Publicado: agosto 27, 2026, 12:23 pm
La historia ya la conocemos. El 26 de agosto, el fondo del valle nepalà de Rasuwa quedó arrasado por una descomunal riada que bajó sin que hubiera llovido ni una gota.
En las primeras horas, mientras se comprendÃa la magnitud de la catástrofe (los miles de desaparecidos, los cientos de fallecidos, las decenas y decenas de infraestructuras destrozadas) se manejaron decenas de hipótesis. Ahora sabemos más, pero lo que sabemos no puede tranquilizar a nadie.
Mientras se movilizan todos los recursos disponibles para rescatar a los que queden vivos, la pregunta que resuena en los valles del Himalaya es «¿y si esto es solo el principio?».
¿Qué pasó realmente? Aún es pronto para confirmarlo con total seguridad, pero el ICIMOD señala como detonante de todo a una avalancha de hielo y roca que se habrÃa precipitado desde un glaciar de alta cota sobre el Lhende Khola. Una caÃda de más de un kilómetro que habrÃa producido un enorme seÃsmo y habrÃa desencadenado la colosal avenida del rÃo.
Según explicaba en The Kathmandu Post Binod Parajuli, jefe de la División de Previsión de Inundaciones del Departamento de HidrologÃa y MeteorologÃa, el desprendimiento de hielo y el deslizamiento bajaron por la montaña hasta que se atrancaron a unos 20 kilómetros aguas arriba del puente Miteri. Allà formaron un «lago» improvisado y, poco después, luego reventó ante la fuerza de la avalancha. «Si hubiera sido solo agua limpia, no habrÃa causado este nivel de destrucción», decÃa Parajuli y es difÃcil no darle la razón.
Tanto da. Ante estos niveles de destrucción, el detalle técnico parece ahora superfluo. Sobre todo, porque conocemos demasiado bien el Himalaya: sabemos que si hubiera sido un lago cediendo por sà solo o un terremoto colosal, el resultado hubiera sido el mismo.
Los precedentes lo dejan claro. Sobre el papel, el lago South Lhonak, en el estado indio de Sikkim, era probablemente el lago glaciar mejor estudiado del Himalaya. TenÃamos su batimetrÃa completa desde 2014, en 2016 se habÃan instalado sifones de rebaje y habÃamos construido una estación meteorológica automática en septiembre de 2023. Pero el 3 de octubre de ese mismo año, reventó sin previo aviso.
55 muertos, 74 desaparecidos y más de 7.000 desplazados. En el plano material, entre otras muchas cosas, la presa de Teesta III (que producÃa 1.200 MW) completamente arrasada.
La causa la identificaron un año después en una morrena lateral congelada: 14,7 millones de metros cúbicos de permafrost que, al descongelarse, cayeron a plomo en el lago rompiendo la morrena frontal.
Esa es la conexión que preocupa a los expertos. Sobre todo, porque en el Himalaya hay mucha tierra helada, pero nadie la está monitorizando: según el inventario de Gruber y colegas, el permafrost de la zona ocupa alrededor de 1.003.000 kilómetros cuadrados (frente a los 60.000-80.000 de los glaciares).
La diferencia es que, según estos expertos, el permafrost (a diferencia de los glaciares) «no es observable espacialmente y, por tanto, su presencia y sus posibles cambios se pasan por alto con frecuencia».
Pero sà tenemos datos, claro. Los tenemos gracias a la única red de monitorización real que hay en la zona: la que montó China para asegurar el ferrocarril y la carretera que unen Qinghai y el TÃbet. ¿Qué dicen? Que el terreno se calienta entre 0,02 y 0,78 °C por década a diez metros de profundidad. Que se está derritiendo todo y, como explicó Gruber hace casi dos décadas, a degradación del permafrost en roca escarpada produce inestabilidades «inesperadas y sin precedentes en localización, magnitud, frecuencia y momento».
Que la montaña se caliente convierte todo en una bomba de relojerÃa. Es decir, en lo que acabamos de ver en Nepal.
Un futuro de pesadilla. Eso es lo que emerge si leemos con atención los informes del ICIMOD. En ellos se advierte que el deshielo en la región se ha acelerado y, para 2100, podrÃa perder un tercio de su masa (en el mejor de los casos) y hasta el 80% de su volumen glaciar en el peor.
Hasta ahora pensábamos que lo peor de todo esto es que amenazaba la seguridad hÃdrica de 1,900 millones de personas. Ahora sabemos que la montaña puede traer cosas mucho peores.
Imagen | Google Earth
En Xataka | Si varios pueblos remotos de Nepal tienen Internet hoy es gracias al empeño de este hombre
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La noticia
El Himalaya tiene más de un millón de kilómetros cuadrados de suelo congelado. La gran pregunta es si lo de Nepal es solo el principio
fue publicada originalmente en
Xataka
por
Javier Jiménez
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