Publicado: junio 30, 2026, 8:41 am
La UE quiere estrechar el cerco sobre China y lo hará desde la legislación. Este miércoles entrará en vigor un nuevo reglamento de la Unión Europea diseñado para proteger al sector siderúrgico de los efectos nocivos del exceso de capacidad global. Es decir, una medida para hacer frente al dominio que tiene Pekín sobre esta industria; habrá un arancel del 50% a la sobreproducción de acero. «El sistema sustituye a las anteriores salvaguardias mediante un mecanismo de cuotas arancelarias distribuidas de forma objetiva entre los socios comerciales», avisa Bruselas en su comunicado.
«La Comisión está estableciendo las disposiciones prácticas necesarias para garantizar que la medida de la UE sobre el acero funcione de manera eficaz desde el primer día», reaccionó el comisario de Comercio, Maros Sefcovic, que defendió también que la medida se aprueba acuerdo a las reglas de la OMC. «Ofrecemos previsibilidad a los participantes en el mercado mediante normas claras y transparentes de distribución de cuotas, al tiempo que aplicamos una metodología justa y objetiva», añadió, al tiempo que valoró la «eficacia» de Bruselas con este paso.
El contexto de esta medida es una crisis de sobrecapacidad mundial que la Comisión califica de «insostenible». Actualmente, el exceso de producción de acero supera los 620 millones de toneladas y se estima que alcanzará los 721 millones, una cifra que quintuplica el consumo anual de acero de toda la Unión Europea. Ante este escenario y el cierre de otros mercados internacionales, Bruselas busca evitar que el desvío de flujos comerciales sature el mercado interno europeo.
La piedra angular de la nueva regulación es el establecimiento de un cupo anual de 18,3 millones de toneladas de acero que podrán ingresar a la UE libres de derechos arancelarios. Esta cifra se aplica a 26 categorías específicas de productos siderúrgicos. La normativa busca ofrecer un «respiro económico» a los productores europeos, permitiéndoles invertir en procesos de fabricación más limpios e innovadores para mantener su competitividad global.
Para desincentivar las importaciones masivas por encima de los límites establecidos, la Comisión ha fijado un arancel del 50% para cualquier producto que supere la cuota asignada. Este gravamen es significativamente elevado y se suma a otras posibles medidas de defensa comercial, como derechos de compensación o antidumping, que ya se aplican a ciertas categorías desde la primera tonelada importada.
En cuanto a la distribución, el reglamento muestra un trato preferencial hacia los socios con Acuerdos de Libre Comercio (TLC). Del total de la cuota anual, 9,15 millones de toneladas (el 50%) se han reservado exclusivamente para estos socios preferenciales. La otra mitad del cupo queda disponible para todos los proveedores internacionales, incluidos de nuevo aquellos con TLC, bajo un criterio de no discriminación.
La metodología empleada para el reparto de estas cuotas se basa en el peso histórico de cada país en el mercado europeo. Los proveedores que mantuvieron al menos un 5% del volumen de importaciones entre 2022 y 2024 recibirán asignaciones específicas por país. Gracias a este diseño, la mayoría de los socios con TLC experimentarán una reducción de acceso al mercado mucho menor que el 47% de recorte promedio que prevé el Reglamento de forma general, recuerda el Ejecutivo comunitario.
Una de las grandes novedades es la introducción de un requisito de trazabilidad. Las empresas importadoras estarán obligadas a proporcionar información detallada sobre la etapa de «fusión y vertido» de la producción del acero. Esta medida busca «aumentar la transparencia en la cadena de suministro y evitar que productores de terceros países utilicen rutas indirectas para eludir las nuevas restricciones comerciales», concluye Bruselas, en otro mensaje al gigante asiático.
Existen excepciones notables en la aplicación de estas normas, como es el caso de los países del Espacio Económico Europeo (EEE). Debido a su integración única en el mercado interior de la UE y a que sus volúmenes de exportación han sido estables y limitados durante los últimos ocho años, Noruega, Islandia y Liechtenstein no estarán sujetos a estas cuotas ni aranceles. No obstante, sus exportadores también deberán cumplir con las pruebas de origen del acero.
Debido a la necesidad de implementar el sistema de inmediato, el Reglamento del Acero se ha adoptado mediante un procedimiento de urgencia. Esto implica que la regulación actual tendrá una vigencia máxima de seis meses, durante los cuales los Estados miembros deberán votar su ratificación definitiva mediante el procedimiento normal de comitología antes de que finalice este año.
