Publicado: mayo 5, 2026, 11:23 am
Alcaldes, asociaciones, sociedad civil e incluso empresas quieren verse metidas de lleno en las soluciones que se pongan sobre la mesa a nivel europeo para paliar la crisis de la vivienda, un problema que ya es «transfronterizo». Así se mostró en el diálogo de alto nivel organizado este martes en Bruselas por el Parlamento Europeo -a través de su comisión de Vivienda- y la Comisión Europea, con la participación de, entre otros, el Banco Europeo de Inversiones, el Instituto de Crédito Oficial, Housing Europe, el alcalde de Roma, Roberto Gualtieri o el Consejo de la Juventud de España.
¿Las claves? De cada lado, o más fondos para construir o unas medidas que sirvan para poner coto a la especulación, sobre todo pensando en el mercado del alquiler. «El hogar no son solo cuatro paredes. Es donde se construyen nuestras vidas, donde crecen nuestros hijos. Donde las personas encuentran estabilidad y dignidad, y cuando eso queda fuera de alcance, todo lo demás se vuelve mucho más difícil», con esa frase por ejemplo la presidenta del Parlamento Europeo, Roberta Metsola, aprovechó para poner el foco en una crisis que consideró «inaceptable».
Agradeció Metsola la labor de la Eurocámara y también del ponente del informe sobre vivienda en el propio Parlamento, Borja Giménez Larraz (PP). «Los Estados miembros y las autoridades locales son centrales para la solución, invirtiendo en vivienda social, reformando las normas de planificación y apoyando a las familias sobre el terreno. En última instancia, la vivienda asequible necesita de todos nosotros a nivel europeo, nacional y local, avanzando juntos hacia el mismo objetivo», añadió la dirigente maltesa, que tiene claro que «todavía queda mucho por hacer».
En ese escenario, el próximo presupuesto a largo plazo de la UE (2028-2034) será decisivo. «Es una verdadera oportunidad para asegurarnos de que los fondos de la UE estén dirigidos de forma estratégica y centrados en lo que la gente realmente necesita, empezando por el techo sobre sus cabezas: una pareja joven que finalmente puede permitirse un hogar, una enfermera que puede vivir en la ciudad donde trabaja, una familia que ya no tiene que elegir entre calefacción y comida», sentenció.
En la misma línea se pronunció la vicepresidenta de la Comisión Europea, Teresa Ribera. «A estas alturas, sabemos que el acceso a una vivienda asequible es un problema europeo. Es en ello en lo que estamos trabajando para ofrecer soluciones», sostuvo, y añadió que es un derecho decisivo para «preservar la democracia» en todo el continente europeo. Asimismo, apeló a la colaboración entre instituciones y con la sociedad civil porque, dijo, el diagnóstico es claro: «Europa no solo necesita más viviendas, sino viviendas que sean dignas, sostenibles y asequible«, y eso se consigue con la colaboración comunitaria, nacional y local.
Ribera, en su mensaje, hizo un resumen de las medidas que Bruselas ha puesto sobre la mesa: primero, expuso, financiando y movilizando inversiones, redirigiendo los fondos disponibles de la UE y negociando un marco financiero plurianual que sitúe las necesidades de vivienda en su núcleo; proporcionando a los Estados miembros las herramientas necesarias para financiar proyectos de vivienda asequible de manera rápida y eficiente, prosiguió; y fomentando la agrupación y combinación de fondos públicos y privados europeos a través de la plataforma paneuropea de inversión en vivienda, aprendiendo de los demás, de las buenas experiencias y también de aquellas que no han funcionado.
«En todas nuestras acciones tenemos un objetivo claro: garantizar que el acceso a una vivienda asequible no esté determinado por el código postal, los ingresos o la edad, sino que sea una realidad en toda nuestra Unión», terminó, defendiendo que la perspectiva europea para paliar la crisis actual sea la forma de encontrar «soluciones eficaces».
