Publicado: abril 27, 2026, 4:02 pm
Las gaviotas y la vegetación han colonizado el inmenso esqueleto de hierro y hormigón levantado en la segunda mitad del siglo pasado en la cala Basordas, entre verdes acantilados y frondosos bosques. La tétrica estampa de la vieja central nuclear de Lemoiz (Bizkaia, 1.300 habitantes) tiene ya los meses contados. El Gobierno vasco, propietario de estos terrenos, ha anunciado oficialmente que esta infraestructura que nunca llegó a entrar en funcionamiento se transformará en una gran piscifactoría después de un largo y discreto proceso de análisis.
