Publicado: septiembre 14, 2026, 7:17 pm
Detrás de una concha, una oreja o una rosca de Reyes hay conocimientos que se aprenden entre amasijos, fermentaciones y jornadas frente al horno. Ese oficio tiene en el mexicano Ángel Castañón Rivera a uno de sus representantes reconocidos en el continente: el maestro panadero recibió la distinción Panadero de las Américas 2026–2027, otorgada por la Confederación Interamericana de la Industria del Pan (CIPAN). Es el primer mexicano en obtener este reconocimiento, que evalúa técnica, innovación, formación y preservación de las tradiciones panaderas.
La entrega se realizó el 11 de septiembre de 2026, durante la inauguración del Primer Festival del Pan Dulce Mexicano, en la Utopía Elena Poniatowska Amor, en Coyoacán, Ciudad de México.
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“Es un reconocimiento que me llena de orgullo y, sobre todo, de gratitud por una profesión que me ha dado tanto”, escribió Castañón en su cuenta de Instagram al compartir la entrega oficial.
En esa publicación también agradeció a la comisión de la CIPAN por elegirlo para representar a la panadería del continente y a los trabajadores del sector por “darle voz y dignidad a nuestro oficio”.
¿Cómo se elige al Panadero de las Américas?
El reconocimiento considera una trayectoria profesional completa. De acuerdo con la convocatoria de la CIPAN, las organizaciones afiliadas presentan candidaturas con documentación sobre sus representantes, que posteriormente se evalúan y someten a votación.
Entre los criterios figuran el dominio técnico, la calidad e innovación de los productos, la formación de nuevos profesionales, la defensa de las tradiciones y las aportaciones a la comunidad. También cuentan el emprendimiento, la generación de empleo, los estudios y la actualización profesional. La evaluación acumula puntos por el conjunto de la trayectoria.
Del aprendizaje familiar a la ciencia de los alimentos
Castañón pertenece a la tercera generación de una familia panadera y está vinculado con Tahona, en el Centro Histórico de Ciudad de México. Su formación incluye ingeniería en alimentos y estudios de Baking Science and Technology en Estados Unidos, además de especializaciones en panadería en Europa. También ha participado como capitán del equipo nacional de panadería de CANAINPPA.
Su actividad abarca, además, el desarrollo de productos para otros negocios. A través de Pantano, trabaja en la producción de pan para restaurantes, supermercados, cadenas y empresas, con proyectos que incluyen ampliar su vida de anaquel, según explica en su perfil profesional. Esa labor incorpora a la práctica panadera decisiones sobre conservación, calidad y necesidades de cada cliente.
Su trayectoria permite observar dos necesidades del sector: transmitir los conocimientos adquiridos en el obrador y desarrollar herramientas para que los negocios puedan sostener su producción.
Una distinción entre miles de variedades de pan
La entrega coincidió con un encuentro dedicado a mostrar la diversidad de la panadería nacional. El festival convocó a más de 30 productores y su programación incluyó demostraciones de elaboración, venta de piezas, conferencias y un museo temporal dedicado al pan.
Durante su presentación, Julián Castañón, presidente de CANAINPPA, señaló que el gremio tiene identificadas alrededor de 2,400 variedades de pan dulce mexicano, de las cuales cerca de 1,000 están extintas o en riesgo de desaparecer. La estimación plantea un reto de documentación y recuperación de recetas que han dejado de elaborarse.
El 11 de septiembre también se publicó el decreto que reconoce “Los saberes y prácticas del pan dulce tradicional” como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Ciudad de México, informó la Secretaría de Cultura capitalina.
En ese contexto, el reconocimiento a Castañón ofrece una oportunidad para hablar de quienes mantienen encendidos los hornos. Preservar la diversidad del pan mexicano exige que sus recetas se enseñen, encuentren compradores y permitan vivir a quienes las elaboran.




