Publicado: junio 2, 2026, 6:21 pm
La Comisión Europea contempla dotar a los Estados miembros de un mayor margen fiscal para que puedan capear las consecuencias económicas derivadas de la guerra en Irán. La propuesta que debate el Ejecutivo comunitario permitiría a los gobiernos destinar alrededor del 0,3% del PIB en gastos relacionados con la energía fuera del radar de las reglas fiscales. Según publica Bloomberg, la medida funcionará como una cláusula de escape, similar a la excepción en defensa que se concedió previamente.
Los detalles de la propuesta están sujetos a cambios antes de la presentación del paquete fiscal, que tendrá lugar este miércoles. La tensión en Oriente Próximo ha dado al traste con las previsiones de crecimiento para la eurozona, que afronta la inflación más alta desde septiembre de 2023. En concreto, prevé que la producción aumente un 0,9% este año, por debajo del 1,4% de expansión del año pasado y 0,3 puntos porcentuales menos de lo esperado en noviembre. Para 2027, ha revisado a la baja su estimación hasta el 1,2%.
La situación es particularmente crítica en Italia. El país, que lleva tiempo lidiando con altos niveles de deuda, ha sido una de las voces que han pedido mayor flexibilidad fiscal a Bruselas en los últimos meses, mientras lucha contra las presiones inflacionarias. A pesar del mayor crecimiento en el primer trimestre, el déficit presupuestario supera el límite establecido por la Unión Europea, por lo que las autoridades ya redujeron su previsión de expansión tras la crisis en Irán.
La economía italiana creció apenas un 0,5% el año pasado, impulsada por el consumo privado y las inversiones vinculadas al fondo de recuperación. Este impulso está previsto que finalice este año, lo que, sumado a la guerra con Irán y la crisis energética, dificultará la recuperación económica. La primera ministra italiana, Giorgia Meloni, ha respondido a la guerra con medidas provisionales, como una reducción temporal del impuesto sobre los combustibles que se prorroga periódicamente a medida que se prolonga el conflicto. El país depende en gran medida de las importaciones de combustible y gas, y su economía está expuesta a fluctuaciones energéticas mayores que la de otros países.
El mes pasado, Meloni solicitó a la Comisión que ampliará la flexibilidad presupuestaria del bloque para compensar el aumento de los costes. En una carta que envió a la presidenta de la Comisión, Ursula von der Leyen, pedía que se incluyeran inversiones y medidas extraordinarias de cara a abordar la crisis energética en la denominada cláusula de salvaguardia nacional. «El conflicto ha provocado una importante crisis energética, lo que supone una nueva prueba para Europa, que se enfrenta a un entorno geopolítico y comercial ya de por sí volátil», declaró el mes pasado el comisario de Economía, Valdis Dombrovskis.
España también había solicitado esta flexibilidad presupuestaria al Ejecutivo comunitario, aunque en su caso pedía aplicarla al gasto destinado a iniciativas para mejorar la seguridad energética a largo plazo, como las inversiones en infraestructuras o renovables, y no tanto para las medidas urgentes por el conflicto. Primero lo hizo en presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, aprovechando la cumbre de jefes de Estado y Gobierno de la UE en Chipre a finales de abril. Posteriormente cogió el testigo el vicepresidente primero y ministro de Economía, Carlos Cuerpo.
Precisamente, se espera que los detalles de la medida se den a conocer mañana, que presenta su llamado Paquete de Primavera del Semestre Europeo, dentro del cual evalúa las finanzas públicas y emite recomendaciones económicas para los 27 Estados miembros. El organismo liderado por Ursula Von der Leyen dará este paso a pesar de que en las últimas semanas había indicado en varias ocasiones que las reglas fiscales actuales ya incluyen flexibilidad suficiente, al tiempo que remarcaba que cualquier medida para hacer frente al actual encarecimiento de los precios debe ser temporal y estar orientada a los hogares y las empresas más afectadas.
