Publicado: abril 21, 2026, 2:23 pm
Hay gente que presume de dormir apenas cuatro o cinco horas diarias y asegura levantarse fresco como una lechuga, algo que puede generar mucha envidia, pero también escepticismo, ya que parece poco creíble el poder dormir poco y estar tan activo. Y es que la ciencia no ha parado de decir que dormir poco es muy malo para la salud, aunque hay una excepción a la regla (como ya acostumbramos a ver).
Lo que sabíamos. Durante décadas, la recomendación inquebrantable de la Organización Mundial de la Salud y de los expertos en medicina del sueño han sido claros: un adulto sano necesita entre 7 y 9 horas de sueño nocturno para que su sistema inmunológico, su metabolismo y su salud mental funcionen correctamente. Salirse de ahí, por debajo, es comprar papeletas para que aparezcan enfermedades como, por ejemplo, el alzheimer.
La excepción. Ante esta norma, hay un 1% de la población mundial que posee un auténtico superpoder genético que les permite saltarse esta regla sin que haya ninguna consecuencia. Y el culpable lo ha detectado la investigadora Ying‑Hui Fu, que tras seguir la pista a estas personas ha visto que tiene un importante componente genético.
Cómo se vio. Para ello, la investigadora decidió analizar a familias enteras donde varios de sus miembros ‘funcionaban’ perfectamente con apenas seis horas de sueño, sin mostrar somnolencia diurna ni deterioro cognitivo, mientras que el resto de sus familiares necesitaban pasar de las ocho horas de sueño. Y a partir de aquí, que el culpable tenía nombre y apellidos: la mutación del gen DEC2, conocido como BHLHE41.
Aunque este hallazgo ha sido la punta del iceberg, porque estudios posteriores en modelos animales y familias enteras de humanos han encontrado un auténtico cóctel de mutaciones en otros genes que parece que optimizan el sueño para que con cuatro horas sea más que suficiente. E incluso les da un ‘escudo protector’ contra el deterioro cognitivo cuando se enfrentaban aún a noches más cortas. Al final son todo beneficios.
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Porque no hay que intentarlo. Leer sobre estas mutaciones puede resultar tentador, ya que, al fin y al cabo, diferentes figuras muy relevantes nos han vendido el mito de que hay que dormir poco porque es una pérdida de tiempo, y se debe madrugar a las cinco de la mañana. Pero la verdad es que es vital separar a estas personas que tienen una alteración en su genética de las personas que duermen poco porque quieren.
Si no se forma de este 1% de la población (que es lo más probable), la ciencia apunta a que dormir seis horas o menos de forma crónica durante la mediana edad aumenta el riesgo de sufrir una demencia en un 30%, e incluso también aumentan las papeletas para sufrir diabetes o hipertensión. Esto hace que no se deba privar al cuerpo del sueño cuando lo está ‘pidiendo’. Algo que se nota nada más levantarse.
Vistas de futuro. El interés de la comunidad científica apunta a entender perfectamente cómo estos genes pueden hacer el sueño mucho más eficiente, y sobre todo cómo protegen de diferentes enfermedades relacionadas con la privación del sueño. De esta manera, el objetivo a largo plazo no es necesariamente crear pastillas para que todos durmamos cuatro horas y trabajemos más, sino desarrollar terapias para los trastornos del sueño o prevenir enfermedades como el Alzheimer.
Imágenes | user18526052 en Freepik
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La noticia
Dormir cuatro horas al día y rendir al máximo no es un mito, es una rareza genética del 1% de la población
fue publicada originalmente en
Xataka
por
José A. Lizana
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