Publicado: octubre 24, 2026, 5:25 am
En la madrugada del sábado 24 al domingo 25 de octubre toca retrasar los relojes: a las 3:00 volverán a ser las 2:00, una hora antes en Canarias, según el calendario publicado en el BOE. El móvil suele encargarse del ajuste si tiene activada la hora automática, pero merece la pena dedicar unos minutos al resto de dispositivos de la casa.
El cambio de hora puede servir como recordatorio para revisar luces que se encienden por rutina, equipos que permanecen activos sin usarse o electrodomésticos que funcionan en un horario determinado.
Y no necesitas llenar la vivienda de nuevos aparatos. Puedes empezar por aprovechar las funciones de programación y ahorro que ya incorporan los tuyos.
1. Comprueba cuándo se enciende la calefacción
Si tienes un termostato programable o inteligente, revisa que sus horarios coincidan con tus rutinas actuales. Una programación que tenía sentido cuando pasabas más tiempo en casa puede mantener ahora la calefacción funcionando sin sentido cuando no hay nadie.
No se trata de adelantar o retrasar todas las rutinas una hora. Algunos termostatos conectados realizan el cambio estacional automáticamente: Google, por ejemplo, explica que sus modelos Nest ajustan la hora según la zona horaria configurada.
2. Revisa las automatizaciones de las luces
Las bombillas y los interruptores conectados permiten programar la iluminación, pero una rutina olvidada puede encender luces cuando no hacen falta. Abre la aplicación que utilizas para controlarlas y repasa los horarios de encendido y apagado.
Presta atención a cómo se activa cada automatización. Una orden fijada a una hora concreta funciona de forma distinta a una vinculada a la puesta de sol, cuando el sistema ofrece esa posibilidad. En este segundo caso, comprueba la ubicación configurada.
Si utilizas sensores de presencia, revisa cuánto tiempo mantienen la luz encendida después de dejar de detectar movimiento. El objetivo es adaptar la iluminación al uso de cada estancia, sin dejar encendidos innecesarios ni apagados demasiado rápidos que resulten incómodos.
3. Utiliza los enchufes inteligentes
Si ya tienes un enchufe inteligente con medición de consumo, aprovecha sus registros para comprobar qué ocurre cuando un equipo está funcionando y cuando queda en espera (no todos los modelos incorporan esta función, conviene revisar sus características antes de buscarla en la aplicación).
Si tienes una lámpara conectada a un enchufe inteligente, puedes fijar una hora para que se apague cada noche. Es útil, por ejemplo, para esa luz del salón que a veces se queda encendida cuando te vas a dormir. Revisa el horario en la aplicación y ajústalo a tu rutina. Comprueba también que el enchufe muestra la hora correcta después del cambio: así, el apagado seguirá ocurriendo cuando tú quieres.
4. Configura la lavadora y el lavavajillas según tu tarifa
Si tu tarifa de luz tiene horas más baratas, puedes aprovecharlas para poner la lavadora o el lavavajillas. Muchos modelos permiten dejar el programa preparado y elegir cuándo empezará, sin necesidad de hacerlo manualmente o desde el móvil en remoto.
Antes, comprueba cómo funciona esa opción: algunos aparatos te dejan retrasar el inicio varias horas y otros te preguntan a qué hora quieres que termine el lavado. Tras el cambio de hora, revisa el reloj del aparato si la programación depende de él.
Eso sí, consulta tu tarifa antes de elegir el horario: poner la lavadora de madrugada no siempre sale más barato. Si pagas lo mismo por la electricidad a cualquier hora, cambiar el momento del lavado no supondrá un ahorro.
5. Activa la suspensión y el apagado por inactividad
Si a veces te quedas dormido con la tele puesta, puedes programarla para que se apague pasado un tiempo. Algunos modelos también permiten que se apague sola cuando llevas un rato sin tocar el mando.
En el ordenador, revisa los ajustes de energía para que la pantalla se apague y el equipo entre en suspensión cuando dejes de usarlo. Así evitarás que siga encendido durante horas si te levantas y te olvidas de él.
Aprovecha también para ajustar el brillo de las pantallas: no hace falta tenerlo al máximo si puedes verlas cómodamente con menos intensidad.
