Publicado: junio 2, 2026, 1:12 am
Al arranque de Voz Experta en 2017, una de las frases recurrentes era: “si hay mujeres expertas, no las conocemos ¿dónde están? ”. La respuesta siempre era la misma: “claro que existen”; el problema es que no eran suficientemente visibilizadas.
Voz Experta nació precisamente de esa conversación. De la necesidad de construir una red que permitiera conectar y visibilizar a mujeres con trayectoria técnica en energía, regulación, infraestructura, sostenibilidad, política pública, transición energética, financiamiento y operación. Lo que comenzó como un esfuerzo pequeño entre colegas del sector fue creciendo hasta convertirse en una comunidad mucho más amplia y diversa, integrada hoy por cerca de 200 mujeres con más de 10 años de experiencia que participan activamente en prácticamente todos los espacios de la industria energética mexicana.
Cabe destacar que en esos primeros años, muchas de nosotras nos conocíamos, éramos pocas y coincidíamos constantemente en proyectos, mesas regulatorias o espacios académicos, Sin embargo, la presencia de una mujer en los paneles de eventos del sector era excepcional.
Esta historia y su evolución nos lleva a organizar el primer VE DAY: un encuentro pensado no sólo para reunir a integrantes de la asociación con nuestros aliados y aliadas, sino para abrir una conversación más amplia sobre el momento que vive el sector energético mexicano y el papel que las mujeres están teniendo dentro de esa transformación.
La jornada contó con el discurso inaugural de Tania Ortiz Mena, quien resumió el crecimiento de la asociación con una frase sencilla pero poderosa: “antes éramos 18; hoy somos doscientas”.
Y quizá esa frase describa también lo que ha ocurrido en el sector energético mexicano durante la última década. Hoy hay más mujeres en regulación, infraestructura, sostenibilidad, transición energética, operación, tecnología y política pública. Más mujeres liderando equipos, tomando decisiones estratégicas y ocupando espacios donde antes simplemente no estaban.
Pero quizá lo más interesante del VE DAY fue el tipo de conversación que empezó a emerger entre las mujeres expertas y los aliados ahí reunidos.
Durante años, buena parte del debate energético mexicano estuvo atrapado entre posiciones binarias: Estado o mercado, soberanía o inversión privada, transición energética o seguridad energética. Sin embargo, varios de los paneles reflejaron algo distinto: una conversación mucho más pragmática sobre los retos inmediatos del sector.
Más que discutir si debe existir participación privada, muchas de las conversaciones parecían partir de otra pregunta: cómo construir un modelo energético capaz de combinar planeación estatal, certidumbre regulatoria e inversión suficiente para sostener el crecimiento de infraestructura que México necesita.
Ese cambio de tono importa.
Porque refleja también una transición más amplia dentro del sector. Después de años marcados por incertidumbre regulatoria y confrontación ideológica, comienza a emerger una discusión más enfocada en capacidades institucionales, ejecución de proyectos y competitividad.
En los paneles apareció una preocupación común: México puede tener metas ambiciosas de reducción de emisiones y crecimiento industrial, pero difícilmente podrá materializarlas sin infraestructura suficiente, mecanismos claros de coordinación institucional y procesos regulatorios capaces de dar certeza.
La energía vuelve a aparecer así como condición de posibilidad. Sin electricidad suficiente y confiable, el crecimiento y desarrollo económico se quedan en discurso. Sin redes robustas de transmisión, la incorporación de renovables encuentra límites físicos. Y sin instituciones con capacidad técnica, incluso las mejores políticas públicas pueden quedarse en papel.
La conversación sobre transición energética ha incorporado con mayor fuerza al debate público su dimensión industrial, tecnológica y geopolítica.
En ese contexto, México llega con ventajas importantes: cercanía con Norteamérica, capacidades manufactureras y recursos naturales estratégicos. Pero llega también con rezagos evidentes en infraestructura, permisos, formación de talento especializado, capacidad de ejecución y autonomía en las decisiones
Y quizá uno de los cambios más interesantes fue cómo evolucionó la conversación sobre mujeres en el sector.
Durante mucho tiempo, el énfasis estuvo puesto en abrir espacios. Hoy, muchas de las discusiones parecen haberse desplazado hacia otro lugar: cómo construir condiciones para que las mujeres puedan permanecer, crecer y liderar dentro del sector sin depender permanentemente de esfuerzos individuales extraordinarios.
Mientras escuchaba esas conversaciones, pensé que quizá eso explica por qué espacios como Voz Experta siguen siendo necesarios y tienen alto impacto.
No porque las mujeres del sector necesiten validarse entre sí, puesto que el talento siempre ha estado ahí, sino porque construir comunidad también es una forma de construir permanencia, conversación pública y liderazgo técnico compartido.
Este primer VE DAY también marca el inicio de una nueva etapa para Voz Experta. Gracias a la apertura de El Economista, próximamente tendremos una columna recurrente: Voz Experta Invita, un espacio para acercar al público general las conversaciones técnicas, regulatorias, económicas y sociales que atraviesan al sector energético mexicano.
La intención es que este espacio no sea solo una vitrina de opinión, sino una invitación: a leer más voces, a discutir con más profundidad y a reconocer que la energía no se decide únicamente en oficinas públicas o salas corporativas, sino también en los espacios donde se construye conocimiento colectivo.
El primer VE DAY dejó muchas discusiones relevantes sobre energía, regulación y sostenibilidad. Pero dejó también algo más difícil de medir: la sensación de que las mujeres del sector energético mexicano están ocupando cada vez más espacios de decisión, pero queda mucho camino para lograr que eso ya no sea de manera excepcional o simbólica.
Cada vez las voces expertas participan más en la definición y trayectoria hacia donde se mueve el sector energético mexicano.
Y ahora, también, a escribirlo.
