¿Cómo va la revisión del T-MEC? - Estados Unidos (ES)
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¿Cómo va la revisión del T-MEC?

Publicado: junio 19, 2026, 7:37 am

Es 10 veces más probable que Estados Unidos decida abandonar el T-MEC a que México sea campeón del mundo en el 2026.

La casa de apuestas Polymarket otorga a México 1% de probabilidades de ganar el campeonato mundial de futbol. Scotiabank Economics estima en 10% la probabilidad de que Estados Unidos solicite la conclusión del T-MEC. El número es bajo como porcentaje, pero suficiente para generar incertidumbre. Son tiempos en los que todo puede pasar y queda claro que al presidente de Estados Unidos no le gusta el libre comercio.

El escenario más probable es que el acuerdo continúe con modificaciones sustanciales. Lo más relevante no sería la normalización de los aranceles de parte de Estados Unidos, sino el replanteamiento de las reglas del juego. Estaremos en un tratado comercial donde se podrán incluir temas de otros ámbitos, por ejemplo, seguridad y migración.

No menos importante es que se impondría una dinámica en la que Estados Unidos no aceptaría una relación entre pares, sino algo en el que, en cada conflicto o diferencia, debe quedar claro que ellos tienen la última palabra en los asuntos de América del Norte. A los socios no les quedaría sino tragar sapos si quieren mantener el acceso con ventajas al mayor mercado del mundo.

Sirve para ilustrar lo anterior una versión extraoficial de lo que fue una de las reuniones entre el secretario de Economía, Marcelo Ebrard, y Howard Lutnik, secretario de Comercio de Estados Unidos. El funcionario estadounidense hizo una síntesis de su biografía empresarial: «Yo tenía una empresa financiera y casi todos mis ingresos dependían de un cliente, uno de los mayores grupos financieros del mundo. Me fue muy bien y me convertí en billonario, entre otras cosas, porque siempre estuve al pendiente de lo que ellos querían y siempre encontré la manera de hacerlo. Nunca les decía que no. ¿Entiende lo que quiero decir, secretario Ebrard?».

La anécdota es verosímil y refleja las expectativas/exigencias del equipo de Donald Trump frente a México. El mensaje de Lutnik a Ebrard es claro: cuando tienes un cliente que compra más de 80% de lo que vendes, tienes muy poco margen para decir que no, aunque lo que te pidan sea injusto, absurdo o te lo digan de mal modo.

El hecho es que México ha incrementado su dependencia económica respecto a Estados Unidos en la última década. La forma positiva/optimista de decirlo es que desplazamos a China y Canadá para ocupar la primera posición como socio comercial de Estados Unidos. La cara oscura de esto es que somos extremadamente vulnerables a sus decisiones y nuestra dependencia ha crecido en la misma medida en que hemos ganado terreno en su mercado. Les vendíamos 356,000 millones de dólares en 2018. Para el 2025, la cifra había crecido a 534,000 millones de dólares. Ellos son el destino de 83% de nuestras exportaciones y el comercio con Estados Unidos representa dos terceras partes del PIB mexicano.

Por el lado de las importaciones, dependemos de los vecinos del norte para surtir más de 50% de nuestro consumo de gasolina, gas natural y maíz.

Esta mayor interacción no necesariamente perjudica a los estados de México más vinculados a la economía norteamericana. Ellos tienen un PIB per cápita que es de tres a cinco veces mayor al de los estados que no tienen relación económica significativa con Estados Unidos, en forma de exportaciones o inversión extranjera directa.

La segunda ronda de negociaciones se centró en temas concretos como industria automotriz, sector agrícola y aranceles al acero. Hubo también asuntos abstractos relacionados con la seguridad económica y la competencia pareja, donde entran asuntos relacionados con estado de derecho y compromisos laborales.

El secretario Ebrard ha sido cauteloso en sus declaraciones, pero se nota que hay preocupación por el endurecimiento de la posición de los funcionarios estadounidenses. Ha trascendido que las cosas se han complicado en los últimos dos meses, coincidiendo con la solicitud de detención de Rubén Rocha Moya.

De este lado, estamos negociando un acuerdo de libre comercio en tiempos de proteccionismo. Del otro lado, está un presidente al que le gustan los aranceles y cree que el libre comercio es perjudicial para su país. Queremos llegar a un acuerdo con un socio que es cada vez más bully. ¿Podremos decirle no al cliente que nos compra más de 80% de nuestra mercancía…, al vecino que sabe una que otra cosa terrible sobre nosotros?

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