Publicado: septiembre 19, 2026, 6:27 am
Una de las mayores ilusiones de un ciudadano cuando cumple los 18 años es sacarse el carnet de conducir. Poder ponerse al volante de un automóvil proporciona una mayor libertad y autonomía tanto en el plano personal como en el laboral. El problema para muchos jóvenes es que continúa siendo un proceso costoso que puede llegar a superar los 1.200 euros entre matrícula, clases teóricas y prácticas y tasas de la Dirección General de Tráfico (DGT).
Ese elevado coste es precisamente lo que hace que muchas personas busquen las ofertas que mejor se adapten al presupuesto del que disponen para sacarse el permiso de conducir. El problema, como ocurre en muchos ámbitos de la vida, es que las promociones que resultan más atractivas suelen ocultar una serie de condiciones que hay que cumplir para que el precio final no se dispare.
Después de analizar los contratos y reclamaciones recibidas contra algunas autoescuelas, la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) ha detectado en muchas promociones la existencia de «cláusulas potencialmente abusivas y precios poco transparentes, especialmente en los packs ‘todo incluido'» que deberían ser objeto de vigilancia y, llegado el caso, de sanción por parte de las autoridades de consumo.
Este tipo de ofertas comerciales que ofrecen sobre todo las grandes autoescuelas están diseñadas para pagar un precio fijo que cubra la mayor parte del proceso de obtención del carnet de conducir. No obstante, es necesario analizar en detalle qué incluyen y qué no para evitar sorpresas. «El precio final puede terminar siendo muy superior al anunciado: este tipo de ofertas no siempre incorporan las tasas de la DGT; y el número de clases prácticas incluidas pueden ser insuficientes», sentencia la OCU.
En este sentido, este colectivo ha recordado que las autoescuelas «están obligadas a informar de forma clara sobre el precio total con IVA, especificando si incluye o no las tasas de la Dirección General de Tráfico (DGT), los certificados necesarios y cualquier otro gasto administrativo, así como del número de clases prácticas que contempla, que puede variar entre 8 y 22 clases, con una duración por clase de entre 45 y 90 minutos».
Estas academias de conducción también deben indicar «la vigencia de la oferta, el derecho de desistimiento, si procede, y las condiciones relativas a convocatorias y pruebas de examen». «Fórmulas como ‘Obtén el permiso B2 por 650 euros, todo incluido’ no son aceptables si luego resulta que las tasas de examen se cobran aparte (cuestan alrededor de 100 euros) o se omite que el número de clases prácticas es limitado (suelen ser necesarias 25 clases, con un precio medio de 30 euros). Es decir, el coste final podría terminar siendo mucho mayor del anunciado».
Cláusulas que permiten cambios unilaterales de precios
La OCU ha identificado, por otro lado, cláusulas potencialmente abusivas en los contratos que permiten «cambios unilaterales de precios o de las condiciones contractuales que no hayan sido previamente pactadas con el alumno, como una actualización de las tarifas»; «la retención del importe abonado por el alumno en caso de baja voluntaria sin que exista una compensación equivalente si es la autoescuela la que cesa su actividad»; o «cobros por servicios no prestados, como la caducidad de clases prácticas ya pagadas por falta de disponibilidad de la propia autoescuela».
Esta organización ha denunciado además la existencia de «penalizaciones desproporcionadas, de hasta 300 euros, por trámites sencillos, como un traslado de expediente por cambio de autoescuela» y de «obstáculos injustificados para tramitar bajas o cambios de centro mediante formalidades excesivas y costosas o plazos desmesurados».
