte de la misma arquitectura, aunque esté acelerado y acompañado por más memoria. Levantar la muñeca para hablar con Gemini ya era posible el año pasado.
Por eso, quien ya tenga un Pixel Watch 4 no encontrará razones suficientes para cambiarlo por este modelo. La mejora del GPS, el aumento de rendimiento, los gestos y los 64 GB son avances bienvenidos, pero no justifican por sí solos gastar entre 419 y 549 euros.
La recomendación cambia para quien venga de las primeras generaciones o quiera comprar su primer reloj de Google. En ese caso encontrará un smartwatch bonito, rápido, cómodo, completo y profundamente integrado con Android. Tendrá que aceptar, eso sí, una autonomía que continúa por debajo de lo deseable y un catálogo de funciones de salud todavía incompleto en el momento del lanzamiento.
